Las Mejores Playas de Galicia: A Lamiña, A Guarda

El verano está a la vuelta de la esquina, media España se está friendo de calor. En esta esquinita nuestra ha estado haciendo lo que para mí es buen tiempo últimamente, ni demasiado calor ni demasiado frío,  pero parece que nos vamos a freir también en los próximos días… así que empezamos con nuestro periplo playero.

El fin de semana pasado estuvimos en la playa de A Lamiña, en A Guarda, en la desembocadura del río Miño, pasamos un muy buen rato con los niños y unos amigos. Además está justo al lado del castro de Santa Trega, que es una visita muy interesante y desde donde hay unas vistas preciosas. A Redondo le gustó mucho ver las casas de la gente “prehistónica”, pero se decepcionó un poco porque no había dinosaurios, qué se le va a hacer, no era tan, tan “prehistónico” el sitio 😉

La playa de A Lamiña es una playa bastante grande, de poco menos de un kilómetro, y al encontrarse en la desembocadura del río es bastante resguardada. Sólo hemos ido esta vez, no sé si es así siempre pero era súper tranquila, no había absolutamente nada de oleaje… por la situación de la playa supongo que estará siempre así. Eso sí, el agua congelada, fría, fría, sólo apta para valientes. Yo me metí hasta la cintura y gracias, no quise más.

Cómo decía, al ser tan larga es perfecta para pasear. Redondo y yo nos fuimos a dar un paseíllo hasta casi el final de la playa y entre ir y volver caminamos casi dos kilómetros. Al lado de la playa mismo, todo a lo largo, hay un pinar por si queremos descansar un ratito a la sombra o incluso hacer un picnic.

Después de esa curva aún queda mucha playa al otro lado

En cuanto a los servicios de la playa, en uno de los extremos hay un aparcamiento bastante grande, cuando nosotros hemos ido estaba casi vacío, no sé cuánto se llenará en pleno verano, pero vamos, que ahí aún caben unos cuantos coches. También hay unas duchas, aunque no lavapiés y un chiringuito justo a pié de playa.

Tengo que decir que aunque la playa es muy larga también es estrecha, la franja de arena que queda al descubierto cuando sube la marea en algunas zonas es muy, muy estrecha, pero vamos es en zonas puntuales, no en toda la playa. La arena es finita y los niños se lo pasaron pipa jugando con ella.

Esta es una playa a la que no iremos muy a menudo, más que nada porque nos queda bastante lejos de casa, pero si estáis por la zona y buscáis una playa para ir con niños esta a mi me pareció ideal. Muy recomendable.

Si queréis leer más sobre otras playas de Galicia que me encantan lo podéis leer aquí:

Playa de Boca do Río, en Carnota

Praia Langosteira, en Fisterra

Playa de A Aguieira, en Porto do Son

Las Mejores Playas de Galicia: A Aguieira, Porto do Son

Este año no se que ha pasado, se debe de estar acercando el apocalipsis o algo así porque ya no me acuerdo de cuando fue la última vez que llovió por estos lares. Y como el verano parece que se va alargando, pues nosotros seguimos con nuestro periplo playero. Hoy os voy a hablar de la playa de A Aguieira, en Porto do Son (A Coruña).

Esta es una playa que me ENCANTA, lo tiene todo: es preciosa, tranquila, grande, arena suave… Es una playa bastante grande, 1300 metros, es ideal para pasear. Está dentro de la ría de Muros y Noia, con lo cual es bastante resguardada y nada peligrosa. El único punto negativo, es que para lo larga que es la playa no tiene demasiadas plazas de aparcamiento… la gente se acaba buscando la vida colo puede para aparcar por la zona. 

En uno de sus extremos tiene un islote en el que cuando yo era pequeña había una antigua fábrica de sal y solo se podía acceder a él cuando estaba la marea baja y quedaba al descubierto una itsmo de arena y rocas. Ahora hay un chalet y el propietario ha construido un puente para unir el islote con la playa. 

Para acceder a la playa hay que atravesar unas pequeñas dunas, que además están genial para resguardarse de la arena los días que hace viento. 

Un detalle que a mí personalmente me encanta y que además es genial para los niños es que es una playa con muy poca pendiente; sobre todo cuando esta marea alta hay que andar bastante hacia adentro para que el agua llegue a cubrir, va ganando profundidad muy poco a poco. En cuanto al oleaje depende del viento que haga, pero nunca es fuerte, nunca hay olas grandes, otra razón por la que es ideal para ir con niños. 

Y por último, a modo de guinda del pastel, os contaré que por un tramo de la playa, por fuera de las dunas, discurre una pasarela de madera por la que se puede dar un paseo precioso. Además, la pasarela se cruza varias veces con dos rios que desembocan en esta playa, dejando alguna imagen preciosa. Nosotros incluso vamos muchas veces en invierno a dar un paseo, de verdad que vale la pena. 

esta foto la saqué desde e uno de los puentes que cruza el rio


Espero que os haya gustado esta playa, para mí es una de mis preferidas. ¿La conocíais? ¿Habéis ido alguna vez?

