De como llegó TRex a nuestras vidas: el parto

La semana pasada empezaba a contar cómo llegó TRex a nuestras vidas… más bien la primera parte de la historia, ahora toca acabarla y contar cómo fue mi parto. Me había quedado en que a las 4 de la mañana decidimos salir para el hospital. Hicimos una paradita en casa de mis padres para dejar a Redondo, el pobre ni se enteró del cambio de casa de lo dormido que iba. 

Llegamos a Santiago y como yo iba bastante bien metimos el coche en el  parking, cogimos los bolsos y nos  subimos para el hospital. Eran las 5 de la mañana cuando hicimos el ingreso, y casualidades de la vida, nos asignaron la misma habitación en la que estuvimos cuando nació Redondo.

Al llegar a la habitación me trajeron un camisón del hospital para que me cambiara, vino una enfermera a hacerme unas preguntas para cubrir la historia y me hicieron los primeros monitores. Las contracciones eran cada 5 minutos y dolorosas pero soportables, así que charlaba con Hombre Tranquilo, hacíamos bromas… yo estaba bastante relajada, la verdad. Después de los monitores me hicieron un tacto para comprobar como estaba y resultó que tenía 1cm de dilatación y el cuello empezado a borrar. Ahí si que me quedé bastante chafada, eso era lo mismo que me había dicho la ginecóloga unos días antes… ¿no había evolucionado nada desde entonces?

El tiempo pasaba y las contracciones iban yendo a más, cada vez eran mas dolorosas. La falta de sueño me empezó a pasar factura (recordemos que desde las dos de la mañana estaba despierta) y dormitaba entre contracción y contracción, al acabar una me quedaba tan aliviada que cerraba los ojos y me quedaba relajada hasta la siguiente. Llegó un punto en que las contracciones eran ya de una intensidad muy considerable y apretar la mano de Hombre Tranquilo me ayudaba a pasarlas. Recuerdo que él tenía la muñeca derecha medio tocada, en una contracción yo no debí de ser muy delicada (estaba yo como para pensar en delicadezas, vamos) y él no dijo nada, pero sutilmente me dio la mano izquierda en la siguiente contracción jejeje. 

A las 7 de la mañana y durante una contracción especialmente fuerte rompí aguas… y a partir de ahí la cosa se puso heavy. Me hicieron otros monitores y otro tacto, estaba dilatada de 2cm y el cuello muy borrado ya. Ahí me empecé a preocupar, en todo ese tiempo solo había dilatado un centímetro, la cosa estaba yendo muy lenta… sin embargo ahora las contracciones eran muy seguidas y muy dolorosas, casi no me daba tiempo a relajarme de una y ya empezaba la siguiente. La matrona me debió ver la cara de sufrimiento, le debí de dar pena y me dijo que si quería llamábamos al anestesista para poner la epidural, pero que el parto se podía ralentizar. Yo apreté los dientes y estoicamente dije que no, que aguantaba un poco más, pero la verdad es que el dolor era fuertísimo… Aunque al final el “un poco más” resultaron ser tres horas. 

El tiempo pasaba y yo aguanté como pude el dolor, que hacia que me retorciera. Hombre Tranquilo me animaba pero las contracciones casi ni me dejaban respirar. A las 10 volvió la matrona a verme y me hizo otro tacto: solo tenía 3 centímetros de dilatación, aunque por otra parte el cuello estaba casi completamente borrado, muy, muy fino. Se me cayó el mundo encima… en todo ese tiempo, hacía 5 horas que había llegado al hospital, sólo había dilatado dos centímetros y las últimas tres horas habían sido un tormento. Yo soy una persona que soporto muy bien el dolor, pero llegados a ese punto aquello era insoportable. Me retorcía de dolor pero lo peor era que no tenía descanso entre contracción y contracción, acababa una y solo me daba tiempo a coger aire antes de que empezara la siguiente. Llevaba 5 horas en el hospital y sólo tenía 3 centímetros de dilatación, me faltaban otros 7, el dolor ya era insoportable y con el ritmo que llevaba todavía me quedaban muchas horas por delante así que cuando la matrona me volvió a decir lo de la epidural acepté cagando leches. 

Vino el anestesista, un hombre bastante seco, todo sea dicho, pero aún así cuando se marchó lo hubiese besado en todo el morro. Me senté en la cama y en cuestión de 5 minutos ya tenía la anestesia puesta y se me abrieron las puertas del cielo. El alivio que sentí fue tanto, tanto… aquello era increíble. En cuanto nos dejaron solos en la habitación recuerdo que le dije a Hombre Tranquilo que aquello de la epidural era el mejor invento del mundo jeje. Me quedé relajadisima, sentía las contracciones, notaba cuando empezaban pero el dolor había desaparecido completamente así que, sin darme cuenta me quedé dormida… más bien un duermevela, pero el descanso me vino genial para reponer fuerzas. 

