Cómo tratamos a la mano dura

En esta entrada comentaba que Redondo había empezado a pegar. Y al cabronazo le gusta. Levanta la mano, saca pecho, emite un grito de guerra y vuelve a bajar la mano duramente. En cuanto le oímos su grito “OH, OH” nos ponemos a temblar. Yo me he comido unos buenos manotazos de su parte y su padre también. 

Seguimos todos los consejos que nos dieron, nos poníamos serios y le decíamos que nos hacía daño, que no se puede pegar, que hay que dar besos y caricias, pero nada, el no se enteraba de nada. A veces parecía que incluso se animaba más. 

Finalmente un día, después de recibir una hostia considerable, mi hermana se puso a “llorar” delante del niño. Y resulta que dio resultado. Así que ahora esa es nuestra estrategia. En cuanto nos pega, nos ponemos a llorar y a decirle cuánto daño nos ha hecho. La verdad es que a mí me da algo de remordimientos hacerle esto, porque Redondo se preocupa. Cuando me ve llorar empieza a poner cara triste y a decir “mamá, mamá, mamá”, me acaricia la cara y se olvida completamente de pegar, creo que se asusta. Así que a los 10 segundos de empezar a llorar ya le digo que lo perdono y que ya no me duele. Me siento mal por hacerlo sufrir, por asustarlo, pero la verdad es que este método es el único que nos ha dado resultado. Ahora pega mucho menos, y cuando lo hace, de esta manera desiste enseguida. No quiero cantar victoria antes de tiempo, pero creo que por fin estamos empezando a domar a la fiera que lleva dentro.

Como en su día, recibí tantas respuestas con consejos, me he decidido a contar qué es lo que finalmente nos ha dado resultado, por si acaso a alguien le sirve también. 

¿Alguien ha aplicado este mismo método y le ha dado resultado?

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27 comentarios en “Cómo tratamos a la mano dura

  1. A mi me parece una gran solución. Es la mejor manera de que lo entienda, así ve que te hace daño. Supongo que no puede entender del todo cuando se lo explicas y de esa manera lo ve y lo comprende mejor.

    No pienses que lo estás haciendo sufrir que seguro que no es para tanto.

  2. Es que es difícil manejar la situación. Nosotros estamos igual… Pensamos que no nos pega por hacernos daño porque ella misma se da leches en la cabeza, es como su manera de saludar, pero claro, nos hace daño y a ella también, así que intentamos explicárselo (sin mucho éxito).
    A mi me parece que Redondo se ponga triste si os ve llorar es una señal de que es un niño muy empático con vuestros sentimientos y eso es buenísimo.

    Muchos besos guapa!

  3. ¡Ay estos niños que pegan! No te digo más que este fin de semana he estado con flemón porque me han quitado la muela del juicio y ya me han caído dos puñetazos en la mandíbula que me han amargado completamente. Se me está poniendo la zona amarilla y todo. El nene no pega con maldad, es que no se controla la emoción y suelta los bracitos y la cabeza para todos lados. Hemos optado también por esa táctica y creo que lo entiende, aunque también se asusta y me da pena. A ver si paran, ¡verdad?

  4. si, esta fue la única manera de que lo entendiera… pero aún así no puedo evitar sentirme mal cuando veo que él se asusta.
    Al menos parece que el método está dando resultados 🙂

  5. Si, Redondo hace lo mismo, también se da a si mismo alguna vez. A nosotros de esta manera parece que nos está yendo bien. De momento pega menos que hace una semana o dos.
    Si, tienes razón, empatiza mucho con nosotros, de hecho así fue como por fin entendió que si pega hace daño a la gente.
    Un beso, guapa.

  6. Uff, puñetazo en zona de muela arrancada… tortura total.
    A Redondo creo que le hacen gracia los ruídos que hacen las cosas cuando las tira. En cuanto a los manotazos, ahora cuando los suelta es por desesperación. Sobre todo cuando quiere hacer algo y no le dejamos.
    En nuestro caso la cosa ha ido visiblemente a menos esta semana, así que espero que desaparezca en breve… o por lo menos que se quede como está, jeje
    Un beso y animo con ese flemón 🙂

  7. A mí me parece una buena táctica! Así entiende que hace daño. Yo también lo he probado alguna vez, pero a Peque le entra la risa floja…si es que…(por suerte lo de pegarnos ya casi nunca lo hace).
    Muas!

  8. Claro que es puro amor, nuestra casa completa es puro amor, rezumamos amor a chorro por los poros jejeje. Por eso mismo me da muchísima pena cuando se asusta porque nosotros lloramos. La parte positiva es que parece que se ha enterado de que si pega, nos ponemos tristes y parece que deja de hacerlo. Es tan bueno mi niño, que me dan ganas de llorar de verdad…

  9. Jejeje, qué simpático el Peque, se parte la caja mientras lloras.
    Pues lo vuestro sí que debió de ser desesperante, debió de ser difícil hacerle entender que si pega hace daño… menos mal que son fases pasajeras ¿no?
    Un beso!

  10. Igualito que a mí. La primera vez que se lo hice, también me puso pucheros y acabé pidiendole perdon yo a él. Le daba besitos y le decía que ya estaba que no iba a llorar más. Soy más blanda… como le dije a un papá en prácticas, rezumo amor jejeje
    Un beso!
    Por cierto, conociste ya a mi suegra? XDDD

  11. Quizá es solo una etapa… pero claro, hay que hacerles ver que eso que hacen está mal. A lo mejor les sorprende esa reacción por vuestra parte, la de llorar, porque la que esperan es la de que le riñan por pegar o la de que traten de explicarle que no debe. Desde luego, si funciona, adelante! Yo creo que es bueno que él sea consciente de que eso que ha hecho os daña. Imagino que poco a poco los peques tienen que ir aprendiendo cosas que quizá les desconcierten al principio. Seguro que con esto habéis encontrado la solución 🙂
    Muchos besos!

  12. Yo poco puedo decir… Aún no hemos llegado a eso… Aunque a un abuelo se le ha ocurrido la genial idea de enseñarle a que de cabezazos… Así que mal vamos!
    Dime si sigue funcionando por i tengo q ponerlo en práctica. Un abrazo

  13. Yo lo hice un par de veces porque me dio tan fuerte que realmente se me saltaron las lágrimas y ni por esas. El mal hábito se fue yendo solo.
    No me parece mala estrategia porque es una consecuencia lógica. Te da, te duele, lloras. Es lo que hará cualquier niño si le pega y lo que él hará cuando le peguen. Es bueno que se preocupe porque demuestra empatía.

  14. Ha sido una buena estrategia para que él entendiera que si pega hace daño. Por mucho que se lo dijéramos parece que no lo entendía, pero así nos ve llorar y le queda clarísimo. El problema es que casi me sienta peor a mi que a él, me da mucha pena verlo tan preocupado… pero bueno, todo sea por el bien mayor, en este caso, que deje de pegar 🙂

  15. Exacto, en nuestro caso es tan pequeño que dialogando el pobre no se acaba de enterar de qué es lo que hace mal pero con lo de llorar parece que se entera mucho mejor. De todas formas ya se le ha pasado bastante, menos mal 🙂
    Un beso!

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