Las suegras, esas grandes desconocidas: La suegra de diario de una mami

Tal y como conté hace unos días, en vista de la cantidad de comentarios que tengo en los posts que he escrito sobre mi suegra llegué a la conclusión de que a la gente le interesa mucho este tema… y sobre todo que más de una lo sufrimos en silencio. Por eso decidí poner mi blog a disposición de quien lo quiera o lo necesite para presentarnos a su suegra, para contarnos su experiencia… sea positiva o negativa, que aquí damos cabida a todo el mundo. En este post lo explico todo en detalle.

Hoy, nos cuenta su experiencia María José del blog Diario de una mami, la pobre tiene una suegra que al convertirse en abuela digievolucionó a un nivel superior. Os dejo con ella:

En primer lugar, y para que no penséis que soy una bruja piruja, diré que nunca había tenido ningún problema con mi suegra. De hecho se podría decir que yo no tenía una suegra, era simplemente “la madre de”, así que vivía feliz y no me importaba ir a su casa a visitarla. No entendía los típicos chistes de suegras ni la gente que despotricaba de las mismas. 

Pero nació mi hija y aquella mujer amable evolucionó y se convirtió en… ¡Tachán! LA SUEGRA, con mayúsculas, en rojo, negrita, cursiva y toda la pesca.

Todo comenzó en el hospital… Se presentó allí a las 9 de la mañana o antes del día siguiente de dar a luz (mi Pegotito nació a las 00h). Que sí, que era su nieta, que quizá necesitábamos ayuda (vale, agradecía que se quedara vigilando a Pegoti mientras yo me duchaba el primer día y mi chico me ayudaba), pero una no se pasa todo el día en la ducha. Y, además, ¿no tiene una recién estrenada mamá el derecho de descansar la mañana siguiente de dar a luz sin que nadie deambule por la habitación diciendo “intenta dormir”? ¿No puedo tomarme la merienda a la hora que me dé la gana sin estar escuchando todo el rato “Merienda ya porque se te va a quedar frío”? ¿No puedo estar con mi chico y mi hija, los 3 solos, un rato, en el primer día de vida mi criatura? ¿No tengo el derecho de llorar y llorar en silencio por ser una hormona andante? ¡Agggggg! 

Así todos los días que estuvimos en el hospital. No comments… 

Pero hay más… Aquí va un listado de cosas que me ponen de los nervios. Trataré de no ser muy dura. 😉

1. No me gusta que metan la cabeza mientras doy el pecho a mi hija, para ver si come o no. ¡Un poco de intimidad! Esto me parece de cajón y es lo que hacía cuando daba de mamar a Pegoti. Ahora, cuando vamos a su casa, me encierro en una habitación para poder disfrutar de estos momentos de lactancia.

2. Me la arrancaba de los brazos (literalmente) en cuanto entrábamos por la puerta mientras decía: “¿Te vienes conmigo?”. Soy su madre y ese gesto me parece horrible. ¿Por qué no puede pedírmela antes?

3. No hacen falta 4 manos para cambiar un pañal, lo único que hacen 2 manos de más es estorbar. ¿O acaso cree que no soy capaz? Yo sola me apaño. Pediré ayuda si la necesito. Me gusta hacerlo a mí, me gusta ocuparme de mi hija.

4. No puse zapatos a mi hija hasta que no caminó, por mucho que me lo preguntó de forma insistente a cada momento a partir de los…, 9 meses aprox. “Sí, hombre, es para que se acostumbre”. ¿Acostumbrarse? ¿A quéeeee?

5. Parece que no le gusta que mi hija quiera estar conmigo. “Cuando te da la mano a ti se suelta de la mía”, se quejó el otro día cuando íbamos por la calle. “¿Y qué quieres que haga yo si quiere ir de mi mano?”, le dije un poco cabreada.

Y con estas 5 cosas freno, que tampoco es cuestión de aburriros. 😉

Reconozco que las cosas han cambiado muchíiiiiiisimo, gracias en parte a mi chico, que ha intervenido en muchas ocasiones, y a Pegotito, que se ha hecho mayor y sabe perfectamente con quién quiere estar según qué ocasiones. 🙂 Pero yo me sigo poniendo nerviosa cada vez que vamos de visita su casa, pensando en lo que va a pasar.

Una cosa está clara: una madre es una madre y una suegra, una suegra, y no quiero que ni ella ni nadie me sustituya ni me robe tiempo con mi hija. Igual mis palabras suenan duras, pero es que una acaba ya harta de estas situaciones. Yo no me opongo a que Pegotito esté tiempo con su abuela, pero ella tiene que ser consciente de que su madre soy yo y respetar la voluntad de mi hija. Al fin y al cabo cada una tenemos nuestras funciones, ¿no creéis? 😉

¡Gracias por escucharme! 

PD: Solamente recordar, que si alguien me quiere enviar su post para que lo publique, podeis hacerlo al mail diasde48horas@gmail.com. Muchísimas gracias María José, por contarnos tu historia!!

