Micromachismos cotidianos

No sé si yo estoy más susceptible con el tema o es que la cosa está yendo a peor, pero últimamente veo machismo por todos lados. Machismo a lo grade y micromachismos cotidianos, de todo y a todos los niveles.

Os voy a contar algo que presencié el otro día, a ver qué os parece. Os pongo en situación: edificio del ayuntamiento del pueblo, dos señores hablando en la puerta. Un señor ya mayor, de unos 70 años, y un hombre más joven, de unos 40 ó 45 años que era el que estaba bloqueando la puerta. Dobla la esquina otro hombre, este más joven, de unos 30 años que claramente se dirige al ayuntamiento. Los otros dos lo ven acercarse pero siguen hablando y no se apartan de la puerta así que el tercero va bajando el paso conforme se acerca, hasta el límite de tener casi que detenerse. Cuando llega a la puerta, el hombre de 40 años lo mira, le dedica una sonrisa y finalmente se aparta dejando la puerta de entrada libre a la vez que dice: vamos a dejar pasar a este chico tan guapo. Qué raro ¿verdad?, qué situación más incómoda…

¿Qué pasa si ahora os digo que no había un tercer hombre, que la que iba al ayuntamiento era yo? Veámoslo otra vez: Se acerca una mujer joven a la puerta donde hay dos hombres hablando y cuando ella llega la miran y le dicen mientras se apartan: vamos a dejar pasar a esta chica tan guapa. Pues hay gente que este caso sí lo ve normal, empezando por los dos señores protagonistas. Yo sin embargo no lo veo ni medio normal. Lo correcto sería haberse apartado antes de hubiese llegado yo y no decirme nada, o como mucho darme los buenos días. Pero no, me hacen detenerme a mi, y me dedica un “piropo”. Pues señores, su piropo no es bien recibido. Es más, su actitud y su piropo me han hecho sentir muy incómoda. ¿Qué necesidad había? ¿qué han ganado ustedes con eso? ¿esperaban que yo apreciase un gesto tan “caballeresco”, que me halagase que me llamasen guapa? Pues siento decir que no lo aprecié nada de nada, todo lo contrario.

Micromachismos de este tipo nos los encontramos a diario en todas partes, yo concretamente en el trabajo me encuentro micromachismos (y no tan micro) a diario. Me ha pasado mil veces de coger el teléfono en el trabajo y la otra persona al comprobar que estaba hablando con una mujer preguntarme si le podía pasar con “alguien que entienda” porque quería comentar una cuestión técnica. Es que las mujeres no podemos entender de cuestiones técnicas, y las que somos licenciadas en física menos todavía. Otra vez estaba yo tramitando un proyecto nuevo y tuve que pedir presupuesto a una empresa para que nos hiciesen un vídeo. Me mandaron el presupuesto y después me llamaron por teléfono para decirme que “si quería podían venir un día para verlo y comentarlo con mi jefe”, claaaaro, una mujer no puede estar a cargo de un proyecto ella solita, tiene que tener un jefe hombre. Cuando vamos a alguna feria en el stand solemos estar mi compañero y yo (que tenemos puestos de igual responsabilidad dentro de la empresa), pues como norma general la gente supone que mi compañero es el jefe y yo la secretaria. Cosas como estas no deberían pasar, pero pasan constantemente, a diario.

Yo intento inculcarles a mis hijos otros valores, intento que vean a hombres y mujeres como iguales completamente, en casa desde luego es eso lo que ven, pero fuera… fuera es harina de otro costal. Intentaré que mis hijos se comporten así en el futuro, que no den nada por hecho, no quiero que vean a una chica que no conocen de nada y se dediquen a decirle piropos con el propósito de avergonzarla y divertirse.

¿Habéis sufrido en carne propia algún tipo de machismo? Seguro que sí, desgraciadamente es imposible no sufrirlo. ¿Me contáis vuestras experiencias?

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Probando productos: Siroko

Hace unas semanas, en cuanto empezaron a venir algunos días más soleados y calurosos por aquí arriba me puse en modo on con la bienvenida al verano: compré protección solar para este año y empecé a mirar gafas de sol para los niños. Redondo aún tiene las del año pasado pero necesitaba unas para TRex. El año pasado oí hablar por primera vez de la marca Siroko, no los conocía de antes y me gustaron sus productos, así que este año me acordé de ellos y entré a mirar en su web. No sólo tienen gafas de sol para niños, también las tienen para adultos y ahora también han lanzado una colección de ropa que es 😍😍😍.