Las Mejores Playas de Galicia: Praia Langosteira, Fisterra

Reconozco que soy una enamorada de las Rías Altas, sobre todo de la Costa da Morte, no hay paisajes más bonitos sobre la tierra. Un día de invierno gallego, te plantas en el Cabo Vilán, en punta Fisterra, en el faro de Muxía… y te das cuenta de lo insignificante que eres, de lo grande que es el océano, lo poderoso que es el viento y lo pequeñita e insignificante que eres tú. Pero no sólo en invierno esta Costa te saca el aliento, en verano también tiene su encanto, y no es poco. Este fin de semana hemos ido a Praia Langosteira, en Fisterra (o Finisterre, como se conoce más en el resto de España) y lo hemos disfrutado muchísimo. 

praia langosteira

vista de la playa desde un mirador que hay antes de llegar

Podríamos pensar que al estar en plena Costa da Morte está sería una playa peligrosa, pero no lo es. Al estar dentro de la ría, no es una playa de mar abierto, queda resguardada y no tiene un oleaje fuerte. De hecho, cuando fuimos nosotros hacía bastante viento pero las olas eran miniolas, nada peligrosa. 

Praia Langosteira es una playa semi-urbana, solo parte de ella está en el pueblo de Fisterra, y tiene la bandera azul con todo lo que eso conlleva en cuanto a servicios, accesos, limpieza y vigilancia.  El acceso desde la carretera general es muy cómodo, hay dos o tres accesos en coche hasta cerca de la playa con zona para aparcar, y a partir de ahí se accede directamente o a través de una pasarela de madera, depende de qué acceso elijamos. 

praia langosteira, fisterra

vista de parte de la playa con el pueblo de Fisterra al fondo

Es una playa muy larga, casi dos kilómetros de arena fina y blanca, ideal para pasear. El agua es de un azul turquesa precioso y tan clara que se ve el fondo perfectamente (aunque esto no es nada raro en las playas gallegas). 

En los puntos de acceso a la playa suele haber algún bar o chiringuito para comprar bebidas o incluso comer o cenar. También hay duchas y lavapies para sacarse las arenas antes de volver a casa. 

En general es una playa preciosa, muy adecuada para ir con niños porque tienen espacio de sobra para correr y jugar, y las aguas son tranquilas. Además, nunca está saturada de gente, como es tan larga aunque haya gente está muy repartida y no hay agobio para nada. 

praia langosteira, finisterre

Un lunes de puente y mirad la gente que hay, se está de maravilla

Si aún así estáis dudando sobre si animaros o no a venir a esta playa, como aliciente tenemos que el faro de Fisterra con sus espectaculares vistas está a 5 minutos de aquí. Y también a 5 minutos, por la parte de fuera de la ría, está la playa de Mar de Fora. Esta si tiene mucho oleaje, es mar abierto, pero las vistas son increíbles. Si tenéis tiempo no dudéis en ir a verla. 

Un último consejo: si buscáis un sitio para comer en Fisterra no dejéis de probar el restaurante Tira do Cordel, que además está situado justo sobre esta playa, Langosteira, tiene unas vistas espectaculares. Es tirando a carillo, pero ahí he comido la mejor lubina que he probado hasta la fecha… y os lo dice una gallega, será que no he comido lubinas yo en mi vida…

Las Mejores Playas de Galicia: Boca do Río, Carnota

Cuando la gente piensa en playa me da la sensación de que directamente la cabeza se va hacia el sur y el este de España, pero desde luego las playas del norte no le tienen nada que envidar a las otras. Desde mi punto de vista toda la costa Cantábrica y la Atlántica es espectacular y en ella podemos encontrar unas playas que nos dejarán sin aliento (en parte por lo preciosas que son y en parte por la temperatura del agua, todo hay que decirlo). Así que he decidido que durante el verano voy hablar un poco sobre esta zona medio olvidada, claro que yo hablaré de las playas gallegas, que son las que conozco.

La costa gallega tiene una peculiaridad que la hace ser más especial si cabe, y es que es una costa muy recortada, con muchas rías. Para que os hagáis una idea, con tanto entrante y saliente, en Galicia tenemos un total de 1498km de costa. Si pensais que de Santiago de Compostela a Barcelona hay sobre 1100km os hacéis una idea de lo tremenda que es esta cifra. Pues con tantísimos kilómetros de costa es casi un pecado ir siempre a la misma playa ¿no? así que este año me he propuesto ir variando un poco e ir visitando distintas playas (y hablando aquí de ellas) a las que no suelo ir. Obviamente, sobre todo hablaré de playas de la provincia de Coruña, porque son las que más cerca me quedan.

