Maternidad

Los terribles dos y los horribles tres

19 noviembre, 2015

No me gusta poner etiquetas pero así es como se los conoce habitualmente. No se si son terribles y horribles pero nosotros acabamos de salir de los dos y de entrar en los tres… y digamos que el momento es delicado. Redondo está en plena época de pataleo y “rabietas” cuando no consigue lo que quiere: llora desesperado, grita, patalea, pega… y el que peor lo pasa es él porque no es capaz de controlarlo.

Todo esto me ha llevado a pensar ¿qué es realmente una rabieta? ¿son exclusivas de los dos años (o de los tres)? Para mi, una rabieta es simplemente un cabreo que no saben controlar… no lo hacen a propósito, o al menos Redondo no lo hace a propósito, y cuando surge quien peor lo pasa es él. Tampoco creo que sean exclusivas de los dos y los tres años, lo que pasa es que cuando son más pequeños son también más “manejables” y es más fácil desviar su atención hacia otra cosa. Por poner un ejemplo, ¿quien no ha visto al típico bebé que se cabrea porque quiere el juguete de otro y llora como si le fuera la vida en ello? la diferencia es que cuando son más pequeñitos es más fácil cogerlos en brazos para calmarlos y desviar su atención hacia otra cosa que con un mangallón de tres años y 16kg que si te coge la cara en medio de los aspavientos del pataleo te mete un viaje con la mano abierta que te deja temblando y no te queda el ojo a la funerala porque no está de dios. O al menos yo lo veo así.

El caso es que Redondo está ahora mismo en esa época y, sobre todo si tiene sueño, cuando le da el punto, a veces sin motivo demasiado claro, empieza con la pataleta y la cosa va in crescendo hasta límites insospechados. Llega un momento en el que ya ni él tiene claro lo que quiere ni por qué llora, se agobia muchísimo, grita, nos grita a nosotros, nos ordena que nos enfademos… un show. Hace tiempo pasó por la misma fase de rabietas, pero más light, desde aquel entonces la cosa ha evolucionado y ahora tenemos más experiencia, seguimos cediendo en lo que se puede ceder y siendo firmes en lo que no, pero tenemos algunos truquillos que a veces, si los planetas e alinean y el viento está de cara, ayudan.

  1. Evitar las situaciones de conflicto. Si vemos que el niño ya tienen mucho sueño y empieza a estar pasado de rosca intentamos por todos los medios evitar las situaciones de conflicto. Por ejemplo, si vamos con prisa y sabemos que no podemos parar, evitar pasar por delante de un parque
  2. Cuando le empezamos a ver las orejas al lobo estrujarse el cerebro para buscar alternativas apetecibles para él. Ejemplo, si está lloviendo y él se emperra en que quiere ir a jugar a fuera, antes de que la cosa vaya a más, proponerle hacer magdalenas que le encanta; si aún no ha entrado en fase muñeco Chucky nos puede funcionar
  3. Si la caja de los truenos ya se ha abierto, poco queda por hacer más que rezar para que dure lo menos posible. Si estamos sólo uno de nosotros está todo perdido, sólo queda esperar, pero si estamos los dos, queda un resquicio de esperanza. A veces, sólo a veces, si el cabreo está focalizado en uno de nosotros (el que no le deja hacer lo que quiere) el otro puede intentar llevárselo a hacer otra cosa, intentar distraer su atención… y si el momento es propicio, a veces funciona

¿Qué opinais de todo esto? ¿realmente existen los terribles dos y los horribles tres? ¿tenéis algún truco que os funcione?