En gafas de sol tienen una variedad de colores tremenda a cada cual más bonita, me costó un montón elegir las de TRex. Para mí elegí unas marrón chocolate de las que me enamoré completamente, para Redondo pedí una sudadera, que para el verano gallego nunca viene mal tener a mano una prenda de abrigo para cuando enfría por las noches (o por el día…). Ya recibí las gafas y la sudadera hace unas semanas, las hemos probado bien, la sudadera la he lavado ya un par de veces y ya estoy lista para contaros qué tal. El día que recibí el paquete, me gustó tanto el embalaje que incluso lo enseñé en el Stories de mi Instagram. De hecho, las cajas no las he tirado, las tengo allí guardadas en casa para buscarles algún uso alternativo.


La calidad de las gafas es buena, son muy ligeras, lo cual es un punto muy importante, sobre todo en las de los niños. Tanto las de TRex como las mías tienen un acabado mate y un tacto suave que a mi personalmente me encanta.  Un punto importantísimo para mí es que cumplan la normativa y sean completamente seguras para sus ojos, por ese motivo nunca les compro gafas en tiendas que no me dan seguridad y no me refiero sólo a los chinos y tiendas del estilo. Hasta ahora sólo les había comprado las gafas de sol en la óptica. Pero bueno, en ese sentido con estas de Siroko me quedo tranquila porque las lentes son polarizadas y ofrecen la máxima protección frente a las radiaciones UV400. Y además, son preciosas! jejeje


En cuanto a la sudadera, esta que pedí para Redondo fue amor a primera vista; es chulísima y es taaaan de mi estilo… el detalle de los puños, el bajo y la capucha a contraste me encantó. La tela es gordita, vale perfectamente para el invierno y para las noches frescas del verano gallego. La he lavado ya un par de veces y como nueva, no ha perdido color ni ha echado bolitas de momento. La talla que pedí es la 4-6 y en la manga le queda completa, pero en el cuerpo bien. Como no es un niño que engorde mucho, seguramente para el año que viene le siga sirviendo. Podéis ver toda la colección pinchando aquí, la verdad es que no tiene desperdicio; yo seguramente pida el otro modelo de sudadera para el curso que viene. Además, una cosa positiva y que tiene mucho peso para mí a la hora de comprar online es la facilidad en las devoluciones. En este caso dan 30 días para devolverla o cambiarla por otra talla.

En definitiva, mi impresión general ha sido muy buena. La calidad de los productos, la rapidez en el envío, la atención… todo. ¿Conocíais esta marca? ¿cuál es vuestra opinión?

6 claves para no perder la paciencia con mis hijos

Yo siempre he sido una persona muy tranquila y mi paciencia tenía límites insospechados, pero tengo que reconocer que últimamente la estaba perdiendo con mucha facilidad, se me acaba la paciencia. Tengo unos hijos adorables y los quiero a rabiar, pero a veces me llevan al límite, sobre todo Redondo. Me mata tener que repetir las cosas 20 veces para que las haga. O estarle diciendo que no haga tal cosa y se ponga a hacerla delante de mis narices como si yo no hubiese hablado. No sé si es una fase, si es que él intenta ver dónde están los límites, si nos quiere desafiar… no sé que es pero lo cierto es que últimamente yo pierdo la paciencia y eso no me gusta nada.

De todas formas, no hay mal que por bien no venga y gracias a este prueba-error continuo que es la maternidad he aprendido una serie de cosas que me vienen de maravilla para intentar no perder la paciencia.

