Micromachismos cotidianos

No sé si yo estoy más susceptible con el tema o es que la cosa está yendo a peor, pero últimamente veo machismo por todos lados. Machismo a lo grade y micromachismos cotidianos, de todo y a todos los niveles.

Os voy a contar algo que presencié el otro día, a ver qué os parece. Os pongo en situación: edificio del ayuntamiento del pueblo, dos señores hablando en la puerta. Un señor ya mayor, de unos 70 años, y un hombre más joven, de unos 40 ó 45 años que era el que estaba bloqueando la puerta. Dobla la esquina otro hombre, este más joven, de unos 30 años que claramente se dirige al ayuntamiento. Los otros dos lo ven acercarse pero siguen hablando y no se apartan de la puerta así que el tercero va bajando el paso conforme se acerca, hasta el límite de tener casi que detenerse. Cuando llega a la puerta, el hombre de 40 años lo mira, le dedica una sonrisa y finalmente se aparta dejando la puerta de entrada libre a la vez que dice: vamos a dejar pasar a este chico tan guapo. Qué raro ¿verdad?, qué situación más incómoda…

¿Qué pasa si ahora os digo que no había un tercer hombre, que la que iba al ayuntamiento era yo? Veámoslo otra vez: Se acerca una mujer joven a la puerta donde hay dos hombres hablando y cuando ella llega la miran y le dicen mientras se apartan: vamos a dejar pasar a esta chica tan guapa. Pues hay gente que este caso sí lo ve normal, empezando por los dos señores protagonistas. Yo sin embargo no lo veo ni medio normal. Lo correcto sería haberse apartado antes de hubiese llegado yo y no decirme nada, o como mucho darme los buenos días. Pero no, me hacen detenerme a mi, y me dedica un “piropo”. Pues señores, su piropo no es bien recibido. Es más, su actitud y su piropo me han hecho sentir muy incómoda. ¿Qué necesidad había? ¿qué han ganado ustedes con eso? ¿esperaban que yo apreciase un gesto tan “caballeresco”, que me halagase que me llamasen guapa? Pues siento decir que no lo aprecié nada de nada, todo lo contrario.

Micromachismos de este tipo nos los encontramos a diario en todas partes, yo concretamente en el trabajo me encuentro micromachismos (y no tan micro) a diario. Me ha pasado mil veces de coger el teléfono en el trabajo y la otra persona al comprobar que estaba hablando con una mujer preguntarme si le podía pasar con “alguien que entienda” porque quería comentar una cuestión técnica. Es que las mujeres no podemos entender de cuestiones técnicas, y las que somos licenciadas en física menos todavía. Otra vez estaba yo tramitando un proyecto nuevo y tuve que pedir presupuesto a una empresa para que nos hiciesen un vídeo. Me mandaron el presupuesto y después me llamaron por teléfono para decirme que “si quería podían venir un día para verlo y comentarlo con mi jefe”, claaaaro, una mujer no puede estar a cargo de un proyecto ella solita, tiene que tener un jefe hombre. Cuando vamos a alguna feria en el stand solemos estar mi compañero y yo (que tenemos puestos de igual responsabilidad dentro de la empresa), pues como norma general la gente supone que mi compañero es el jefe y yo la secretaria. Cosas como estas no deberían pasar, pero pasan constantemente, a diario.

Yo intento inculcarles a mis hijos otros valores, intento que vean a hombres y mujeres como iguales completamente, en casa desde luego es eso lo que ven, pero fuera… fuera es harina de otro costal. Intentaré que mis hijos se comporten así en el futuro, que no den nada por hecho, no quiero que vean a una chica que no conocen de nada y se dediquen a decirle piropos con el propósito de avergonzarla y divertirse.

¿Habéis sufrido en carne propia algún tipo de machismo? Seguro que sí, desgraciadamente es imposible no sufrirlo. ¿Me contáis vuestras experiencias?

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13 comentarios en “Micromachismos cotidianos

  1. Ay me pongo mala. Lo malo es eso, que tú lo intentas una y otra vez en casa y luego en la calle te lo tiran todo por tierra. El otro día mí hijo llegó diciendo que las mujeres no saben hacer skateboard (o como se escriba) 😲 Se lo había dicho un amigo, menudo cabreo me pille! Grrrr

    • Esas cosas me enervan muchísimo. El año pasado llegó Redondo un día diciendo que a él no le gustaba jugar a no se qué porque eso era de chicas. Desde ese momento le repito treintamil veces que no hay juegos de niñas ni de niños, que todos podemos jugar a todo… y de momento no lo ha vuelto a repetir

  2. Ayyyyy que me enervo!!!!! Aquí en este pueblo pasa constantemente y a mí me da un asco…así como suena, as-co. La pena es lo que dice Krika que ahí fuera hay mujeres que lo toleran y se lo inculcan a sus hijos…Esto no acabará nunca.