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16 Comments

  • Reply No sin mis patucos 19 noviembre, 2015 at 10:28

    Yo creo que existen los terribles, dos, tres, cuatro, jejejejejeejej. Creo que el tema rabietas va mucho con la personalidad del niño y con las circunstancias que le rodean.
    Por ejemplo, Alejandra sólo tuvo una época de rabietas cuando nació Diego. Era muy pequeña y probablemente si no hubiera sido por el nacimiento de Diego no hubiera tenido las rabietas tan pronto, pero todos los cambios a los niños les afectan y aunque yo no tenía la sensación de que ella tuviera celos si que teníamos rabieta todos los días y además en la calle. Así que no me quedaba otro remedio que sentarme en un banco y esperar que se le pasara.
    Con Diego no recuerdo una época concreta de rabietas, pero si es verdad que todavía con cinco años de vez en cuando se pone un poco enrabietado y no hay manera de razonar con el. Le afecta mucho el cansancio. Y es que no se le puede ni hablar, así que lo único que funciona es dejar que se le pase sin más.
    Un besote fuerte.

    • Reply diasde48horas 19 noviembre, 2015 at 17:11

      Cada niño es un mundo y unos lo llevaran mejor y otros peor, supongo. Pero coincido contigo en que el cansancio les influye muchisimo

  • Reply madremaya 19 noviembre, 2015 at 10:29

    Coincido contigo, yo creo que es lo mismo pero pasando por varias etapas. Incluso a nosotros nos pasa, o no te cabreas cuando se te cae un huevo al suelo o riegas de aceite la cocina sin querer? En nuestro caso conocemos el motivo, pero ellos solo ven la emocion: frustración y rabia. Hasta que puedan identificar qué ha pasado y cómo llevar esa sensación, nos toca tener paciencia.

    En nuestro caso intentamos también evitar aquello que sabemos que trae conflicto, o manejarlo diferente. Por ejemplo, ver una película. Está queriendo ayudar en todo, y se que querrá poner el cd en el dvd y encender la tele. Por eso le pregunto si lo quiere hacer, y si quiere bien, si no lo hago yo. Y cuando se cabrea luego le recuerdo que me dijo que no, y aunque no se le suele quitar al segundo, va pasando. Con el padre es diferente, porque al pasar poco tiempo con él no tiene esa picardía y pone él el cd. Al final el otro se enfada, el padre le dice que ya está puesto, que para la siguiente vez lo pone él, el hijo sigue… y estallan. Al final tiene que sacar el cd para que él lo ponga, pero ya no de buenas maneras.

    Aunque le intento dar mis truquitos, me ha costado mi tiempo tenerlos, así que entiendo que a veces debo dejarles solos y que se aprendan a manejar juntos.

    Por tanto así estamos ahora, yo siento que voy surfeando las olas como puedo, pero mi marido está empezando a nadar, así que estoy siendo la jueza en muchas ocasiones.

    Tremenda parrafada que te suelto! Ánimo que vienen más olas que surfear!

    • Reply diasde48horas 19 noviembre, 2015 at 17:10

      De parrafada nada!! Pero es justo lo que dices tu, nosotros también nos cabreamos cuando algo no sale como queremos, pero somos adultos y sabemos (o deberíamos) encajarlo y llevarlo de la mejor manera posible, los niños sin embargo no lo entienden y no saben gestionar la rabia o el enfado que sienten…

  • Reply Arantxa 19 noviembre, 2015 at 10:33

    La verdad es que aún no ha nacido el enano y ya sufro con las rabietas. Tanto su padre como yo tenemos bastante genio, así que o nos sale a los abuelos que son más tranquilos, o ya nos podemos preparar… ¡Cojo tus consejos para un futuro! 🙂

    • Reply diasde48horas 19 noviembre, 2015 at 17:08

      En nuestro caso es al revés, nosotros somos más tranquilos y los abuelos más nerviosos jejeje. Los trucos aún vas a tardar en necesitarlos… 😉

  • Reply Mamá en Bulgaria 19 noviembre, 2015 at 16:26

    Paciencia guapa… es la edad, ya sabes. Todo pasa, ánimo!

    • Reply diasde48horas 19 noviembre, 2015 at 17:06

      Qué remedio me queda… Gracias por los ánimos!

