El bruto de mi hijo

El Redondo es bruto, bruto. Vamos, que a bruto no hay quien le gane. Fijaros si es bruto que es el único niño que se rompe la cabeza antes de nacer. 

A raíz de leer este post de yademasmama se me ha ocurrido contaros esta historia. Resulta que cuando nació, Redondo tenía un bultito en la cabeza, más concretamente en el parietal derecho. En un primer momento la pediatra que lo revisó nos dijo que era acumulación de líquido en esa zona, que era muy común en los recién nacidos y que se reabsorbería en unos días. Efectivamente, conforme fueron pasando los días el bulto fue bajando y cuando fuimos a la revisión de los 15 días, como ya no estaba tan hinchado, fue cuando le detectaron el problema. Al palparle las suturas del cráneo, el pediatra reparó en el bultito y al tocarlo detectó que tenía un defecto en el hueso, más concretamente, que no tenía hueso en esa zona. Literalmente Redondo tenía un agujero en el cráneo del tamaño de una moneda de 2 euros. 

Os podéis imaginar cómo me quedé cuando me dicen eso. No me lo dijeron así a lo bruto, obviamente. Me lo suavizaron un poquito, me dijeron que tenía un defecto en el cráneo y que en esa zona tenía una falta de hueso, que se palpaban perfectamente los bordes… y en definitiva que se tenía que quedar ingresado en el hospital un par de días para hacerle más pruebas. 

Esos dos días que estuvo ingresado y el día que tuvo el accidente son, con diferencia, los peores días de toda mi vida. Sin ninguna duda. Esos dos días que estuvimos en neonatos fueron durísimos, con mucho miedo, mucha incertidumbre. Al principio nos decían que podía ser un tumor, una malformación en cuyo caso habría que ponerle una prótesis metálica para tapar el hueco… vamos, cada opción mejor que la anterior. 

Nos ingresaron un jueves a las nueve de la mañana y después de tropecientas radiografías, análisis, ecografías y montones de pruebas más habían descartado el tumor pero aún no veían claramente qué era lo que tenía el niño. El viernes, a última hora de la tarde nos dijeron que le iban a tener que hacer un TAC pero que en el fin de semana no los hacían así que nos dejaron llevarnos al niño para casa con instrucciones de volver el lunes a primera hora. 

Ese fin de semana nuestro niño fue el más besado, abrazado, y achuchado del mundo. El lunes a las 8:30 de la mañana estábamos en radiología para hacerle el TAC con tan buena suerte que el anestesista que lo durmió resultó ser un amigo de mi padre y tan pronto como acabaron de hacer la prueba ya nos miró los resultados. Cuando salió con Redondo en brazos ya nos dijo el probable diagnóstico. Parece ser que era una fractura. 

Luego, subimos otra vez a neonatos y los pediatras ya nos informaron en detalle. Efectivamente lo más probable es que fuera una fractura. Nos preguntaron si dejábamos al niño al cuidado de alguien que no fuéramos nosotros, yo le dije que no que estaba conmigo todo el día. Entonces me empezaron a preguntar si había llevado algún golpe estando embarazada. La verdad es que sí, me caí un par de semanas antes de dar a luz pero eso no pudo se porque me caí de rodillas, no llevé casi golpe. Pero de repente mi Hombre Tranquilo se acordó de un detalle que a mí se me había pasado. Unos días antes de dar a luz yo estaba tumbada en el sofá viendo la tele y de repente noté un golpe tremendo en el hueso de la pelvis. Fue tan grande que pegué un salto en el sofá. Mi marido se me quedó mirando acojonado ¿que te pasa? me dice. Y yo: se acaba de meter una leche tremenda contra el hueso. Y tan tremenda, que se rompió la cabeza con la gracia. 

Así que el diagnóstico final fue fractura intrauterina del parietal derecho. Yo pregunté que si era posible que le quedara algún tipo de secuela pero me dijeron que no era probable. En ese momento respiramos por primera vez en cinco días. Fue un alivio tremendo. 

Y así felizmente terminó nuestra incursión en el área de hospitalización de neonatos. Tuvimos que volver al mes siguiente a hacer otro TAC para compobar que evolucionaba correctamente, y así fue ya estaba completamente cerrado. 

