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Problemas con la lactancia (I)

26 marzo, 2014

Redondo tiene ya 17 meses y han sido 17 meses de feliz lactancia. En todo este tiempo nos hemos encontrado con algún que otro problemilla pero lo conseguimos solucionar y aquí estamos. 

Ya conté en esta entrada que Redondo nació con cesárea pero todo fue tan rápido, que a los 15 minutos de nacer mi niño ya estaba yo en la habitación con el niño enganchado a la teta. Esa primera toma que hizo, la hizo super bien. Se enganchó de maravilla y mamó vorazmente pero en los dos días siguientes mi bebé estaba tan adormilado que no comía casi nada. Sólo dormía, todo el día. Afortunadamente, al tercer día se empezó a espabilar y ya empezó a comer super bien. En estos primeros días me salieron un par de grietas que eran bastante dolorosas, sobre todo al principio de la toma, luego la cosa ya era bastante más llevadera, pero nada de importancia, a la semana desaparecieron.

El niño comía de maravilla, engordaba lo que tenía que engordar y por un par de meses fue todo perfecto. El problema vino justo cuando Redondo cumplió tres meses. Tenía algo de mocos y flemas lo cual, o eso creía yo, le hacía vomitar más a menudo. Así que lo llevé a la pediatra para ver si nos podía dar algo. El moco era lo de menos, lo pesó rutinariamente y resulta que en el último mes no había ganado nada de peso. La pediatra empezó a decirme que el niño no comía lo suficiente, que tenía que darle más leche, que si no tenía le diera un biberón… Aquí empezó mi pesadilla. Vamos a ver, nosotros tenemos una pediatra buenísima, pero la pobre de lactancia no entiende nada. Me dio los peores consejos que se pueden dar. Menos mal que yo ya estaba más o menos bien informada y no le hice caso a la mayoría de ellos. 

El caso fue que como la pediatra me había dicho que le tenía que dar más de comer, yo venga a querer darle la teta a Redondo, y el niño claro, el pobre comía lo que necesitaba y yo empeñada en que tenía que comer más. Cuánto lloramos los dos en esa época… Redondo lloraba porque estaba harto y no quería comer más y yo lloraba porque la pediatra me había dicho que le tenía que dar más de comer y el niño no quería más. Qué mal lo pasamos, cada vez que me acuerdo…

Total, que al día siguiente volvimos y yo le dije a la pediatra que había empachado al niño. Que yo le daba pero él no quería mas y que así íbamos a ponernos los dos mal de la cabeza. Ella entonces me propuso que hiciéramos una doble pesada allí mismo. Lo pesamos antes de comer, le di allí la toma y lo volvieron a pesar al acabar de comer. Redondo se había comido 110ml de leche. Con este dato, la pediatra entró en razón y se dio cuenta de que algo raro pasaba, con tomas de 110 el niño tenía que engordar normalmente. 

A raíz de eso me empezó a preguntar si el niño vomitaba. La verdad es que sí vomitaba, pero yo creía que era algo normal, todo el mundo me decía que era normal. Pues bien, no lo era, el niño vomitaba demasiado y por eso no engordaba, porque comía muy bien pero luego lo vomitaba casi todo. Me sacaron a mí todos los lácteos por si acaso el niño tenía una alergia a las proteínas de la leche de vaca (esto está perfectamente explicado en este post de Mi mamá es novata), pero no tenía nada que ver. Al final el diagnóstico fue reflujo gastroesofágico severo. 

Empezamos el tratamiento con domperidona y ranitidina, pero no le hizo absolutamente nada, era como darle agua, vamos. Luego nos cambiaron la ranitidina por el omeprazol y por una temporada le fue bien, pero luego tuvo una recaída. Finalmente con seis meses, acertaron con la medicación. Le dieron lansoprazol y Redondo dejó de vomitar completamente, ni una gota; empezó a ganar peso de lo lindo. El pobre había estado en el percentil 3 hasta entonces, pero a partir de ahí subió como la espuma y pasó de ser nuestro Patitas de Pollo a ser el Redondo precioso que es ahora.

