El sueño de Redondo

Ya hace tiempo que cambiamos a Redondo para su habitación… al poco de cumplir los dos años. La verdad es que se adaptó de maravilla, nos íbamos a su camita y allí se quedaba dormido y ya seguía hasta las tantas. Desde que me quedé embarazada, cambiamos algo el método porque estoy reventada al final del día y si me iba para su cama con él, allí me quedaba frita y luego me sentaba fatal levantarme para irme a la mía. Así que ahora lo que hacemos es acostarnos en nuestra cama, yo me quedo dormida antes que él casi siempre, y luego viene Hombre Tranquilo y lo cambia a él de cama y yo la mitad de las veces ya ni me entero, estoy en mi mundo de los sueños. Redondo luego aparece por mi lado de la cama, cual fantasma (más de una vez casi me quedo pegada al techo del susto y el salto que pego) sobre las 5, 6 ó 7 de la mañana para que lo metamos en nuestra cama y se queda frito ipso facto. Otras veces no aparece, pero eso con suerte puede ocurrir una vez a la semana o incluso menos.

Para mí nunca ha sido un problema dormir con mi Redondito, el problema hubiese sido tener noches de lloro continuo porque el niño no duerme, pero no ha sido nuestro caso. ¿Que se despierta y quiere venirse con nosotros para cama? pues que se venga, tan pronto su cabeza toca la almohada se vuelve a quedar y nos dormimos todos tan felices. El caso es que ahora yo cada vez estoy más grande y si ya de por si hay días que no descanso muy bien, si viene Redondo pues menos todavía. Normalmente ya os digo que suele venir tarde, como pronto a las cinco de la mañana, normalmente más tarde, o sea que el problema tampoco es tan grande, compartimos cama sólo un par de horas como mucho, así que de momento lo voy llevando bien.

Hay veces en que no nos damos cuenta, pero es increíble cómo pueden afectar algunas cosas a los niños. Hace algo más de un mes me tuve que ir de viaje, estuve fuera de lunes a viernes, un total de cuatro noches. En apariencia, Redondo lo llevó bien, se quedó tranquilo sólo con Hombre Tranquilo en casa y en apariencia no se acordaba mucho de mi. Cuando regresé, se me comió a besos y abrazos, me llevó de la mano a enseñarme todas sus cositas (cositas que yo ya estaba harta de conocer) pero para él era importante. Me llevaba y me decía “mira mamá: el dinosaurio, mira mamá: peppa pig, mira mamá: mi cama… ” cosas del estilo, pero enseguida volvió todo a la normalidad. Todo menos el sueño. Si antes de salir de viaje dormía como siempre en su cama y se venía ya de muy madrugada a la nuestra, desde que regresé se quedaba dormido en nuestra cama como siempre, Hombre Tranquilo lo cambiaba a la suya… pero se despertaba a la una de la mañana y volvía para nuestra cama. Este comportamiento le duró sobre tres o cuatro semanas, de hecho ha vuelto a la normalidad la semana pasada, hasta entonces siempre se despertaba y venía para nuestra cama entre la 1 y las 3 de la mañana, nunca más tarde de esa hora. La semana pasada empezó a despertarse más tarde y fue aumentando paulatinamente ese primer sueño hasta volver a su rutina de antes.

La verdad es que esto de la maternidad no deja de sorprenderme, es increíble cómo le pueden afectar ciertas cosas. Algo que en un principio parecía que llevaba de maravilla (mientras no estuve lo llevó genial) luego te das cuenta de que no lo llevaba tan bien, que le afectó pero el pobre es tan bueniño que ni protestó, ni lloró, ni se quejó. Lo sufrió en silencio y las consecuencias las vimos después. Cosas como esta hacen que me sienta la peor madre del mundo, son cosas que tengo que hacer pero la culpa no entiende de nada de mis responsabilidades, no entiende de trabajos ni de sueldos ni de facturas, sólo entiende de la principal y más importante de todas mis responsabilidades… y la muy japuta sinverguenza no se va, la tengo ahí siempre. Tendré que aprender a convivir con ella.