La única espinita que se me ha quedado clavada es toda la radiación a la que fue sometido un niño tan pequeño. Dos TACs, una serie ósea completa y muchísimas radiografías por separado. Me digo que era necesario, tenían que descartar otros problemas mucho más graves, pero aún así… es muchísima radiación. Esperemos que no le pase factura en el futuro. 

Así que de todo lo infinitamente malo que podía haber sido resultó ser una fractura que se hizo él mismo antes de nacer, aún dentro del útero. 

Ahora que venga alguien y que me diga que el Redondo no es bruto. 

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24 comentarios en “El bruto de mi hijo

  1. Me dejas con la boca abierta!!! Creo que nadie te puede negar que redondo es un bruto, tienes toda la razón! jeje. Menos mal que al final no fue nada, y ahora toca vigilar los golpes que se va a dar fuera.
    A la patita le ha dado por tirarse en plancha a cualquier sitio, en la cama, el sofa, encima nuestro! Ayer se subio en el sofa mientras yo estaba sentada en el suelo, y no se le ocurrio otra cosa que tirarse encima mio con la boca abierta, y me clavo los paletos en la cabeza!!!! jajaja

  2. ¡Vaya susto! La verdad es que la historia se las trae.

    A nuestro enano lo operaron de una hernia con menos de dos meses y aquello fue bastante duro: tres días ingresado, tenerlo en ayunas, la operación, el despertar, las pesadillas que tuvo después… ¡Lo qué sufrimos las madres!

    A este paso os van a dar también el premio al bebé más bruto, jajaja. ¡Pobre!

    Y muchas gracias por el link al post. ¡Gracias!

  3. Venga ya… eso puede pasar?? no es por no creerte pero…
    Sobre lo de la radiación, yo me imagino que no tendrá ningún problema en el futuro, si pudiese ser así no le hubiesen sometido a tantas pruebas seguidas. Tranquila.

  4. Pues fuera ya se ha dado unos cuantos golpes, el muy suicida.
    Qué peligro tiene la patita!! Pobres las dos, tu con los piños marcados en la coronilla y la patita también se debió de quedar a gusto que esas cosas duelen!
    A mi el Redondo me ha hecho un par de veces es levantar la cabeza de golpe mientras le doy un beso en la frente. El otro día en una de estas me corté el labio con mis propios dientes…

  5. Fue un susto bastante grande, si.
    Lo de la operación debió de ser super duro, pero no sé de dónde sacamos las fuerzas las madres porque, yo por lo menos, durante el momento soy bastante fuerte y manejo la situación muy bien pero en cuanto se soluciona todo es cuando me vengo abajo. No sé si le pasa lo mismo a todo el mundo o sólo a mí 🙂

  6. Puede pasar, puede pasar, doy fe.
    La verdad es que fue completamente surrealista. Yo me lo creí porque ví al niño nada más nacer, lo vio mi marido también y ya tenía el bulto en la cabeza, lo traía de serie. Si no lo llego a ver no me lo creo, así de claro.
    Que se rompa la cabeza dentro del útero ¿dónde se ha visto eso?
    …. Pues en mi Rendondo jejeje

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  8. Maaaaaaaaaaadredelamordedios!!!!!!!!!!! O_O
    Bruto?????????? eso sería como llamar liviano a un elefante! a tu Redondo habría que crearle un término nuevo exclusivo para él!!!! que venga la RAE y lo vea!

    • Jejeje, es un torete mi Redondo. Yo le di muchas vueltas en la cabeza a este tema y llegué a la conclusión de que igual se produjo la fractura porque tenía poco líquido, por ese motivo me indujeron en la semana 41. No sé… el caso el que el niño nació con una fractura en el cráneo y despues de nacer no se produjo así que tuvo que ser antes.
      Lo que yo diga, surrealista.

      • El líquido amniótico tiene una función amortiguadora que protege al bebé frente a golpes, así que seguramente no sería la culpable, pero sí colaboraría en ese susto… Pero ya está todo bien corregido no??

      • Claro, entre el golpe que se metió y que había poco líquido… pues que se rompió la cabeza el muy bruto. Debe ser el único niño del mundo que se rompe la cabeza antes de nacer, y además se la rompió a gusto ¿eh? literalmente jejeje
        Sí un mes y pico despues ya estaba todo cerradito, menos mal. Se quedó todo en un susto y una anécdota para contarle cuando crezca 🙂

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