Este fue el problema más grande que nos encontramos en nuestra lactancia hasta el día de hoy. Seguimos disfrutando de ella gracias a que por una vez no le hice caso a la pediatra y me negué a darle suplemento de biberón porque estaba segura de que el niño no lo necesitaba. El problema no era la cantidad de leche que comía, sino que era la cantidad de leche que vomitaba. Seguramente esto podría haber sido el fin de nuestra lactancia si yo hubiera estado algo menos informada, y seguramente lo haya sido para alguien, lo que me da una pena inmensa. Pero es lo que hay…

Mañana os cuento la segunda parte, la huelga de lactancia que tuvimos, que sino hoy os aburro con un post tan largo 🙂

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27 Comments

  • Reply Una mamá muy feliz 26 marzo, 2014 at 8:07

    Primero, que enorme suerte tuviste de estar tan pronto con Redondo aun siendo cesarea, yo tardé horas!!!

    Mi pediatra, igual que la tuya, se empeñó en que le diera un bibe por la noche porque según ella no dormía porque se quedaba con hambre…yo pasé!!! preferíe estar despertándome y enchufándole la teta a darle un bibe…a día de hoy con 2 años y cenando y bebiendo su leche antes de dormir y su teta…sigue despertándose!!!!

    Ufffffff vaya problema el del reflujo…menos mal que dísteis con la medicación adecuada…. y Redondo empezó a hacer honor a su apelativo, jejejjeje

    Un beso

  • Reply Mamá Pata 26 marzo, 2014 at 8:29

    Estos pediatras quitatetas… Que bien que fuiste cabezona y al final encontrasteis lo que realmente pasaba. A nosotras ahora os pasa que la patita come como un pajarito, muy poca cantidad siempre, y todo el mundo esta empeñado en que le tengo que quitar la teta para que no se llene con ella y coma mas de lo otro! Lo llevan claro 😉

  • Reply Marmes 26 marzo, 2014 at 8:30

    Puff, qué difícil debió ser aquella época. Yo creó que ese es lo que le pasa a muchos pediatras, ante cualquier problema la culpa primero siempre es de la lactancia, sin pararse a buscar si existen otros motivos.

    Menos mal que hiciste caso a tu instinto y al final Redondo tuvo su diagnóstico acertado y su tratamiento, pero es lo que comentas, seguro que hubiera sido ese el fin de muchas lactancias.

    Quedamos a la espera de que cuenta esa huelga, nosotros también vivimos una.
    Besos y gracias por enlazarme!!

  • Reply diasde48horas 26 marzo, 2014 at 8:49

    Si, soy consciente de ello. He oído varias historias de cesáreas y en todas ellas la madre está horas separada del bebé. Por eso yo estoy contentísima de que en 15 minutos de reloj me subieran a mi habitación y me pusieran a mi bebé en brazos. No sé si fue que me dieron menos dosis de anestesia o que, pero en cuanto llegué a la habitación ya se me empezaban a despertar las piernas y al ratín ya podía moverlas un poco.
    Eso que cuentas del biberón de la noche es mítico, a mi nunca me lo han dicho porque Redondo con dos meses ya empezó a dormir toda la noche del tirón, pero a mi prima la tienen frita con eso, y eso que el niño sólo tiene 4 meses!! Todo el mundo le dice que le de un biberón con cereales, que es mano de santo… en fin…
    Un beso!