Hoy os voy a hablar de una playa preciosa en la que estuvimos este fin de semana, la playa Boca do Río, en Carnota. La playa de Carnota es la playa más larga de Galicia, con 7km de longitud y Boca do Río, es la zona de la playa donde desemboca en el mar el río Valdebois (de ahí su nombre, Boca do Río).

Hay que tener en cuenta que esta es una playa de mar abierto, no está dentro de una ría, por lo cual puede haber oleaje y a veces resultar incluso peligrosa. Pero curiosamente, es una playa perfecta para ir con niños. ¿Puede ser peligrosa y es perfecta para ir con niños? pues aunque suene contradictorio así es, porque cuando baja la marea, en la zona donde desemboca el río, se quedan unas charcas perfectas para jugar los niños (y los adultos también). Algunas de las charcas son poco profundas pero otras tienen una profundidad considerable, me llegan a mi por la cintura.

La mejor hora para ir a esta playa es cuando la marea empieza a bajar, porque una vez que está baja del todo las charcas también se han reducido muchísimo.

En esta foto se puede ver cómo queda con la marea ya casi completamente baja:


 En cuanto a las instalaciones de la playa, no hay nada que objetar, tienen duchas y lavapiés, un chiringuito para comprar helados o bebidas fresquitas… En cuanto al acceso es por carretera o a pié. Junto a la playa mismo hay un parking, pero se llena enseguida y luego la gente va aparcando a los lados de la carretera, carretera que ya es estrecha de por si, así que con coches aparcados más todavía. En días con mucha afluencia los chicos de protección civil habilitan un par de “leira-parkings” que solucionan parte del problema, pero no todo. Pero bueno, como mucho te pueden tocar 10 minutos de caminata, no más.

Un plus además es que antes de llegar a la playa en sí, como a 5 minutos a pie de la playa, hay unos pinares con mucha sombra y con unos merenderos, así que se podría comer allí tan agusto y de lo más tranquilo.

La verdad es que yo nunca había estado en esta playa, es la primera vez que voy y me ha encantado. Lo pasamos muy bien, sobre todo Redondo, así que segurísimo que repetiremos.

Explorando el mapa: Qué meter y qué no en la maleta de los niños (pequeños)

A la hora de viajar con niños corremos el peligro, sobre todo si no lo hemos hecho muchas veces, de acabar con la maleta llena de cosas innecesarias y echando en falta cosas que no hemos llevado. Creedme, os habla la voz de la experiencia, me ha pasado varias veces de tener la maleta a tope y necesitar justo lo que me he dejado en casa. Eso es así, la ley de Murphy, pero como la experiencia es un grado, después de bastantes viajes con niños, primero con Redondo y ahora también con TRex, he ido aprendiendo cosas y he ido perfeccionando el delicado arte de preparar la maleta.