6 claves para no perder la paciencia con mis hijos

  1. Levantarnos con tiempo. Una mañana cualquiera cuando nos preparamos para ir al cole. Tenemos un horario y hay que cumplirlo, eso es así queramos o no. El problema es que los niños no son conscientes de que son las 8:50 y que el autobús pasa a las 9:00, ellos quieren jugar, saltar en la cama y no se dan cuenta de que si hacemos eso no nos va a dar tiempo de estar listos a la hora… y cuando iba por la décima vez que le decía que se sacara el pijama y él se hacía el sordo, o cuando intentaba ayudarlo y se me hacía el muerto pues se me acababa la paciencia y acababa gritando. Pero observé que los días en que madrugábamos más la cosa iba mucho mejor. Al levantarnos antes nos da tiempo a todo: a prepararnos para el cole y a jugar un poco o saltar en la cama. ¿Lo habéis probado? Yo me di cuenta de que si le dejo tiempo para jugar un poco al acabar de desayunar, aunque sólo sean 5 ó 10 minutos, luego es mucho más fácil vestirlo y seguir con nuestra rutina. Las prisas no casan bien con los niños, mejor darles tiempo, aunque eso implique levantarnos 20 minutos antes.
  2. Prestarles atención. Mis hijos reclaman mi atención constantemente y sé que es difícil estar siempre pendiente de ellos. La pila de platos crece en el fregadero, la ropa se acumula esperando a que la encarte… y es difícil no desesperarse cuando tienes todo eso por hacer y tu hijo lleva diez minutos tirándote de la manga porque quiere enseñarte el trozo de pan con forma de dinosaurio que se va a comer. Peeero, es sorprendente el efecto que tenemos sobre ellos. Yo me he dado cuenta de que si le presto atención durante un ratito, sólo unos minutos, si le dejo que me enseñe el trozo de pan con forma de dinosaurio o si jugamos un ratito con la pista de coches, con los legos o con lo que sea, luego él se queda tranquilo y puedo dedicarle tiempo a la pila de platos. Igual tengo que hacer un par de pausas para mirar una galleta voladora o cómo ha lanzado el coche por la pista, pero voy haciendo el trabajo acumulado sin mayor percance.
  3. Ponerse en su lugar. Empatía. Un domingo en casa, después de una semana agotadora, lo único que nos apetece es descansar y cargar las pilas para la semana que entra. Pero veo a mis hijos, me pongo en su lugar y me doy cuenta de que los adultos necesitamos descansar, pero ellos necesitan quemar, desfogar, correr, saltar… gastar energía, en definitiva. Cansarse. Son niños y no puedo esperar que el plan de sofá y manta que tanto me apetece a mi le apetezca a ellos también. Ellos quieren jugar, divertirse… y hay que saber encontrar el equilibrio entre las dos cosas.
  4. No entrar al trapo en las peleas. Cuando Redondo está en fase de negación, es decir, cuando es no a todo, mala cara, ceño fruncido, mirada desafiante… lo mejor en nuestro caso es no entrar al trapo. Lo más fácil es dejarse llevar por la frustración e intentar imponernos a golpe de “porque lo digo yo” pero tengo comprobado que en nuestro caso no funciona. Si yo entro al trapo cuando Redondo está en ese plan, la cosa sólo va a ir a peor.
  5. Para, desconecta y respira. Cuando veo que la cosa está a punto de superarme intento callarme, desconectar un minuto y respirar. Intento aclararme las ideas, pensar que yo soy la adulta y ellos los niños y vuelvo al punto 3, me pongo en su lugar e intento comprender su punto de vista.
  6. Pedir perdón. Cuando todo lo demás falla y acabo dejándome llevar y recurriendo al grito, luego todos nos sentimos fatal. Para mí es importante pedir perdón cuando las aguas se calman. No he sabido predicar con el ejemplo y me he dejado llevar por la rabia o la frustración. Eso no es lo que les quiero enseñar a ellos, así que si eso pasa les pido perdón por gritarles… pero  siempre explicando el motivo. Le he gritado porque le he pedido 10 veces que se vistiera y no me hizo caso… o por el motivo que sea. Le pido perdón por hacerlo, pero también que él sepa en qué ha actuado mal. Y, es sorprendente, pero la mayoría de las veces él me pide también perdón a mi por su comportamiento.

Estos son mis trucos para no perder la paciencia con mis hijos, los pongo en práctica siempre que se da la ocasión, no siempre consigo permanecer tranquila pero lo intento. ¿Qué me decís de los vuestros? ¿tenéis algún truco para no perder la paciencia?

 

Cerrando Etapas

El tiempo pasa sin saber cómo ni cuando, pero es inevitable, pasa, y vamos cerrando etapas. Yo me quedo con una sensación agridulce porque me da mucha pena que mi bebé, que ya no es bebé, crezca a ojos vista, querría que el tiempo se parase y quedarnos así para siempre pero por otra parte me encanta verlos crecer y ver cómo van descubriendo el mundo por sí mismos.

Hace dos semanas contaba en instagram, en el stories, que TRex se había destetado. Lo ha hecho con casi 21 meses, un mes antes que su hermano que dejó el pecho con casi 22 meses. Y no voy a mentir, esta vez lo he llevado bastante peor que la anterior, me ha dado una pena infinita. Porque a pesar de que ha sido decisión suya, por motivos puramente egoístas yo hubiese querido seguir. Que conste que desde que lo hemos dejado hace dos semanas, en este tiempo se ha acordado un par de veces de la teta, y ha pedido, pero no ha pasado de ahí.