  3. La verdad es que en la vida cotidiana no lo noto mucho, pero en el trabajo si me ha pasado más de una vez tener que explicar que soy la persona responsable o tener que dar la tarjeta para que vean quien soy antes de que piensen que todas las mujeres del mundo somos secretarias.
    Yo creo que las cosas pueden cambiar, está en nuestra mano, y aunque nuestros hijos reciban fuera de nuestras casas, información machista, llega un momento en que defienden en lo que creen.
    Por ejemplo Diego me contaba el otro día que sus amigos le habían dicho que el fucsia y el morado son colores de chica, y el les dijo que de eso nada, que a el esos colores le gustan y que le daba igual lo que ellos dijeran. Esas pequeñas cosas me hacen darme cuenta que vamos por el buen camino, me di cuenta que repetirles 30 millones de veces que los colores son de todos, al final había servido para algo y eso me hizo feliz.
    Desde luego queda mucho por hacer pero yo pienso que el cambio tiene que empezar dentro de cada casa.

    • Pues a mi me pasa exactamente lo mismo, como esté con mi compañero automáticamente todo el mundo asume que yo soy la secretaria. Aunque también te digo qu esto me pasa en España, eh? en el extranjero mucho menos. Cuando estamos en alguna feria en el extranjero es raro que la gente asuma que soy la azafata, se acercan a preguntar indistintamente a mi o mi compañero… al menos la mayor parte de las veces.
      Pues mira, me has dado ánimos con lo del fucsia, alegra saber que al menos los esfuerzos que hacemos no caen en saco roto…

  4. Se supone que trabajo en una profesión “masculina”…empezando por ahí, ya vamos mal en cuanto a machismo, trabajo para una empresa que realiza proyectos para otras empresas, y ha habido casos en los que directamente sin conocerme, ni saber como trabajo, han dicho que “no quieren una chica”…¿cómo lo ves? afortunadamente tenía una jefa en aquel momento, q directamente hizo oídos sordos a ello y allá q me fui yo…callando la boca al listo de turno.
    Pero sí, tienes q estar demostrando CADA DÍA q vales, q tu cerebro es igual o mejor al de un hombre, aunque tengas la regla, estés embarazada o seas madre…
    Y el problema es q no sólo en la calle hay machismo, sino en muchas casas, es una cuestión de educación y nosotras mismas tiramos piedras contra nuestro propio tejado. Triste, pero cierto.

    • Totalmente cierto, es una presión tremenda tener que demostrar a diario lo que vales, que tienes un cerebro que puede entender lo mismo que el de un hombre… es agotador tener que justificarse continuamente, la verdad

  5. Que rabia me da todo esto que cuentas, cada día me hago mas feminista porque esto llega a un punto que es asqueroso, y que les vamos a dejar a nuestros hijos e hijas…espero que la cosa cambie y que estos peques se respeten como personas,no por ser de un genero, sobre todo las mujeres,queda mucho camino por lograr la igualdad y que no se nos mire como a un cacho de carne de adorno pufff

  6. Yo también lo he vivido y mi experiencia es que en las pequeñas empresas es peor. Era la única ingeniera superior y la única mujer y tenía que aguantar el “¿puedo hablar con…. alguien?” Yo debía de ser un fantasma o un holograma. O que un compañero, que entró después que yo y con la misma experiencia, ganase bastante más. Luego resultó ser bastante menos resolutivo que servidora y no le renovaron el contrato. He de reconocer que me alegré (pequeñas venganzas personales). También era yo la que primero debía atender las llamadas, los demás sólo si yo estaba ocupada. Yo era la que recogía los faxes, la que abría la puerta… En cuanto pude me fui y por suerte no he vuelto a pasar por nada parecido.

    • Si, estoy de acuerdo. En las pequeñas empresas es mucho peor. Lo de ¿puedo hablar con alguien que entienda? me lo han preguntado muchas veces a mi también… no sé, debo hablar chino mandarín yo y no entiendo castellano… en fin…

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