Qué meter y qué no en la maleta de los niños pequeños

  1. En primer lugar, y donde yo más metí la pata: los pañales. El principio cometía el tremendo error de llevarme los pañales de casa para todo el viaje, con lo cual, ocupaba media maleta o incluso tres cuartos sólo con pañales dejando muy poco espacio para lo que realmente necesitaba. Después de dos o tres viajes haciendo esto, me cambió el chip y lo que hacía era llevarme pañales para dos o tres días y luego comprar en destino. En todas partes venden pañales así que no vamos a tener problemas para encontrarlos y así dejamos espacio en la maleta para otras cosas que sí debemos llevar de casa. Ahora bien, si el viaje es más bien una escapada, de dos ó tres días, no vale la pena comprar nada en destino, te los llevas de casa y punto. Si el viaje es de una semana o más, desde mi punto de vista lo mejor es llevar unos pocos en la maleta y luego comprar más. Puede preocuparnos que llegados a nuestro destino tengamos que comprar un tremendo paquete de pañales enorme y que nos van a sobrar la mitad o más. Tengo que decir que no, siempre hay paquetes más pequeños y en destinos más turísiticos yo he visto en supermercados minipaquetes de 20 pañales.
  2. En cuanto a la alimentación, pues más de lo mismo. No es plan ir cargados con 20kg de potitos en la maleta, mejor llevar para un par de días y luego comprar en destino. En nuestro caso, Redondo nunca ha sido de potitos, siempre ha preferido los purés hechos en casa (llámale tonto al tío) y un par de veces que intentamos dárselos me dijo que me los comiera yo. En el primer viaje largo que hicimos con él, cometimos el error de meter noventa mil pañales en la maleta, pero no la batidora de brazo, con lo cual, traje de vuelta para casa pañales y me tuve que buscar las castañas como pude para hacerle los purés. Intentamos darle potitos pero no los quería, así que se lo comenté en la recepción del hotel y nos dijeron en la cocina nos triturarían el puré sin problemas. Pero era un incordio, irme todos los días desde nuestro apartamento hasta la cocina, con la olla en la mano para que me lo triturasen. En estos casos, si nos alojamos en un apartamento o en un aparthotel es mejor contactar antes con ellos y preguntarles si podemos disponer de batidora en la habitación, si no es posible con llevarla de casa lo tenemos solucinado, que una de estas de brazo poco ocupa y nos soluciona la papeleta. Si hemos optado por el BLW, ya no tendremos este problema. Y si el niño no toma teta, o toma cereales, con llevarnos un poco en unos recipientes herméticos, que nos llegue para todo el viaje será suficiente.
  3. Otro punto en el que yo exageraba muchísimo era con la ropa. Si nos íbamos de viaje una semana yo me llevaba como si fuesemos para 3 ó 4. Está bien llevar ropa a mayores, los niños siempre se manchan más, pero tampoco sin exagerar. Además, si es necesario siempre se puede lavar algo, o comprar una muda si es una urgencia, y sales del apuro.
  4.  Dependiendo del tipo de viaje que hagamos y también de la manera de ser del niño será necesario llevarse más o menos juguetes o libros. Por ejemplo, si viajamos en avión yo recomiendo tener preparado una buena batería de cosas con las que entretener al niño durante las largas horas de espera en el aeropuerto (en esta entrada podéis leer mis consejos para viajar en avión con niños), si viajamos en coche, en nuestro caso no necesitamos tantas cosas, porque nuestros niños se suelen quedar dormidos en cuanto el coche empieza  andar. Lo que sí es necesario, para nosotros al menos, es llevarnos cosas para el momento restaurante. Redondo cuando se sienta a la mesa es para comer, lo de esperar a que le traigan la comida y lo de la sobremesa no va con él así que necesitamos llevarnos cosas para tenerlo entretenido. El pequeño de momento se adapta bastante bien, pero todo se andará.
  5. La cuna de viaje. Esta no la llevamos en la maleta, pero si viajamos en coche sí podemos estar tentados a llevarla en el maletero. Nosotros la llevamos hace dos años cuando fuimos a Bretaña y Normandía y fue un tremendo error. Iba el maletero hasta los topes, la dichosa cuna ocupaba muchísimo y casi no la usamos porque en casi todos los hoteles tienen cunas de viaje a disposición de los huéspedes. De hecho, ahora que somos cuatro, muchas veces ya ni pedimos cuna, sobre todo si es una escapada de dos días, preguntamos al hotel cuál es el tamaño de la cama y si mide 1.80m o más de ancho ya dormimos todos juntos tipo cama-patera y punto.
  6. Y por último, y casi lo más importante de todo. Si vamos a viajar fuera de España, hay que acordarse de solicitar la tarjeta sanitaria europea, en nuestro centro de salud nos informarán sobre cómo hacerlo. Es importante llevarla, porque sólo así te garantizas la asistencia sanitaria en el extranjero, si no la llevas tendrás que hacerte cargo de los gastos sanitarios. Aún así, con la tarjeta europea y todo, en muchos países la seguridad social española no cubre los gastos al 100% y nos tendríamos que hacer cargo de un porcentaje de la factura. En nuestro caso, solemos hacer un seguro de viaje para todos, así nos curamos en salud… y nunca mejor dicho jejeje. Bueno, esto es válido cuando viajamos por la Unión Europea, si nos vamos a un país de fuera es imprescindible hacerse el seguro de viaje sí o sí.

Espero que mis consejos puedan ayudar a alguien a la hora de preparar la maleta para los niños, a mi me hubiese venido bien saberlo cuando hicimos nuestro primer viaje con un bebé. ¿Qué os ha parecido? ¿Añadiríais algo?

Explorando el mapa: Santiago de Compostela con niños

Hoy voy a hablar de mi ciudad, porque a pesar de que no vivo en ella, sí he vivido durante bastantes años y es la ciudad que más cerca queda de nuestro pueblo. Es una ciudad preciosa (yo que voy a decir) y muy adecuada para visitar con niños porque es muy tranquila. Así que hoy voy a contar qué visitar, qué actividades hacer, dónde comer, parques infantiles interesantes… en definitiva:

Santiago de Compostela con niños

Al hablar de Santiago de Compostela a todo el mundo se le viene la catedral a la mente, y es cierto, la catedral es el mayor reclamo turístico de la ciudad, pero no el único, hay muchísimas cosas que hacer, sobre todo si se va con niños. Tal y como digo, la visita a la catedral es obligada, la misa del peregrino es todos los días a las 12 y es cuando usan el botafumeiro; la verdad es que es impresionante verlo volar por encima de tu cabeza. Pero quizás para un niño, sobre todo si es pequeño, se le haga algo pesada (hablar bajito, no correr…) sin embargo, un paseo por el casco histórico o zona monumental, o la zona vieja como la llamamos aquí, seguro que les encanta a los niños… y a los mayores también. Para mí, personalmente, tiene un encanto especial, sobre todo si llueve, la piedra mojada es preciosa. Casi no hay tránsito rodado en la zona, circulan muy pocos coches con lo cual es perfecto para que los niños puedan correr a sus anchas sin ningún peligro. Como apunte, diré que la zona vieja de Santiago de Compostela fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.