  • Reply diasde48horas 26 marzo, 2014 at 8:58

    Pues sí, costó convencerla pero al final vio que el problema no era que comiera poco. Hará unos tres meses nuestra pediatra estuvo de baja y vino un sustituto que me encantó. Fuimos porque Redondo tenía algo de gastroenteritis y le estábamos dando suero. En primer lugar me felicitó por mantener la lactancia más allá del año y me dijo que nos dejáramos de suero, que el mejor suero que hay es la leche materna. Salimos de la consulta con una sonrisa de oreja a oreja.
    Menudos consejos que da la gente a veces. La Patita come poco y te recomiendan que no le des la teta, o sea, que se alimente menos aún… anda que… Hay que ser cabezonas sí o sí jejeje

  • Reply diasde48horas 26 marzo, 2014 at 9:04

    Claro, como con la teta les es más difícil contabilizar lo que comen los niños pues al mínimo problema ya está, la culpa es que come poco, dale biberón.
    De todas formas luego fue todo genial con ella, el tratamiento le fue bien, luego cuando se lo sacamos hace poco fue de forma muy gradual… en general estamos muy contentos con la pediatra, pero ya sabemos que en temas de lactancia, ni caso jejeje
    De nada, guapa. Lo explicaste genial!

  • Reply Paula Fernández Sánchez 26 marzo, 2014 at 9:54

    Ayyy me imagino lo mal que lo pasásteis! Nosotros seguimos con 18 meses y lo peor han sido tres mastitis…pero bueno, superadisimas! Q bien q hicieras lo q pensabas, la verdad, xq hubiera sido una pena! Mi pediatra tb es estupendo, pero el tema de la teta tb yo creo que lo tiene empolvado entre los apuntes de la carrera.. Jeje un besito a los dos!

  • Reply Virginia García 26 marzo, 2014 at 13:47

    Si es que quizás los pediaras deberían formarse un poco más el lactancia o al menos no entrometerse…digo yo! que me pasó algo parecido… La nena tuvo frenillo y el pediatra no hizo nada, salí del hospital con una lactancia mixta. Meno smal que me informó una matrona de un cirujano pediátrico que podía ayudarme y así lo hizo. Escribí mi historia al prncipio en el blog. http://mamaysucoquito.blogspot.com.es/2013/11/mi-lactancia.html
    El caso es que supenrando grietas y esforzándome, conseguimos tener lactancia exclusiva y ahora prolongada…y cualquiera le quita su teta!!!
    Un besazo, espero leer más

  • Reply diasde48horas 26 marzo, 2014 at 14:30

    Pues yo (toco madera) no he tenido ninguna mastitis, ni ganas que tengo, vamos jejeje.
    A mí me da muchísima pena que haya tanta ignorancia sobre la lactancia materna entre los profesionales sanitarios, sobre todo porque las madres tendemos a pensar que su palabra va a misa y su opinión influye mucho en nosotras…
    Un beso!

  • Reply diasde48horas 26 marzo, 2014 at 14:31

    Lo tuyo si que es una historia de perseverancia!! Yo no sé si habría sido capaz de conseguir una lactancia exclusiva viniendo de una mixta…
    Muchas felicidades por el logro y a seguir disfrutándolo 🙂

  • Reply sonia bs 26 marzo, 2014 at 14:57

    Me encantan tus post. Te he descubierto por un comentario a Mi mamá es novata. Te sigo, con tu permiso.

    Mi favorito es el de la suegra, jajaja, que panzá de reir

  • Reply Rural Baby Project 26 marzo, 2014 at 16:52

    Jo, qué rabia! Menos mal que hiciste caso a tu instinto y tiraste para adelante!

  • Reply Cristina Buggy Mama 26 marzo, 2014 at 18:03

    Me pongo un poco mala de oir lo que hacen los pediatras… ¿Doble pesada? Eso está más que desaconsejado, menos mal que a ti te fue bien. Es curioso que en vez de recibir apoyo seamos las madres las que tengamos que defender nuestras lactancias, ….

    En fin guapa, enhorabuena por ser perseverante! La lactancia ahora es una delicia, verdad?

    Besos!!!