  • Reply Norgwinid 19 noviembre, 2015 at 21:49

    Yo creo que lo del cansancio es la clave. Las peores rabietas que he visto yo a mis hijas (y la pequeña acaba de cumplir 14 meses y ya es toda una experta!!!!!!) suelen ser: a) a última hora de la tarde, cuando ya están agotadas de bregar todo el día; b) si la peque no se ha echado siesta o se ha echado menos de lo que debería; c) cuando hemos tenido visitas de abuelos/tíos/amigos que han trastocado sus horarios o sus rutinas. Me parecen que cuando tienen sueño les cuesta más controlarse y como no saben expresar muy bien lo que sienten, explotan y ya está. Por suerte la Mayor, a sus tres años y medio largos, ya casi nunca se enrabieta, pero tuvo sus momentos épicos, sobre todo entre el año y medio y los dos años. Y la otra…. apunta maneras!!!! Mucho ánimo que seguro que se le pasa. Dale tiempo.

  • Reply Diana 20 noviembre, 2015 at 7:23

    Mucha paciencia y ánimo 🙂 Es una etapa “durilla”, especialmente cuando el cansancio ya pesa y la paciencia salta por la ventana. Un beso.

  • Reply Mo 20 noviembre, 2015 at 11:43

    Yo lo veo como tú, en realidad antes de los dos ya se detectan micro-rabietas… Y según el temperamento del niño, se torean con mayor o menor éxito. Yo he probado con “tácticas” similares a las tuyas, y a medida que pasa el tiempo te van mejor unas cosas u otras. Para mí es cuestión de ensayo-error, conocer el carácter de tu hijo y lo que le funciona, y armarse de paciencia. 🙂
    Besos!

  • Reply Educación-emocional.es 20 noviembre, 2015 at 15:39

    Yo creo que la mejor estrategia siempre es la prevención. Y para ello, como bien dices, necesitamos conocer a nuestros hijos para poder intervenir en el momento previo al conflicto. De ese modo, lograremos reconducir la situación con éxito. Lo que ocurre es que no siempre disponemos de todos los recursos necesarios pero llegamos donde podemos.

  • Reply Beatriz 21 noviembre, 2015 at 21:53

    Mi hijo tiene 2,5 años y por ahora rabietas no. Tuvo ataques de celos cuando nació su hermana ( que por suerte ya pasaron) y por ahora no hay rabietas pero si que tiene su genio y cuando queremos que haga algo hay que negociar con él. Muy de acuerdo con la forma de tratar las rabietas. Ánimo y esperar que pase

  • Reply entremishoras 22 noviembre, 2015 at 21:51

    La verdad es que Niño a partir de los 3 cambió mucho su actitud y ahora a partir de los 4 ha hecho otro cambio. Tiene más entendimiento y podemos llegar a más acuerdos, no recuerdo la última rabieta, eso no quiere decir que no llore ni se enfade, pero ya no es incontrolable. Niña aún está en la fase de los dos años pero la verdad es que sus rabietas son muy cortas y en seguida se le olvidan. Cada etapa tiene sus cosas y van cambiando…

  • Reply Socorro que soy mamá 23 noviembre, 2015 at 10:23

    Los dos, los tres, los cuatro, ayer precisamente lo hablábamos Papá Salvaje y yo, que cuando acabemos con los dos vendrán los tres con otras cosas a las que enfrentarse, pero capearemos el temporal como venga no?? Eso si mi peque es de rabietas y de cabezonerías pero se lleva lo mejor posible y ya cuando esta cansada apaga y vámonos, nosotros las gestionamos cada vez de una forma por que cuando hacemos la misma varias veces al final no funcionan así que vamos cambiando. Un abrazo.

  • Reply Lai - Asi piensa mamá 24 noviembre, 2015 at 14:04

    la mia pequeña empezó con rabietas antes de los 2, y sigue con casi 4. Hemos pasado por todo tipo de fases con sus trucos correspondientes. Primero no entendía, así que hablarle no era posible y lo mejor era distraerla. Despues entendía pero no hablaba asi que se paraba a escuchar cuando le hablaba despacito, pero se frustraba al no saber expresar lo que sentia. Ahora habla bien pero los gestos le van mas rapidos y pega. Cada etapa la hemos manejado distinto…y me ha dado para varios posts. Me falta el de pegar que aun estoy aprendiendo jajaja

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