En cuanto a zonas verdes, a mi me gustan especialmente, la Alameda y el parque de Santo Domingo de Bonaval. Este último es precioso, con vistas a la zona vieja, espacios abiertos para que los niños puedan jugar…

En la ciudad hay varios museos, unos más interesantes que otros, pero sin duda el más adecuado para ir con niños es el Museo de Historia Natural, la visita será un éxito asegurado, ademas se encuentra dentro del parque de Vista Alegre, otro sitio bien bonito para pasear. Hay que tener en cuanta que los domingos cierran por las tardes, que nosotros nos llevamos un chasco un día, llegamos y nos lo encontramos cerrado.

En cuanto a parques infantiles, a nosotros los que más nos gustan son tres: el de la Alameda, el de la Plaza Roxa y el de la Plaza de Galicia, por ese orden. En realidad el que mejor está de los tres es el de la Plaza Roxa, porque es enorme y tiene de todo, hasta una pequeña cama elástica, el problema es que está muy concurrido y no tiene nada de sombra, y a veces cuando hace mucho sol se fríe uno. El parque de la Alameda no tiene tantas cosas pero está en un sitio precioso, rodeado de vegetación, es bastante tranquilo, no hay demasiados niños y hay sombra… en mi opinión muy “slow”. Y por último el parque de la Plaza de Galicia, a mi es el que menos me gusta porque está en muy mal sitio. El parque en sí está genial, porque imita un barco pirata y a los niños les chifla, pero está en pleno centro de Santiago, pero centro, centro, una de las zonas más transitadas por los coches y esa plaza está rodeada de carriles… a ver, es como si el parque estuviese situado en el medio de una rotonda, por decirlo así. No es peligroso, porque está casi todo vallado pero bueno, el humo de los coches… a mi no me acaba de convencer por eso. Pero el parque en sí está genial, es pequeñito pero muy divertido para los niños. Hay más parques repartidos por la ciudad pero a nosotros estos son los tres que más nos gustan.

En cuanto a la hora de comer, aquí solicito ayuda a mis cientos millones de seguidores porque yo sólo conozco dos locales con zona de juegos para los niños, y sólo me gusta uno: el Cambalache de la Plaza de Vigo. No sé los demás, pero Redondo tan pronto acaba de comer quiere entrar en movimiento otra vez, y si no tiene ningún entretenimiento (que además es fino, ya no le vale un coche de juguete o un dinosaurio) se quiere levantar y marcharse. Pues este restaurante italo-argentino tiene una zona infantil interior, con juguetes, mesas, libros, pinturas… donde los niños pueden jugar hasta cansarse sin ningún peligro y vigilados por los padres. En el centro comercial As Cancelas, está el Muerde laPasta, que también tiene una zona de juegos, pero a mi no me gusta nada, se come bastante mal, la verdad. Por favor, si alguien conoce algún otro restaurante, bar o cafetería kid friendly que me lo diga, lo agradeceré infinitamente.

Y hasta aquí mis consejos para visitar Santiago de Compostela con niños, espero que os haya gustado 🙂

Explorando el mapa: 5 consejos para viajar en avion con niños

explorando el mapa

Hoy no voy a explorar el mapa, más bien voy a dar unos consejillos para poder explorarlo más fácilmente. Antes de nada, me gustaría decir que yo no soy una experta en el tema, ni mucho menos, pero después de los tres viajes en avión que hemos hecho hasta el momento con Redondo (tres idas y tres vueltas) hemos ido perfeccionando nuestra técnica y hemos ido aprendiendo truquillos que nos han facilitado la vida.