La lactancia ha sido la mejor experiencia de mi maternidad, las dos veces. Ha sido una experiencia maravillosa, a pesar de que la primera vez hubo varias crisis (hablé de ellas aquí y aquí), y que la segunda tuvo unos comienzos muy difíciles, pero me quedo con todos los buenos momentos que nos da dado… y me da muchísima lástima que quizás no lo vuelva a vivir.

Pero no va a ser todo negativo, me da mucha pena, pero no es algo malo: mi niño crece sano y feliz y eso es lo importante. Además reconozco que cuando tenga que viajar por el trabajo poder hacerlo sin el sacaleches, cuando llego al hotel a las mil y reventada poder acostarme sin andar con el coñazo de sacarme la leche, lavar todo… y sobre todo, no tener que levantarme media hora antes por las mañanas por el mismo motivo, eso sí va a ser una gozada.

Una etapa que se va y otra que empieza. Veremos qué nos depara el futuro…

No estoy muerta (ni estaba de parranda)

Pues no, no estaba muerta ni estaba de parranda (¿parranda? ¿que carallo era eso?). Hace casi un mes que no publico nada en el blog, últimamente el tiempo no me llega a nada y no consigo organizarme. Cuando sólo era madre de uno, escribía sin problemas entre semana, dormía a Redondo y luego me iba al ordenador a darle a la tecla pero ahora que soy madre de dos no lo consigo. Estoy tan reventada al final del día que al meterme en cama ni con un puente grúa conseguiría levantarme luego.

Redondo no se duerme él sólo, quiere que me vaya yo con él y la verdad es que no me cuesta hacerlo, me voy con él, pero si él tarda 5 minutos en dormirse después del cuento, yo tardo dos. Pero 10 minutos después mi marido me trae también a TRex, que quiere venirse conmigo, y este sí que es duro de dormir. Empieza a darme cabezazos y a dar vueltas de un lado para otro, igual se levanta una o dos veces, se va a ver qué hace su padre, vuelve, se mete en cama otra vez, más cabezazos… y al final se acaba quedando dormido. Hombre Tranquilo se lleva a Redondo a su cama y yo meto a TRex en su cuna (si sigo viva y despierta) y a estas alturas de la película ya ha pasado igual una hora o incluso más desde que me metí en la cama… así que no tengo fuerza de voluntad ni fuerzas físicas para levantarme. Me quedo muerta allí mismo.

La opción que me queda es escribir los fines de semana y programar entradas, y así me he ido apañando hasta hace bien poco, pero últimamente ni eso consigo. Por la semana, con el trabajo no tenemos tiempo de casi nada, así que el sábado solemos dedicarlo a hacer la compra, arreglar algo la leonera… digo la casa, y como no, no sería fin de semana si no hubiese algo de rally familiar. Eso me deja sólo el domingo y últimamente tampoco lo consigo: visitas inesperadas, no-siestas de TRex, que últimamente estoy cero creativa y mi propia pereza, también hay que decirlo… el universo se confabula en mi contra.

Estoy intentando apañarme un rinconcito para mí, una mesita con mi ordenador, mis organizadores mensuales, mi tablón de ideas… y espero que en cuanto la tenga lista sea el empujoncito que necesito para ponerme a ello… y también espero enseñarlo por aquí jeje.

En definitiva, que no os olvidéis de mi, que he vuelto, espero que con más fuerzas y con energías renovadas!

Libros para Niños: Un Avestruz con Mucha Luz

Hacía tiempo que no escribía una entrada sobre libros para niños y va siendo hora de ponerle remedio. Hoy os voy a hablar sobre una de las últimas incorporaciones a nuestra biblioteca, el libro en cuestión nos lo han enviado desde Boolino y se titula Un Avestruz con Mucha Luz.


El libro es de la editorial NubeOcho y está indicado para niños de 3 a 6 años, pero yo creo que también para niños algo menores. Cuando lo leemos en casa TRex también presta atención y aún no tiene dos años… pero bueno, dependerá también del niño.

La historia nos presenta a tres leones que se quieren comer a tres avestruces en la sabana africana y a partir de ahí vamos viendo cómo se desarrollan los aconteciminetos y cómo acaban siendo amigos todos. Las ilustraciones me han encantado, son muy coloridas y divertidas.

Es un libro que nos ayuda a contar hasta tres con los niños, por eso digo que se puede leer con niños más pequeños, yo creo que para niños de 2 y 3 años es ideal.

