Se me abrieron las compuertas

Durante mi vida pre-hijo no fui nada llorona, yo era dura como una roca. Era rarísimo que llorara por algo. La primera vez que lloré con una película ya tenía más de 20 años. Me podía poner triste pero no se me daba por llorar. 


Cuando me junté con el Hombre Tranquilo resulta que nos complementamos de maravilla. Él es mucho más sensible que yo, se emociona muchísimo con cualquier cosa y es de lágrima muy fácil. En principio no hay ningún problema con esto pero la verdad es que el día de nuestra boda quedó algo raro que el que se emocionaba y necesitaba el paquetito de kleenex fuera el novio y no la novia. Yo estaba con una sonrisa de oreja a oreja y ni una lágrima en el horizonte.

Pero todo cambió desde el mismo momento en que nació el Redondo, o bueno, más bien desde que nos lo llevamos a casa. Ahí fue cuando se me abrieron las compuertas. Creo que he llorado más en los últimos 15 meses que en el resto de mi vida. Ahora por cualquier tontería me pongo como una magdalena y es una mierda porque  me muero de vergüenza. Una cosa es llorar por un motivo y otra es llorar por vete tu a saber qué. Además es que me pasa continuamente y en cualquier parte. 

La semana pasada, estaba yo dejando al Redondo en la guardería y mientras la profe lo recogía asoman dos cabecitas por la puerta de clase a investigar quien llega. En cuanto lo ven se giran hacia dentro de clase y le dan la noticia al resto a grito pelado: “Es Redondo!!!” y allá que salen de clase en estampida 5 ó 6 canijos gritando “Holaaa Redondooooo”. Y yo me que me tengo que marchar escopetada porque ya estaba con los ojos inundados. Llego al coche y buaaaa, el pobre ya tiene amiguitooos, buaaa y lo vienen a recibiiir. Y al mismo tiempo muerta de vergüenza, porque el que me vea llorar a moco tendido yo sola en el coche se va a pensar que me ha pasado algo o que estoy loca perdida (lo cual creo que se acerca más a la realidad). 

El domingo, otra vez más de lo mismo. Resulta que mi prima iba a llevar a las niñas a la cabalgata de reyes del pueblo y me dijo que lleváramos al Redondo también, que así iban los primos todos juntos. Total, que lo llevamos, igual le gustaba ver pasar todas las carrozas. Al final fue un chasco porque diluvió todo el día y transladaron todo al pabellón municipal y el niño casi no se enteró de nada, pero bueno, las niñas de mi prima sí. La menor es un año mayor que el Redondo y estaba super emocionada. Este fue el primer año en que la niña era consciente de que ese día venían los reyes y le iban a dejar regalos. Cuando entraron los reyes al pabellón se puso frenética, tenía los ojitos como platos y no paraba de hablar “Mira, Redondo, mira, los reyes!! Diles hola. Hoooolaaaaa reeeeyeeees” El Redondo, miraba donde señalaba su prima pero no veía motivos para tanta alegría. Yo en cambio ya estaba con la lagrimilla en el ojo. Ver a la pequeñina tan ilusionada y emocionada me tocó la fibra. Menos mal que pude controlarme. 

¿Pero qué me pasa?!!! Ahora no sólo me emociono con el mío, también con los de los demás!!! Con lo feliz que era yo antes cuando tenía los ojos completamente secos. Al principio pensaba que era cosa de las hormonas pero ahora viendo que después de un año sigo igual (o peor) ya me estoy temiendo que me voy a quedar así… y estoy acojonada…
¿A alguien le ha pasado lo mismo?


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5 comentarios en “Se me abrieron las compuertas

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