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37 comentarios en “Las suegras, esas grandes desconocidas: La suegra de diario de una mami

  1. Entiendo a M. José perfectamente! Todo eso también lo he vivido yo eso si, a la primera la he cortado, que yo soy muy borde. Si yo tengo a los niños cogidos y los quieres coger me los pides, el tema de la teta fue sólo en el hospital el primer día, la siguiente vez les dije que esperasen fuera, lo de los zapatos eso si le ha dado igual y me lo ha seguido diciendo, con Leo me dijo “ya se le estarán pequeños de no usarlos” (va en relación claro…) y con Gonzalo me llego a decir “de los compro yo” pero eso me ofendió y le salte una de las mías por supuesto… Y me callo ya que si no te escribo un post aquí 😂😂

  2. Yo también entiendo a María José. A ella solo se le asomaba a la teta. A mi ha llegado a apretujarmela porque según ella yo no tenía leche…
    Qué buena idea has tenido con esta sección. Te tengo que mandar las cosas de mi suegra 😉
    Muak

    • Bueno, esto me parece super fuerte!! A mi la mía me estruja la teta y le muerdo… y mira que soy de morderme la lengua, eh? pero hay cosas por las que no paso. Eres una santa, Sonia.
      Besos!!

  3. Veis yo en eso no tengo queja, pero porque la pobre mía no está muy bien de salud y no puede intervenir todo lo que quisiera…la mía es más de hacer daño psicológico…

    María José jamía, qué paciencia le echaste!!!

  4. A mí me pasó algo parecido y es que antes de tener a los niños tenía con mi suegra una fantástica relación, pero algo genial. Y fue nacer el niño y no sé qué pasó pero algo cambió, empezó a molestarme su forma de actuar con los niños, sus comentarios respecto a mi estilo de crianza, no sé, yo nunca me he callado, siempre le he dado mi opinión o le he dicho que no tenía razón y supongo que a ella también le sentaba mal que le respondiera… Seguimos llevándonos bien pero la relación se ha enfriado muchísimo… Es una pena.

  5. Ay las suegras… yo no tengo problemas con la mía, pero porque le puse el freno con tiempo jaja. Siempre nos hemos llevado bien, pero desde antes de nacer Cachorro le fui dejando caer cosillas para que luego no hubiera problemas… y la verdad que respeta todo (más o menos). Un besazo

  6. Si te sirve de consuelo, la mia fue peor en el hospital y la lactancia U.U llegue a odiarla!! En cambio lo de los zapatos y cogerlo lo hacían mi madre y mi tia y no me importó nada, sera la diferencia entre considerarla de la familia o no 😉

  7. ¡Oh, ha quedado genial, días de 48horas!
    Ay, chicas, sí, menuda paciencia hay que tener… Muchas gracias por vuestro apoyo. 🙂 Estoy deseando escuchar vuestras aventuras y desventuras con vuestras suegras.
    ¡Un abrazo!

    Mamá de Álvaro, ¿en serio te llegó a apretujar la teta? ¡Noooooo!

    • Gracias guapa, el mérito es todo tuyo. Menuda paciencia que tienes… aunqeu tengo que reconocer que yo he vivido muchas de las situaciones que comentas. En lo de los zapatos no tanto, pero el resto punto por punto!! ¿serán todas iguales?
      Un beso!!

  8. Mira que a mi me paso parecido,antes no la consideraba tan suegra,un poco pesada pero a partir de nacer la peque se materializo en una suegra insoportable,que cosas!
    Me identifico en muchas cosas con la tuya,hacen cosas parecidas jajaja,a ver si os presento a la mia 😉
    Besos
    (lo de estrujarle la teta a La mama de alvaro me ha matado…)

  9. ¡Voy a ser mega fan de esta sección! No creo que me decida a contar mis opiniones sobre mi caso, por no liarla en casa si algún día se llega a saber, pero esta primera entrega ya se parece mucho a mi caso. Una buenísima relación antes del parto y entonces ¡bummm! Salió la niña inconsciente que vive dentro de esa mujer.

  10. ¡Ay madre! La verdad es que yo he vivido muchas situaciones como las que cuenta María José por parte de muuuuuuuuuuuuuchas personas, empezando por mis abuelos y acabando por mi madre, pasando por los abuelos paternos, tíos… etc. Sobre todo soy muy fan de “No me gusta que metan la cabeza mientras doy el pecho a mi hija, para ver si come o no”. Me pasó tantas, tantas veces al principio… ¡Qué cosa más desagradable!

  11. Acabo de empezar mi blog! Llevo leyendote semanas y ya por fin despues de leer muchos blogs me he lanzado al mío.
    Por cierto, el día que lo hagas sobre las cuñadas, cuenta conmigo.

  12. Me mueroooooo con la mamá de Álvaro!!! Pero como se atreve una suegra a apretujar teta ajena???? Jajajaja en mi caso fueron mis padres que se presentaron a las ocho de la mañana, cuando acabábamos de coger el sueño!! Y mi suegro el que se asomaba y le daba besos a la peque en la cabeza mientras le daba de mamar! A mi cuñada la pobre al principio la mandaba a la habitación a dar de mamar a mi sobri y a mi años después se me asomaba jajajaja

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