En cuanto a nuestra opinión personal, la verdad es que nos ha decepcionado un poco porque es un libro que nos recuerda mucho a otro que ya hemos leído y que cogemos a menudo en la biblioteca. Este otro libro nos encanta y creo que por eso teníamos muchas esperanzas puestas en Un Avestruz con Mucha Luz, pero para ser justos tengo que decir que la verdad es que el listón estaba muy alto… De todas formas este es un libro entretenido y muy adecuado para leer con niños pequeños que estén empezando a contar.

¿Conocíais Un Avestruz con Mucha Luz? ¿qué os ha parecido?

Cómo Organizar un Viaje Low Cost con Niños

Me encanta viajar, es algo que me llena muchísimo y que intento hacer lo más a menudo posible (estoy hablando de viajar por ocio, obviamente). Cuando era joven (más que ahora, quiero decir) viajé bastante en plan mochilero siempre en modo “viaje MUY low cost”: dormíamos en los trenes, estaciones, aeropuertos o en albergues, comíamos y cenábamos bocadillos de sardinas (o atún, o lo más barato que encontrásemos en el súper), en las entradas a museos o monumentos aplicábamos todos los descuentos habidos y por haber: que si carnet joven, de estudiante, menores de 25… lo que mejor nos saliese de precio. Como podéis ver, cuando digo que era un viaje low cost es que realmente lo era. Recuerdo que una vez en Milán perdimos el último tren de la noche y nos tuvimos que quedar a dormir en la estación, tirados en el suelo al lado del puesto de los carabinieri porque los otros “huéspedes” de la estación daban bastante miedito… ay, qué recuerdos y qué tiempos aquellos… eran unos viajes maravillosos y nos gastábamos eso, 4 duros.

Pero una va madurando y, sobretodo con la llegada de los hijos, ya no es factible dormir tirados en el suelo de la estación por mucho que estés al lado de los carabinieri ;). Y seamos realistas, viajar con niños es un gasto importante, sobre todo si vamos en avión, porque a pesar de que son niños, en cuanto cumplen los dos años pasan a pagar el billete como un adulto (en la mayor parte de los casos). Así que, si como yo, teneis un presupuesto limitado pero no quereis renunciar a viajar, os dejo aquí unos truquillos para organizar un viaje low cost con niños (o sin ellos, que se aplica a ambos casos jeje).

Cómo Organizar un Viaje Low Cost con Niños

Cuando viajamos (en genral, con niños o sin ellos) nuestro presupuesto va a estar dividido en cuatro grandes partidas:

