Derretirse de Amor IV

Últimamente mi nivel de azúcar en sangre está por las nubes. Y no, no es que haya vuelto a las andadas, es que mis niños están pletóricos y cada día consiguen que me derrita de amor al menos una vez. Considero que hemos sido muy afortunados porque los celos no han hecho asomo en esta casa, los niños se quieren muchísimo; son niños y hay que tener cuidado porque los dos son muy, muy brutos, pero se adoran mutuamente.

El otro día fueron al médico, a Redondo le tocaba la revisión de los 4 años y a TRex la de los 15 meses así que aproveché la coyuntura y maté dos pájaros de un tiro. El caso es que a TRex le tocaba vacuna y se la pusieron… y claro, lloró. Pues Redondo se cabreó todo y ¡le echó la bronca al enfermero! puso cara de pocos amigo y de dijo todo serio: “¡Eh, que has hecho llorar a mi hermano! estoy enfadado contigo, como lo vuelvas a hacer te voy a pegar”. Por un lado no me gustó nada que saliese su vena violenta, pero por otra.. que queréis que os diga, que saliese a defender a su hermano hizo que me derritiese de amor.

El año pasado empecé a llevar a los niños a la piscina y les gustó tanto que este año hemos vuelto a anotarnos. Redondo ya va sólo pero TRex viene conmigo y este año se lo pasa mejor que el año pasado incluso. Ahora se mueve el sólo: gatea, se pone de pie… y puede jugar con los juguetes que tienen en los bordes de la piscina. Cuando quiere entrar otra vez en el agua, se sienta, me estira las manitas y cuando se las cojo se impulsa y se tira hacia el agua. Y yo me derrito de amor al ver su carita de diversión, viendo como disfruta en el agua con su sonrisa de oreja a oreja enseñando sus 8 dientes.

Por otra parte, Redondo está atravesando una fase especialmente amorosa. Él ya es cariñoso normalmente, pero últimamente es todo amor, abrazos, besos… Hace unas semanas lo estaba vistiendo y se me queda mirando todo serio y me dice:

-Te quiero mucho, mami

– Ay, ¿por qué nos querremos tanto tu y yo?

– Porque estamos enamorados

– ¿Estamos enamorados? ¿y eso como es, cariño?

– Pues es cuando alguien se quiere mucho, mucho, mucho

Y claro, ahí es cuando yo me convertí en un charco en el suelo… con una declaración de amor así, como para no hacerlo.

Si queréis leer cómo mis niños hacen que cada día me enamore más y más de ellos (si es que eso es posible) podéis leer otras entregas de Derretirse de Amor:

Derretirse de amor 

Derretirse de amor II

Derretirse de amor III

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11 comentarios en “Derretirse de Amor IV

  1. Son tremendos, para lo malo pero sobre todo para lo bueno, cuándo se ponen en plan cariñoso son lo más.
    Y vale que no esta bien que Alonso saque la vena violenta pero que quieres que te diga… me lo como defendiendo a su hermano!!

  2. Redondo me ha recordado a Diego que siempre me dice que me AMA y que se va casar conmigo. Ains si el supiera que dentro de unos años correra detras de todas las chavales y pasará de su madre.
    Pero ahora hay que disfrutarlo, jejejeje

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