Consejos para viajar en avión con niños

  1. Menos es más. Cuantos menos bártulos de los que hacerse cargo haya, mucho mejor. Es todo un engorro andar por el aeropuerto cargando con noventa mil historias, vigilar al niño ya es suficiente trabajo, así que cuantas más cosas podamos evitar llevar, mucho mejor.
  2. Facturar la maleta siempre que se pueda. Más de lo mismo, si en el aeropuerto tienes que vigilar al niño, la maleta, el carrito… no hay manos ni ojos para todo. En nuestro segundo viaje fue donde más metimos la pata porque volamos con ryanair y para ahorrarnos los euros decidimos no facturar así que acabamos corriendo por el aeropuerto con la silla del niño, nuestra maleta y la maleta del niño (como encima la maleta tiene que ser tamaño cabina, no nos cogía todo en una)… eso sin contar la bolsa de pañales, nuestros bolsos, cazadoras… todo un engorro, vamos. Facturar la maleta para mí es imprescindible y si se puede, el carrito también. Si el niño es pequeño, con un fular o una mochila nos apañamos perfectamente, si es más grandecito y no quiere ir en la mochila pues no queda más remedio que llevar el carrito, pero incómodo es un rato largo.
  3. Llevar entretenimiento encima. En nuestro caso solemos llevar un par de libros, un dinosaurio, un par de coches o tractores… y por supuesto, el tablet. La espera en el aeropuerto puede ser larga y luego aún queda mantener al niño sentado durante todo el vuelo. El entretenimiento para él es imprescindible. En nuestro primer viaje Redondo tenía 10 meses y en cuanto el avión despegó me lo puse a la teta y se quedó frito casi instantáneamente así que se pasó el vuelo durmiendo. Sin embargo en los dos últimos, ya era mayorcito y o dormiría o no así que para curarnos en salud fuimos preparados. Al final, durmió parte de los vuelos, pero no todo el tiempo.
  4. Estar preparados para no tener conexión a internet. En el punto anterior comento que nos llevamos el tablet, pero claro, en los aviones no se tiene internet así que lo que hicimos fue descargarnos algunos vídeos de youtube que sabemos que le gustan y también una temporada completa de pocoyó. Además de eso, también tenemos algunas aplicaciones de puzzles y juegos para niños que le encantan.
  5. Ir cargados con kilos de paciencia. Yo soy una persona que se agobia mucho con que el niño no moleste a nadie. Si llora, o se pone a saltar en el asiento, o a hablar muy alto yo me agobio mucho intentando que se esté quieto y calladito, no quiero que moleste a los demás viajeros… pero no siempre lo consigo. Para esto no hay consejo posible, solo paciencia, sangre fía e intentar llevarlo lo mejor posible… sobre todo si se tiene un niño inquieto como el nuestro.

Por último sólo me queda decir que a algunas personas les afecta mucho el cambio de presión en los oídos. Ni Redondo ni yo lo hemos notado nunca, pero sí es corriente ver a bebés llorando en los aviones durante el aterrizaje y el despegue. Para esto dicen que va bien ponerles el chupete en esos momentos… y para los mayores mascar chicle. No sé, lo he oído, pero como nosotros no tenemos ese problema no os puedo contar mi experiencia personal sobre el tema.

Espero que estos consejos le puedan servir a alguien, a mi me hubiera venido de perlas saberlo antes jejejeje. Ah, y si alguien tiene algo que añadir a la lista, soy todo oídos 😉

Explorando el mapa: Bruselas con niños

El fin de semana pasado, después de mi cabreo con tanta visita familiar, nos liamos la manta a la cabeza y nos fuimos a pasar el fin de semana a Bruselas. Unos amigos nuestros que viven allí han tenido un bebé hace poco y nos fuimos a conocerlo y de paso a hacer un poco de turismo. Ya habíamos estado en la ciudad antes, lo acabo de mirar y fue en el 2010 (¿cuándo ha pasado tanto tiempo? O_O) pero por aquel entonces no teníamos niño y pudimos visitar la ciudad mucho más a fondo. Yo creo que la clave para disfrutar de una visita con niños es tener claro que hay que bajar el ritmo para adaptarse a sus horarios y que no se puede llegar a todo… y básicamente eso es lo que hemos hecho.

Bruselas con niños

Nuestro vuelo salía el viernes por la mañana así que bien tempranito estábamos en el aeropuerto para facturar la maleta y pasar seguridad con tiempo. Otro día os tengo que contar cómo sobrevivir a un viaje en avión con niños pequeños… el tema daría para un post completo. Después de un vuelo tranquilo, llegamos a Bruselas a mediodía y nos dirigimos al mostrador de información para preguntar la mejor manera de acercarnos al centro. Hay varias opciones: combinación de bus y metro, tren… nosotros nos decantamos por ir en taxi. Nos costó 30€ los tres, la maleta y el carrito y en 20 minutos aproximadamente nos dejaba en frente a nuestro apartamento en la zona de Merode. Esa primera tarde la dedicamos a ir a ver a nuestros amigos y a conocer al pequeño bebé, que por cierto es precioso y muy tranquilito.

Al día siguiente por la mañana nos levantamos trampranito con intención de dar un paseo por el Parque del Cincuentenario (o Jubelpark) que estaba a diez o quince minutos andando desde nuestro apartamento. La intención era pasear un poco por el parque y luego llevar a Redondo a jugar un poco a uno de los parques infantiles que tienen, pero nada más entrar descubrimos que en el museo que hay a la entrada tenían una exposición de aviones militares así que entramos a verla, que a Hombre Tranquilo esas cosas le gustan mucho. La verdad es que la exposición estaba muy interesante y hasta le gustó a Redondo, que vio un avión con un dinosaurio pintado (según él) y lo flipó.