  1. El viaje en sí mismo, los desplazamientos ida y vuelta hacia el destino. En este caso hay que echar cuentas y ver qué nos vale la pena, si movernos en coche, tren o avión. Con el coche no hay mucho que hacer para ahorrar gastos porque los kilómetros son los que son y el combustible hay que pagarlo y cuesta lo que cuesta así que poco se puede hacer. En cuanto al tren, tengo que reconocer que últimamente casi no he viajado en tren, pero creo que las tarifas suelen ser bastante estables. Donde la cosa se puede subir por los aires es si viajamos en avión. Hace tiempo escribí un post con consejos para viajar en avión con niños, y una de las cosas que decía es que conviene facturar la maleta. Teniendo en cuenta que en las compañías de bajo coste la maleta siempre hay que pagarla aparte… si sumamos todo igual nos vale la pena viajar en una compañía de las “tradicionales”. En cualquier caso lo mejor es comprar el billete con antelación. Os pongo un ejemplo el año pasado miré los billetes de avión para el destino que queríamos el mes antes, como eran muy caros decidimos no ir. Este año volví a mirar los billetes para el mismo destino pero esta vez con 7 meses de antelación y me salieron a mitad de precio. Y eso que este año TRex ya paga billete de adulto y el año pasado sólo pagaba 20 euros de tasas.
  2. La segunda gran partida presupuestaria se nos va en el alojamiento. Para ahorrar aquí sin meternos a dormir teniendo cucarachas como compañeras de habitación lo mejor es olvidarse de los hoteles. La alternativa low cost sería alojarse en un albergue o en un apartamento de un particular. Albergues hay de muchas clases, desde los que habitaciones enormes con 20 o inlcuso 50 camas con baños compartidos, hasta los albergues de habitaciones de 4 ó 6 camas con baño en la habitación. Yo me he alojado en albergues del primer tipo, y me he encontrado con familias con niños, pero bueno, tengo que reconocer que para mí a día de hoy esta opción no me llamaría nada. Sin hay albergues que tienen habitaciones familiares y con baño, que desde luego sería una opción mucho más viable y a un precio muy reducido. Tengo que decir que nosotros nos solemos decantar por la otra opción, alquilar un apartamento. En booking se puede encontrar alguno, pero desde luego el mejor sitio para encontrar apartamentos es Airbnb. Otra vez el mismo ejemplo: en nuestras vacaciones de este año reservamos un apartamento en airbnb muy cuco y bastante amplio por menos de la mitad de precio de los que aparecian en booking. Los bed and breakfast también son una buena alternativa a los hoteles, si se viaja con un niño puede resultar, pero ya con dos o más no es una opción muy viable.
  3. La tercera gran partida del presupuesto está destinada a los gastos en destino, sobre todo la alimentación. Si nos vamos a ir a comer y cenar de restaurante bajar de 100 euros al día para comidas va a estar difícil. Y aquí es donde le vamos a sacar partido al apartamento. Si nuestro destino está fuera de España, lo primero es informarse de qué supermercados son los más económicos del destino al que vamos, por poner un ejemplo, aquí no es lo mismo hacer la compra en el supermercado del corte inglés que en el lidl. Una vez en destino, será necesario hacer la compra en uno de estos supermercados y hacer las comidas en el apartamento. En nuestro caso, no somos mucho de turismo de ciudad y cuando viajamos a veces hacemos rutas por los alrededores. En estos casos nos solemos preparar un picnic a base de bocadillos, ensalada de pasta, tortilla… ese tipo de cosas. De esta manera el ahorro en alimentación es más que importante.
  4. Por último, si el destino que hemos elegido no nos permite movernos en transporte público y necesitamos alquilar un coche, esto se llevará otra gran parte de nuestro presupuesto. En estos casos yo suelo mirar compañías de alquiler de coches locales, busco críticas en internet y si me parece aceptable alquilo aquí, si no aparece nada pues no queda más remedio que irse a las grandes: enterprise, herz, europcar… (aunque dentro de estas siempre las hay más baratas como sixt, budget, dollar…). Para ahorrar todavía más, lo mejor es hacerlo con el seguro. A ver, me explico, las compañías de alquiler incluyen siempre en el precio un seguro a terceros, pero si quieres seguro a todo riesgo (yo desde luego sí que lo quiero siempre, me quedo mucho más tranquila) te clavan. Y si además quieres reducir la franquicia lo máximo posible (yo he visto franquicias de 5000 euros, que me parece una auténtica pasada) pues te clavan aún más. En estos casos hacerte un seguro a parte es la mejor solución. Un amigo mío que viaja bastante me descubrió una compañía de seguros a nivel mundial donde te puedes asegurar por períodos más o menos cortos de tiempo o por todo un año por en torno a 30 euros. Teniendo en cuanta que por el seguro a todo riesgo para una semana la compañía de alquiler cobra mínimo 200 euros, pues el ahorro es considerable.

Estos son los truquillos que tengo yo para que nuestras vacaciones sean lo más económicas posible y no tener que renunciar a seguir viajando. Así son nuestras vacaciones low cost con los niños.

¿Viajáis con niños? ¿tenéis algún truco para ahorrar gastos en los viajes?

La habitación de los niños

En muchas casas una de las cosas que suele estar lista cuando nace un bebé es la que será su habitación. Eso no pasó en nuestra casa. Tanto mi marido como yo somos bastante desastriños para esas cosas, y tenemos bastante paciencia así que cuando nació Redondo no tenía habitación, sólo su cunita al lado de nuestra cama y su ropita en un armario. Redondo estuvo durmiendo en nuestra habitación hasta que cumplió los dos años, aproximadamente, que fue cuando lo cambiamos a la suya. Por aquel entonces le “preparamos” su habitación, si a eso se le puede llamar preparar… simplemente pusimos un somier y un colchón, sin cabecero ni nada. Os enseñé su habitación hace mil años en el blog. Poco a poco fuimos añadiendo más cosas, una estantería y un baúl-cajón grande del ikea, unas baldas para libros… y ya jeje.

Con TRex nos pasó más de lo mismo, que simplemente tiene su cuna al lado de nuestra cama y su ropita en un armario. El caso es que TRex ya lleva una temporadita durmiendo toda la noche (o casi) del tirón, así que yo creo que ya va estando preparado para mudarse de habitación (ahora falta que yo me prepare para eso, que me da mucha penita).

Así que me puse a mirar como una loca en pinterest ideas para reformar la habitación y prepararla para que duerman los dos juntos (tengo un tablero en pinterest llenito de ideas). En un principio teníamos la idea de poner camas gemelas, pero así se nos quedaba la habitación en nada, sin sitio para que jugasen, así que al final nos decidimos por literas.

