Cómo nos cambia convertirnos en madres

Que la vida nos cambia al convertirnos en madres (o padres) es algo innegable. Cambia en aspectos que nunca hubiera imaginado que podía cambiar, realmente convertirme en madre fue toda una caja de sorpresas para mí. En este post hablaba de cosas que no volverán a ser lo mismo después de tener hijos, y es cierto que nunca me imaginé que esas cosas tan simples podían cambiar. Tampoco me podía imaginar que yo misma iba a cambiar: mi carácter, mi forma de pensar, mis ideas… y lo cierto es que lo ha hecho, todo eso ha cambiado y más de una vez he tenido que tragarme mis palabras.  Lo que quiero decir es que no sólo nos cambia la vida al convertirnos en madres, nosotras mismas cambiamos también… o al menos yo he cambiado.

Seguro que a más de una (y uno) os ha pasado que antes de ser madres tenías cosas clarísimas sobre las que ahora, con la perspectiva del tiempo y la maternidad, os dais cuenta de que ya no pensáis igual. Las verdades absolutas de antes ahora ya no lo son tanto, ahora algunas tienen matices distintos y otras han cambiado completamente en vuestra mente y no entendéis cómo era posible que antes pensárais así. A mi esto me pasa muchísimo.

  • Mi visión sobre la lactancia y el colecho ha cambiado diametralmente. Antes de tener niños, incluso estando embarazada, creía que daría el pecho si podía (porque si, creía que igual yo no tenía leche) durante seis meses y punto. Llegaron los 6 meses y pasaron de largo, muy de largo, y ahí seguíamos nosotros con nuestra teta. Y con el colecho, más de lo mismo, decía yo que jamás de los jamases metería al niño en mi cama, que luego se acostumbra y no hay quien lo saque… y aquí estoy ahora, cuatro años después con el pequeño en su cuna de colecho, bien pegadito a mi, y el mayor que empieza la noche en su cama pero la acaba en la nuestra.
  • La bofetada a tiempo. Pues si, yo era de las que decía que una bofetada a tiempo era la solución a muchos problemas, no sé cómo podía pensar algo así pero lo pensaba. Ahora ni bofetada, ni cachete en el culo ni nada. Creo firmemente que si yo le doy a él un cachete en el culo luego no le puedo pedir a él que no pegue.
  • Eso a mi no me va a pasar. Cuantas veces habremos visto a un niño con una rabieta en el súper, en un restaurante, en la calle… en cualquier parte. Yo creo que antes de ser padres todos hemos pensado que eso a nosotros no nos iba a pasar… que levante la mano el que no le haya pasado. Pues eso.
  • Antes de ser madre, creía que seguiría haciendo lo mismo de antes: que iría al cine, a un concierto, que iríamos a cenar fuera habitualmente… al bebé lo dejaríamos con los abuelos y punto. Pero luego, te das cuenta de lo infinitamente mucho que cuesta separarte de tus hijos, y ya me tengo que separar de ellos las 8 horas al día que estoy trabajando, así que nada de salidas, me quedo con ellos y soy más feliz que una perdiz.
  • Mi capacidad para perder los estribos. Yo siempre he tenido mucha paciencia y era dificilísimo sacarme de mis casillas, ahora no. Ahora llego a casa y veo los platos de la cena y del desayuno en el fregadero, los juguetes por el suelo, el pequeño llorando a grito pelado porque quiere que lo coja en brazos y el mayor gritando como un loco mamá, mamá, mamá, mamá, mamáaaaaaa en un bucle infinito… y qué queréis que os diga, ni contar hasta diez ni leches, acabo perdiendo la paciencia y pegando un grito. Estoy trabajando en este punto, pero es realmente difícil.
  • Mis aficiones han cambiado completamente: ya no leo, no veo películas, no voy de compras para mí, he dejado las clases de idiomas, ya no hago punto ni ganchillo… Ahora me parece un plan estupendo hacer una manualidad con Redondo, ir al parque con ellos, jugar al scalextric…  y desde luego nunca, ni en mil años de vida, se me podría haber ocurrido que un domingo casero con siesta tranquila en el sofá podría asemejarseme algo así como el paraíso en tierra.

En definitiva, he cambiado muchísimo… y como yo, supongo que todas las madres. La frase que más se ajustaría a mi ahora mismo sería: quien me ha visto y quien me ve.

¿Qué me decís, también habéis cambiado?

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20 comentarios en “Cómo nos cambia convertirnos en madres

  1. He cambiado muchísimo! No soy ni la sombra de lo que fui.

    Coincido además en todos tus puntos menos el de la paciencia, yo misma me he sorprendido de la paciencia que puedo llegar a tener pero con los niños, con los adultos cada vez menos

  2. ¡Sí, totalmente de acuerdo! Coincidimos en todo, menos en lo de la lactancia. Yo siempre dije que no daría de mamar a mis hijos y lo primero que hice cuando nació Pegotito fue ponérmela a la teta, hasta casi los 3 años 😉 También me he vuelto más miedosa, aunque intento que no se note. En fin… Ser madre es todo un cambio en sí mismo. Muaks!

  3. Yo coincido en lo de perder los estribos desde que soy bimadre jajajaja. El resto no, porque ya era de no bofetada, si colecho, si pecho antes de ser mami. Pero en lo de pegar gritos tengo que mejorar, porque ahora ya la mayor hasta me mira y me dice: mami, no grites, y se pone a llorar..asi que debo gritar demasiado..

  4. Yo he cambiado muchísimo, pero muchísimo. De hecho es que nunca tuve siquiera instinto maternal y ahora no puedo vivir sin mis hijos. Las prioridades cambian muchísimo, antes les compramos a ellos algo de ropa que renovar nuestro armario, así un largo etc
    Lo de los domingos en el sofa o jugando al parchis, son uno de los placeres de la vida jejejeje.

  5. Pues creo que coincido punto por punto, yo misma lo habría resumido igual… Aunque en mi caso hace ya un añito que he recuperado parte de mis aficiones. Peque ya no lo es tanto y se entretiene más tiempo solito. 🙂
    Besotes!

    • Ay, mira, por norma general te diré que me da penita que crezcan, que dejen de ser mis bebés… pero eso es una cosa que echo muchísimo de menos, el no tener tiempo para mis aficiones. Me sierve algo de consuelo que me digas que algún día las recuperaré 😉
      Besos!

  6. ¡Ayyyy! Me he sentido muy identificada 🙂 Punto por punto, comparto contigo todo. Es difícil que la maternidad no cambie a una persona porque yo creo que al final hay una persona que depende de ti. Además, a mi me ha pasado como a ti: le daré teta si “puedo” (claro que se puede!), no dormirá con nosotros (seguimos colechando y lo que nos queda)… etc, etc…

  7. yo he cambiado un montón. También era de las de paciencia infinita y un dia se agotó (y también trabajé en ello y aunque cuesta, ahora llevo más de un año sin pegar un grito y dicen que tengo paciencia (semi) infinita. Las cenas siguen siendo una utopia eso si 🙂

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