A la izquierda el avión con el dinosaurio pintado, según Redondo, claro jejejeje

A la derecha el avión con el dinosaurio pintado, según Redondo, claro jejejeje

Después de la exposición estuvimos un rato en el parque infantil que había allí al lado mismo y luego estuvimos paseando y echando carreras por el parque. Llegó un momento en que a Redondo ya se le cerraban los ojitos y lo sentamos en la silla con intención de coger el metro e irnos a comer al centro. Como no, se quedó dormido cuando aún no habíamos dado ni dos pasos… así que nos fuimos al centro en metro y buscamos un restaurante con calma. Al final comimos cerca de la Grand Place, y en cuanto Redondo se despertó y también comió nos fuimos a visitar la plaza, que es preciosa, aunque estaban rehabilitando las fachadas que dan a la plaza y que en mi opinión son de lo más bonito… toda una lástima. De todas formas, Redondo se lo pasó genial persiguiendo palomas 😉

Esta foto es de cuando fuimos hace casi 5 años. Son las fachadas que estaban rehabilitando

Esta foto es de cuando fuimos hace casi 5 años. Son las fachadas que estaban rehabilitando esta vez

Desde la Grand Place, nos fuimos a ver el Manneken Pis, que está cerquísima, paseando por una de las calles que dan a la plaza. El Manneken Pis, es la estatua de bronce tipiquísima de Bruselas que representa un niño regordete haciendo pis. Estaba coronado de gente sacándose fotos, y a mi tampoco es que me llame demasiado esta estatua así que pasamos de hacer cola para la foto e hicimos algo de más provecho… como por ejemplo comerme un gofre riquísimo con fresas, plátano y chocolate… sólo de acordarme me entra hambre.

Después de eso nos dispusimos a visitar la catedral que también está cerca, pero hay que salir de la zona peatonal así que volvimos a sentar a Redondo en la silla y nos fuimos a verla. Tanto el Manneken Pis, como la Grand Place y la catedral están bastante cerca unos de otros y se puede perfectamente andando de un sitio a otro. Después de estas visitas ya estábamos bastante cansados de trotar por ahí así que cogimos el metro para ir a cenar a casa de nuestros amigos donde lo pasamos genial y Redondo lo flipó cuando le cambiaron el pañal al bebé… debió de pensar que era un muñeco o algo así y cuando vió que había hecho caca se quedó pasmado mirando jejejeje. Luego nos volvimos al apartamento.

El domingo por la mañana decidimos coger el metro para ir a visitar el Parc Leopold y llevar a Redondo otro ratín a un parque infantil y al museo de historia natural que también está en la zona y donde tenían una exposición de ¡¡dinosaurios!! convencidos de que a Redondo le iba a encantar. El caso es que el peque, otra vez, se nos quedó dormido mientras lo llevábamos en la silla así que estuvimos paseando por el parque y luego nos dio pena despertarlo para ver los dinosaurios así que lo dejamos que durmiera tranquilo, y nosotros aprovechamos para visitar la sede del Parlamento Europeo.

Luego, como el niño seguía durmiendo a pata suelta, nos volvimos al apartamento a comer tranquilitos y descansar un rato. Por la tarde, fuimos a visitar el Palacio Real y por fin Redondo pudo jugar un buen rato en un parque infantil cercano y que, por cierto, estaba petadísimo de niños. El pobre se ponía a la cola para subir al tobogán, pero se le colaban los demás que eran mayores que él y el pobrecillo nos decía hola mientra tanto… más bueno mi niño…

El palacio real. La foto también es la del otro viaje, la luz era mucho más bonita...

El palacio real. La foto también es la del otro viaje, la luz era mucho más bonita…

Luego, nos fuimos a despedir de nuestros amigos, deseando verlos de nuevo en agosto cuando vengan ellos por aquí y nos volvimos al apartamento para cenar y dejar todo recogido para el día siguiente, que se acabó lo que se daba y tuvimos que volver a la dura realidad…

Y hasta aquí mi versión de qué visitar en Bruselas cuando se va con niños, espero que os haya gustado… aunque me acabo de dar cuenta de que me ha quedado un post más largo que un día sin pan… 🙂

Explorando el mapa: Béziers y Carcassonne

explorando el mapaVuelvo un  viernes más con mi sección de viajes y con otro destino navideño, que será el último, para continuar el la línea de mis dos posts anteriores (aquí y aquí). Hoy nos vamos a ir a las ciudades francesas (que no pueblos, dirían mis compañeras de clase 😉 😉 ) de Béziers y Carcassonne. Están situadas en el sureste de Francia, en la región de Languedoc-Roussillon, y nosotros pasamos allí el megapuente navideño de enero de 2009. Ese año coincidió el día 1 a jueves y el día 6 a martes entonces tuvimos un megapuente de miércoles a miércoles y aprovechamos para hacer este viaje.