En Ikea tenían la litera perfecta, la KURA, no es muy alta, sólo 1.16m lo cual es perfecto, ya que no olvidemos que arriba duerme un niño de 4 años. Pero llegados a este punto nos encontramos con un pequeño problemilla, resulta que la cama KURA tiene 90cm de ancho, y la cama que ya tenía Redondo en su habitación era de 1.05m. ¡¡No entraba en la litera!! ¿Tendríamos que tirar el colchón y el somier con sólo dos años de uso? De eso nada, me niego en redondo (nunca mejor dicho jeje) a semejante despilfarro. Al final lo que hicimos fue cortarle las patas al somier de Redondo, de tal manera que quedase casi a ras de suelo y poner la cama de tal forma que quede haciendo una L con respecto a la litera. En la foto se ve perfectamente.

 

Yo creo que nos quedó muy bien, me gusta mucho el resultado. Otro pequeño tuneo que le hicimos fue pintar el lateral y la parte de los pies de la litera con pintura de pizarra, para que ellos puedan dibujar o escribir lo que quieran allí.


Además, aprovechando el hueco que quedaba libre debajo de la litera, colocamos unas baldas para poner libros, una alfombra y mi tía les hizo unos cojines de dinosaurios chulísimos, así que nos hicimos un pequeño rincón de lectura bien apañado. También pusimos unas lucecitas enganchadas en el somier, para darle algo de luz a la zona, sobre todo para las noches.


En al habitación también tienen una mesita pequeña con un par de taburetes. La mesa se la dió mi prima, que era de su niña, y originariamente era una mesa de Rayo McQueen. Como estaba bastante rayada (muy mucho) lo que hicimos fue pintarla también con pintura de pizarra. Los taburetes siguen siendo de Rayo McQueen, que como sientan el culo encima no se ven tanto jejeje.

Me acabo de dar cuenta de que los taburetes no salen en la foto jeje


Yo creo que nos salió todo a pedir de boca, ni hecho a propósito, porque en una de las paredes entran justa la litera, la estantería y el organizador trofast (también de ikea) y en la otra, la cama y el baúl/cajón. Y cuando digo que entran justo es que entra justo, ni hecho a medida.

De momento Redondo está durmiendo allí, en su “leitera” como dice él. Le encanta, no tiene ningún problema para subir ni para bajar, e igual es casualidad, pero desde que duerme allí casi todos los días duerme del tirón hasta las 7, u  8 de la mañana (ya no aparece en nuestra cama a las 5). TRex de momento está con nosotros, pero yo creo que es cuestión de semanas que lo cambiemos para la cama de abajo de la litera… más bien es cuestión de que yo me prepare mentalmente para dejarlo ir…

¿Qué os parece? A mi la verdad es que me encanta el resultado 🙂

TRex, Rey de los Hunos

Él es el martillo del mundo, donde su caballo pisa no crece la hierba.

Hace tiempo que vengo diciendo que TRex tiene su carácter, siempre ha sido de querer salirse con la suya… bueno, en su defensa tengo que decir que a todos nos gusta salirnos con la nuestra ¿no? pero en su caso la cosa parece que va a más. Últimamente ha empezado con los “caprichitos” como yo los llamo. Que si no le damos lo que quiere se pone a llorar, patalear y lo que haga falta. Por poner un ejemplo, que ve un cuchillo y se le mete entre ceja y ceja que lo quiere coger y ya la tenemos armada, porque obviamente no le dejamos el cuchillo. Y el tío es cabezón ¿eh? no os vayáis a pensar, que cuando se le mete algo en la cabeza no hay manera, erre que erre.

Cada cambio de ropa y/o pañal es un castigo divino, los gritos creo que se deben oír en Madrid, y normalmente, cuando hay caca, hacemos falta dos para llevar a cabo el cambio de pañal de manera satisfactoria sin que acabe aquello… bueno, ya os hacéis a la idea de lo que quiero decir ¿no?

Otra lucha que tenemos con él es a la hora de limpiarle los mocos y cortarle las uñas. Poco menos que misión imposible. Ayer mismo tuve que cortárselas sí o sí, no lo pude posponer más porque ya casi parecía Eduardo Manostijeras, uff, aún me pitan los oídos, no sé cómo una cosa tan pequeña puede gritar tan alto, os lo digo en serio. Y estaréis pensado vosotros ¿y esta alma de Dios por qué no le corta las uñas mientras duerme? Ja-ja-ja, me da la risa floja. Ya lo he intentado, si, pero incluso durmiendo da manotazos si nota que se las voy a cortar, y tengo que dejarlo porque como intente seguir se despierta y ahí si que se desata la caja de los truenos.