  • Reply mamifutura 26 marzo, 2014 at 19:16

    Ay, qué mal… Yo no habría sabido dónde meterme durante ese tiempo. Me alegra saber que se quedara en nada y mucho ánimo con esa lactancia!!!!

  • Reply yademasmama 26 marzo, 2014 at 21:25

    Qué suerte tuviste de que Redondo se enganchara tan bien desde un principio. Me ha quedado una duda, ¿qué es lo que tenía el pobre al final? ¿Por qué vomitaba tanto? Menos mal que disteis en el clavo, pero mientras tanto tuvisteis que pasarlo fatal. Olé por tu perseverancia

  • Reply diasde48horas 26 marzo, 2014 at 22:14

    La mujer en cuestión es lo más!! Si me llegan a decir que existe una persona así antes de conocerla a ella no me lo creo.
    Hay que intentar tomárselo con humor que sino te amargas…
    Bienvenida!

  • Reply diasde48horas 26 marzo, 2014 at 22:15

    Pues si, al final todo salió bien que es lo importante 🙂

  • Reply diasde48horas 26 marzo, 2014 at 22:18

    Pues lo de la doble pesada no fue lo peor. Durante tres días nos mandó ir a persarlo cada día. El día que pesó menos que el anterior nos mandó a urgencias. Yo le decía que el día anterior abababa de comer y que ese día justo acababa de hacer caca pero ella nada, a urgencias. Total, que cuando llegamos al hospital nos dijeron lo mismo que decía yo. No había que preocuparse, pesarlo todos los días era contraproducente porque dependía de muchas cosas: si había comido, si había hecho pis o caca…
    Lo importante es que todo acabó bien y la lactancia fue y sigue siendo estupenda 🙂
    Un beso!

  • Reply diasde48horas 26 marzo, 2014 at 22:20

    Gracias!! La lactancia ha sido una de las mejores experiencias de mi maternidad, no me imagino lo que habría sido si llegamos a abandonarla por aquel entonces. Menos mal que fue todo bien 🙂

  • Reply diasde48horas 26 marzo, 2014 at 22:22

    Pues lo que tenía era el reflujo gastroesofágico, por eso vomitaba tanto. El problema es que yo no me di cuenta de cuánto vomitaba hasta que dejó de hacerlo.
    Gracias guapa, hice todo lo que pude!

  • Reply Reloj de madre 27 marzo, 2014 at 9:13

    Muchas gracias por compartir la experiencia. Dará fuerzas a otras mamás a no abandonar la lactancia. Espero que la experiencia también le valiera a la pediatra para pensar que no todo lo malo viene de la lactancia.

  • Reply Sonia Martin 27 marzo, 2014 at 11:18

    Me encanta leer las experiencias de lactancia de otras madres,menos mal que disteis con el problema y que tu seguiste adelante,otras ya habrían cambiado a biberon sin dudarlo,sobre todo por falta de información,por eso están bien estos post 🙂
    Un beso

  • Reply diasde48horas 27 marzo, 2014 at 12:11

    No creo que la pediatra se parara a pensar en eso, la verdad. Estaba ella tan contenta cuando por fin el niño empezó a ganar peso que no creo que pensara nada más. Ella es buena pediatra y buena persona, conectamos muy bien, se preocupa mucho por el niño… pero la pobre no controla nada de lactancia. Lo peor es que creo que esto es algo generalizado entre los pediatras, me da a mí que los que sí están bien informados son minoría.

  • Reply diasde48horas 27 marzo, 2014 at 12:14

    Yo misma estuve a punto de abandonar. Sobre todo porque no tenía ayuda ni información en ninguna parte. Al final, lo que más me ayudó de todo fue leer otros blogs de mamás que sí apoyaban la lactancia y de ahí saqué muchísima información. Gracias a ellos estamos aquí hoy, y en parte por eso escribo este tipo de posts, por si pueden ayudar a alguna mamá que esté pasando un bache .
    Besos!

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