En cuanto a la organización del viaje, en este caso no fue nada difícil ni complicada, simplemente volamos hasta Barcelona y luego allí alquilamos un coche y nos movimos hasta nuestro destino. En esas fechas la ocupación hotelera era bastante alta y no encontramos un hotel que se ajustara a nuestro presupuesto en la ciudad de Béziers así que reservamos en el pueblo de Mèze. Al final la jugada nos salió genial, el pueblo era súper tranquilo y el hotel perfecto y también muy tranquilo… y con unas vistas de la bahía impresionantes.

Vistas desde la entrada de nuestro hotel

Vistas desde la entrada de nuestro hotel

La ciudad de Béziers en una ciudad más bien pequeña pero muy bonita. En mi opinión las visitas obligadas en esta ciudad son el Pleateau des Poetes y la catedral de Saint Nazaire.

El Plateau des Poetes es un parque que está situado en el centro del pueblo y en el que se puede dar un paseo muy agradable. Tiene su estanque con sus patitos y todo… muy bonito.

Entrada al Plateau des Poetes

Entrada al Plateau des Poetes

En cuanto a la catedral de Saint Nazaire… es una catedral. Es bonita y majestuosa, pero a mí más que la catedral en sí me gustó las vistas que se pueden ver desde allí del río Orb y el Point Vieux que lo cruza para dar acceso a la ciudad.

Ya que estábamos allí aprovechamos también para ver el Canal du Midi que cruza la región de este a oeste y que es el canal navegable en funcionamiento más antiguo de Europa. Esta visita le encantó a Hombre Tranquilo, que es un enamorado de las esclusas, no me preguntéis por qué.

Una esclusa del Canal abierta

Una esclusa del Canal abierta

En cuanto a Carcassone, es una ciudad medieval con su muralla y su castillo… de cuento, vamos. Nosotros estuvimos allí un día y creo que es suficiente para visitarla. Había muchísima gente, pero aún así no tanta como para que resultara agobiante. Nosotros no tuvimos mucha suerte con el tiempo, había niebla y al final del día empezó a caer una lluvia finita, pero pudimos ver la ciudad y el castillo sin problemas.

Entrada a la muralla de Carcassone

Entrada a la muralla de Carcassone

Y hasta aquí mi último destino navideño de la temporada ¿os ha gustado?

También os comunico que durante las fiestas voy a hacer un descansillo de blog y de sección. Seguiré publicando pero seguramente baje el ritmo, y la sección de Explorando el Mapa sí que la voy a dejar descansar hasta despues de las vacaciones… me dais permiso ¿verdad? 😉

Explorando el mapa: Destinos navideños

Vuelvo a repetir que se acerca la navidad, los puentes, vacaciones del cole… En nuestro caso este año tenemos un megapuente entre fin de año y reyes, casi una semana completa así que supongo que aprovecharemos para hacer algo esos días. Lo que realmente me gustaría no lo puedo hacer, así que me conformaré con soñarlo y escribir sobre ello en este mi humilde blog. Ains, si es que yo nací para rica, no sé qué salió mal en el plan….

Hay una serie de destinos que siempre me han gustado, y a los que me encantaría poder ir en estas fechas… a ver si dentro de unos añitos se tercia la cosa.

1. Islandia. Este es uno de mis destinos soñados y del que ya hable en mi post del blog invitado de Mangiare a mesa puesta. Es un país que me gustaría visitar en cualquier época del año, pero ir en Navidades tendría un encanto especial, con todo nevado. Ir a la laguna azul rodeada de nieve y hielo debe ser espectacular. laguna azul islandia

2. Laponia. Visitar Laponia en Navidades debe ser algo mágico. Conocer a Papá Noel, darse unos paseillos en trineo o en moto de nive, si hay suerte ver alguna aurora boreal, alojarse en una cabaña en el bosque… ay, sería todo un sueño para mí poder ir algún día. aurora boreal en laponia

3. Nueva York. Aquí ya he estado, y justamente por eso creo que me encantaría ir en Navidad. Si la ciudad en sí ya me encantó, creo que si voy en Navidad me enamoraría completamente. Tiene que estar preciosa toda ilumidada, patinar en Central Park, el árbol del Rockefeller Center… arbol de navidad rockefeller-center

4. St. Moritz. Siempre he querido pasar las fiestas en una estación de esquí… y ya puestos a soñar ¿qué mejor opción que esta, la más mejor del mundo? Alguna vez he ido con mis padres a esquiar en estas fechas, pero siempre íbamos el día 1 y volvíamos el 5. Me gustaría ir y pasar allí las fiestas, no sé, el fin de año estaría bien. Además, suelen abrir alguna pista de noche y la gente baja con antorchas… eso tiene que ser una experiencia única, me encantaría hacerlo.st moritz

A ver si hay suerte y nos toca la lotería, así fijo que nos vamos a alguno de estos destinos este año en el megapuente jejeje 😉 😉