Y no es que cuando se le lleva la contraria protestes o llore, no, es que pasa a la acción e incluso muerde. Con Redondo nos pasó algo parecido, que en un momento empezó a pegar, pero por aquel entonces, cuando él nos pegaba nosotros fingíamos que nos había hecho mucho daño y nos poníamos a llorar. Él se quedaba super sentido y enseguida paraba, y así con ese método fuimos consiguiendo que dejase de pegar. Pero esto con TRex no nos funciona, si nos ponemos a llorar cuando muerde o cuando pega para él es como quien pone el hilo musical. Pasa de todo, podemos llorar un mes entero que él ni se inmuta…

Está hecho un pequeño matoncete… espero que sea una fase y que se le pase pronto porque si no nos vamos a tener que comprar una armadura para todos los miembros de la familia.

Los Niños y las Pistolas

Nunca me han gustado las armas y siguen sin gustarme. Cuando nacieron mis niños nunca se me ocurrió en ningún momento regalarles una pistola de juguete. No es que fuese algo premeditado, algo que estuviese pensado y decidido con anterioridad, no, fue solo que ni se me pasó por la cabeza, no se me hubiese ocurrido nunca, ni por casualidad regalarles una pistola.

Redondo creció sin saber qué era eso, se divirtió todo lo que quiso y más jugando con todos sus juguetes, nunca ha necesitado una pistola para divertirse. Y tal y como le pasó a Redondo, le está pasando a T-Rex, que tampoco juega con pistolas. Incluso las pistolas de agua que les compramos en verano no tienen forma de pistola, las que yo les compré son estas cilíndricas con un émbolo, no sé si sabéis a cuales me refiero.

El caso es que al poco de empezar Redondo el año pasado el cole las pistolas entraron en nuestras vidas. Empezó a poner las manos con forma de pistola y a disparar, con los megablocks se construye pistolas… yo sigo sin comprarle armas, ahora ya premeditadamente, no se las compro porque no me da la gana. Creo que las armas no son algo para tomarse en broma y no son juguetes adecuados para los niños, lo último que necesitan es asociar arma con diversión o con juego. Creo que es algo muy serio, y que les hay que enseñar que son peligrosas, que no son divertidas y que no se puede jugar a disparar a personas (ni a animales, ni a cosas, pero a personas mucho menos; entendedme, por favor).

La primera vez que llegó del cole con la cantinela de las pistolas no me gustó nada de nada, cada vez que hacía el gesto yo le decía que eso no se podía hacer, que las pistolas hacen mucha pupa y no se puede jugar con ellas… buen, todo mi repertorio. Ahora cada vez que lo hace me mira y sin que yo diga nada ya él sólo me suelta un: “mamá, no es una pistola de verdad ¿eh? es de mentira y dispara piñas” Lo de las piñas no se muy bien de dónde lo ha sacado pero se ve que mi mensaje sólo ha calado a medias… y me da la sensación de que nunca calará más de lo que ha calado, desgraciadamente.

Hace unos días vimos una imagen que a nadie le llamó la atención más que a mi. A mí se me quedó grabada en el cerebro. Se trataba de un bebé pequeño, sentado en su sillita y jugando con una pistola de juguete. Ni siquiera se trataba de una de estas de colorines, o una de hacer pompas, no, era una pistola negra, muy realista. Me pareció hasta grotesco, ver a un bebé jugando así con un arma de juguete. Y no quiero ofender a nadie, no es mi intención en serio, pero es que se me revuelve algo dentro al ver este tipo de cosas. Mi pensamiento es ¿no habrá otros juguetes más adecuados para un niño pequeño (un bebé en este caso)? ¿tiene que jugar con una pistola, un juguete que imita un arma de fuego, que puede matar?

No quiero que mis hijos crezcan jugando a disparar y a matar gente. No quiero vanalizar un tema tan serio, no quiero que ellos vean las  armas como algo divertido y desde luego no quiero que jugar a matar les parezca divertido. Me niego a aceptar eso. Así que me seguiré negando a comprarles pistolas e intentaré que no se las regalen tampoco (y si es así, lo siento pero van a desaparecer).

Mucha gente cree que exagero con este tema, e igual es cierto, no digo que no, pero no sé, el dinero que cuesta una pistola en los chinos prefiero gastármelo en un libro de pintar, en un dinosaurio, un tractor o cualquier otra cosa que les guste. 

¿Qué os parece este tema? ¿Compráis pistolas a vuestros hijos?