Pero bueno, bien está lo que bien acaba y por lo menos ahora sé que en una buena temporada no voy a tener que salir otra vez, que me quedaré en casita con mis dos chicos y el tercero que viene en camino y que el pobre sigue sin nombre (me tengo que poner seria a la de YA). Y que dormiré con mi Redondo todo lo que él quiera, si aparece a las cinco bien, a las seis también y si quiere aparecer a las tres pues que aparezca que yo me lo como a besos igualmente aunque no me deje descansar bien 🙂

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21 comentarios en “El sueño de Redondo

  1. Pobre redondo, mira si es buenino que lo ha sufrido en silencio (como las hemorroides). Álvaro se niega a irse a su cama… Yo me veo durmiendo los cuatro juntitos y muy apretados, ayyyy, madre, la que me espera 😉

  2. Pobrecillo… Con lo que protesta Bebé Fúturo cuando se pasa 10 minutos de su hora del baño (y yo quiero cambiarlo a 30 minutos más tarde), no me quiero imaginar todos los cambios que nos esperan. Pero seguro que con el hermano lo va a llevar bien

  3. No te sientas culpable por nada, mujer. A veces no nos podemos deshacer de las obligaciones y para Redondo tu viaje simplemente ha sido un cambio de rutina que luego ha sabido reconducir sin mayor problema. Debes sentirte muy orgullosa del peque 🙂

    Yo también acepto sugerencias de nombres de niño. Eso sí, al próximo que me diga “llámale Hugo” le estampo (malditas estadísticas del INE).

  4. Pobre Redondo… Si es que parece que no, pero los niños se dan cuenta de todo. Por lo menos ha tardado poco en volver a su cauce, que mi Mayor aún anda intentando asumir que ahora tiene una hermana Pequeña… y ya hace ocho meses de esto!!!!

  5. Ay, la culpa! qué maldita ella, siempre anda al acecho. Me parece precioso lo que cuentas. Me da penita, pero me parece precioso ese vínculo, ver cómo no necesita más que a su mamá y su papá para sentirse seguro y feliz. Afortunadamente esas ausencias son cortitas y cuando vuelves te come a besos 😉

  6. Leia tu relato y era igual igual a mi vida. Lo mismo, mi hijo dormia solo en su habitación pero con el embarazo como no podia con la vida empezo a dormir con nosotros de nuevo y lo llevamos a su habitacion ya dormido. La diferencia es que el mio una vez dormido sigue de largo hasta las 8 de la mañana.
    Hace poco hablamos con el pediatra y me dijo que todos los cambios que quisiera hacer, los hiciera como maximo 2 meses antes de que naciera la hermana. Para que el ya esté acostumbrado a las rutinas. Entonces hemos vuelto a que el duerma en su cama, por mas que los dias que me toca a mi dormirlo me muero de sueño sentada a su lado. El tema es que 4 en la cama lo vemos complicado, sobre todo me da miedo que con lo que se mueve, le termine pegando a la hermana sin querer.
    Por ahora vamos bien con el cambio, los primeros dos dias lloraba y tenia que cogerlo en brazos, pero luego ya le decimos que elija su juguete para dormir y a la cama. Y se va tan tranquilo, eso si, hay que hacer guardia sentado a su lado, pero bueno, son unos 15 minutos y se duerme.

  7. Pero que culpa ni que nada!!! Claro que te habrá echado de menos, pero es lo normal!!!

    Yo quiero un Redondo en mi vida, que sueño profundo tiene el tío! Si a la patita intento llevarla a otro sitio en brazos dormida lo llevo claro!! Tendría que esperar mucho rato para que estuviera de un dormido profundo que no se enterara! Así que no me la juego 😉

  8. El otro día leí una entrevista a José María Paricio, un pediatra que ha escrito un libro y entre otras cosas hablaba de que las madres no conciliamos sino que sacrificamos y el sentimiento de “culpa” que el ritmo de vida actual nos hace sentir. Era muy interesante 🙂
    Y si, es increible lo que un pequeño cambio al que nosotros no damos importancia puede llegar a afectarlos!!
    Mi hija tiene cuatro años y dos o tres veces por semana sigue viniendo sobre las seis de la mañana a nuestra cama. 🙂

  9. Que bonito Redondo,se le ve muy buenillo…ellos notan todos los cambios,son muy empaticos,animo porque ellos no tienen rencores ni piensan cosas malas de nosotros, me sorprendo cada día mas!y las obligaciones hay que cumplirlas,no te sientas mal! Ademas habeis tenido mucha suerte de que duerma tan bien.
    Besitos

  10. Ayyyyy, la puñetera culpa… Y lo jodido que es quitársela de encima… Bueno, por lo menos la cosa ha ido a mejor, me alegro!! Ánimos y no fustigues!
    Muas!

  11. Suscribo tu post palabra por palabra, los hábitos de sueño, las horas, los viajes… Si pocofifi leyera esta post pensaría que lo he escrito yo, jajaja. Besicos!

  12. ¡Ay el sueño! Mi bichilla no tiene plan de abandonar el colecho nunca. Yo echo de menos mi trocito más grande de cama, pero confío en que todo sea una etapa que acabará pasando y que habrá servido para que haya crecido segura y feliz durante sus primeros meses en este mundo.

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