Así estuve un buen rato, la matrona iba y venia, me preguntaba si necesitaba algo, que que tal estaba… en una de estas le dije que ahora estaba en el paraíso y a la mujer le hizo una gracia tremenda jeje. A las 12 de la mañana me volvió a hacer otro tacto, y menuda sorpresa que nos llevamos cuando me dice que ya estoy en dilatación completa. Manda narices, con todo el tiempo que me había llevado llegar a 3 centímetros y luego los otros 7 en solo dos horas. 

Así que empezamos probando a ver que tal se me daban los pujos y sobre las 12 y media de la mañana empecé a empujar seriamente en la habitación. Mi matrona y Hombre Tranquilo me animaban y me ayudaban, yo me sujetaba las piernas y ellos me agarraban los pies para que yo pudiese hacer fuerza contra ellos. No estuve así mucho tiempo, sobre la una y pico parecía la que la cosa iba muy bien encaminada así que ya era hora de bajar al paritorio. Me cambiaron a una camilla, y después de un buen rato tratando de desenredar los cables de la epidural, el suero y demás nos pusimos de camino al paritorio. Y a partir de este momento ya fue un visto y no visto, a las 14:10 y después de sólo tres empujones nacía TRex, mi pequeño meloncito de 3,590kg. 

No se me va a olvidar en la vida, ese primer momento cuando salió y la ginecóloga me lo puso encima todo calentito y resbaladizo. El pobrecillo dejo de llorar al instante… y empezó su padre jeje. Yo no lloré, al contrario, no podía dejar de sonreír, lo miraba a el, miraba a Hombre Tranquilo, y a pesar de la ginecóloga, la matrona y las enfermeras parecía que allí sólo estábamos nosotros tres. 

Fue precioso, perfecto. Al final conseguí el parto vaginal que quería, un parto rápido, doloroso al principio pero genial. Un parto respetadísimo, del que tengo un recuerdo estupendo y en el que salió todo a pedir de boca. Fue perfecto. 

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30 comentarios en “De como llegó TRex a nuestras vidas: el parto

  1. La epidural te relaja y ahorra energía cuando vamos ya justitas jejeje Me alegro de que fuera el parto bien y como tú querías. A mi la sensación del peque “calentito y resbaladizo” no se me olvidará jamás

  2. ¡El mismo peso que mi bichilla! Igualito del todo hasta el ultimo gramo. Yo quise luchar ocntra la epidural, pero como era primeriza y aquello dolía tanto (le dolía más a mi marido que a mí) acabé pidiéndola. Me la pusieron mal 3 veces, no me hizo efecto en horas… en fin, que para el siguiente creo que lo volveré a intentar sin ella.

  3. Para que luego digan de la epidural!! es el invento del siglo!!! Y te lo digo yo que, con el segundo, llegué al hospital de 8 cm con solo media hora de contracciones dolorosas. No me dio tiempo a epidural y lo recuerdo como un tormento, imagínate el expulsivo a pelo!!! Yo tengo pendiente un post sobre mi experiencia con la epidural y sin ella. para mí es la diferencia entre disfrutar del parto o q estés deseando que se acabe porque crees que te mueres… Ayyy, debe ser tan frustrante estar dolorida y ver que aquello no avanza… pero bueno, fue un parto estupendo!

  4. Que bien! al final como tú querías, y es que a veces los médicos nos meten un miedo… conmigo igual que si no creían que pudiera ser después de una cesárea, y al final parto vaginal.
    Y ¿a que es increíble?

  5. ¡Otra que se emociona con tu relato! Enhorabuena por tener ese parto que tanto deseabas.
    Respecto a la epidural, como recién parida que estoy, no hubiera podido tener unos pujos disfrutando sin ella. A pesar de ser primeriza, llegué al hospital como nosoyunadramamama, de 8 cm y muriendome del dolor porque iba empujando por el pasillo. Estaba tan agotada que tuve fiebre en el resto del proceso, así que a pelo por salud era imposible. Gracias a la analgesia pude estar acompañada de mi pareja en todo momento y ver juntos el alumbramiento de mi pequeño. No puedo estar más agradecida, aunque otra vez voy antes al hospital porque me veo que paro en el coche, corcho.

  6. Pingback: ¿Parto vaginal o cesárea? | días de 48 horas

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