Libros para Niños: Un Avestruz con Mucha Luz

Hacía tiempo que no escribía una entrada sobre libros para niños y va siendo hora de ponerle remedio. Hoy os voy a hablar sobre una de las últimas incorporaciones a nuestra biblioteca, el libro en cuestión nos lo han enviado desde Boolino y se titula Un Avestruz con Mucha Luz.


El libro es de la editorial NubeOcho y está indicado para niños de 3 a 6 años, pero yo creo que también para niños algo menores. Cuando lo leemos en casa TRex también presta atención y aún no tiene dos años… pero bueno, dependerá también del niño.

La historia nos presenta a tres leones que se quieren comer a tres avestruces en la sabana africana y a partir de ahí vamos viendo cómo se desarrollan los aconteciminetos y cómo acaban siendo amigos todos. Las ilustraciones me han encantado, son muy coloridas y divertidas.

Es un libro que nos ayuda a contar hasta tres con los niños, por eso digo que se puede leer con niños más pequeños, yo creo que para niños de 2 y 3 años es ideal.

En cuanto a nuestra opinión personal, la verdad es que nos ha decepcionado un poco porque es un libro que nos recuerda mucho a otro que ya hemos leído y que cogemos a menudo en la biblioteca. Este otro libro nos encanta y creo que por eso teníamos muchas esperanzas puestas en Un Avestruz con Mucha Luz, pero para ser justos tengo que decir que la verdad es que el listón estaba muy alto… De todas formas este es un libro entretenido y muy adecuado para leer con niños pequeños que estén empezando a contar.

¿Conocíais Un Avestruz con Mucha Luz? ¿qué os ha parecido?

La habitación de los niños

En muchas casas una de las cosas que suele estar lista cuando nace un bebé es la que será su habitación. Eso no pasó en nuestra casa. Tanto mi marido como yo somos bastante desastriños para esas cosas, y tenemos bastante paciencia así que cuando nació Redondo no tenía habitación, sólo su cunita al lado de nuestra cama y su ropita en un armario. Redondo estuvo durmiendo en nuestra habitación hasta que cumplió los dos años, aproximadamente, que fue cuando lo cambiamos a la suya. Por aquel entonces le “preparamos” su habitación, si a eso se le puede llamar preparar… simplemente pusimos un somier y un colchón, sin cabecero ni nada. Os enseñé su habitación hace mil años en el blog. Poco a poco fuimos añadiendo más cosas, una estantería y un baúl-cajón grande del ikea, unas baldas para libros… y ya jeje.

Con TRex nos pasó más de lo mismo, que simplemente tiene su cuna al lado de nuestra cama y su ropita en un armario. El caso es que TRex ya lleva una temporadita durmiendo toda la noche (o casi) del tirón, así que yo creo que ya va estando preparado para mudarse de habitación (ahora falta que yo me prepare para eso, que me da mucha penita).

Así que me puse a mirar como una loca en pinterest ideas para reformar la habitación y prepararla para que duerman los dos juntos (tengo un tablero en pinterest llenito de ideas). En un principio teníamos la idea de poner camas gemelas, pero así se nos quedaba la habitación en nada, sin sitio para que jugasen, así que al final nos decidimos por literas.

En Ikea tenían la litera perfecta, la KURA, no es muy alta, sólo 1.16m lo cual es perfecto, ya que no olvidemos que arriba duerme un niño de 4 años. Pero llegados a este punto nos encontramos con un pequeño problemilla, resulta que la cama KURA tiene 90cm de ancho, y la cama que ya tenía Redondo en su habitación era de 1.05m. ¡¡No entraba en la litera!! ¿Tendríamos que tirar el colchón y el somier con sólo dos años de uso? De eso nada, me niego en redondo (nunca mejor dicho jeje) a semejante despilfarro. Al final lo que hicimos fue cortarle las patas al somier de Redondo, de tal manera que quedase casi a ras de suelo y poner la cama de tal forma que quede haciendo una L con respecto a la litera. En la foto se ve perfectamente.

 

Yo creo que nos quedó muy bien, me gusta mucho el resultado. Otro pequeño tuneo que le hicimos fue pintar el lateral y la parte de los pies de la litera con pintura de pizarra, para que ellos puedan dibujar o escribir lo que quieran allí.


Además, aprovechando el hueco que quedaba libre debajo de la litera, colocamos unas baldas para poner libros, una alfombra y mi tía les hizo unos cojines de dinosaurios chulísimos, así que nos hicimos un pequeño rincón de lectura bien apañado. También pusimos unas lucecitas enganchadas en el somier, para darle algo de luz a la zona, sobre todo para las noches.


En al habitación también tienen una mesita pequeña con un par de taburetes. La mesa se la dió mi prima, que era de su niña, y originariamente era una mesa de Rayo McQueen. Como estaba bastante rayada (muy mucho) lo que hicimos fue pintarla también con pintura de pizarra. Los taburetes siguen siendo de Rayo McQueen, que como sientan el culo encima no se ven tanto jejeje.

Me acabo de dar cuenta de que los taburetes no salen en la foto jeje


Yo creo que nos salió todo a pedir de boca, ni hecho a propósito, porque en una de las paredes entran justa la litera, la estantería y el organizador trofast (también de ikea) y en la otra, la cama y el baúl/cajón. Y cuando digo que entran justo es que entra justo, ni hecho a medida.

De momento Redondo está durmiendo allí, en su “leitera” como dice él. Le encanta, no tiene ningún problema para subir ni para bajar, e igual es casualidad, pero desde que duerme allí casi todos los días duerme del tirón hasta las 7, u  8 de la mañana (ya no aparece en nuestra cama a las 5). TRex de momento está con nosotros, pero yo creo que es cuestión de semanas que lo cambiemos para la cama de abajo de la litera… más bien es cuestión de que yo me prepare mentalmente para dejarlo ir…

¿Qué os parece? A mi la verdad es que me encanta el resultado 🙂

TRex, Rey de los Hunos

Él es el martillo del mundo, donde su caballo pisa no crece la hierba.

Hace tiempo que vengo diciendo que TRex tiene su carácter, siempre ha sido de querer salirse con la suya… bueno, en su defensa tengo que decir que a todos nos gusta salirnos con la nuestra ¿no? pero en su caso la cosa parece que va a más. Últimamente ha empezado con los “caprichitos” como yo los llamo. Que si no le damos lo que quiere se pone a llorar, patalear y lo que haga falta. Por poner un ejemplo, que ve un cuchillo y se le mete entre ceja y ceja que lo quiere coger y ya la tenemos armada, porque obviamente no le dejamos el cuchillo. Y el tío es cabezón ¿eh? no os vayáis a pensar, que cuando se le mete algo en la cabeza no hay manera, erre que erre.

Cada cambio de ropa y/o pañal es un castigo divino, los gritos creo que se deben oír en Madrid, y normalmente, cuando hay caca, hacemos falta dos para llevar a cabo el cambio de pañal de manera satisfactoria sin que acabe aquello… bueno, ya os hacéis a la idea de lo que quiero decir ¿no?

Otra lucha que tenemos con él es a la hora de limpiarle los mocos y cortarle las uñas. Poco menos que misión imposible. Ayer mismo tuve que cortárselas sí o sí, no lo pude posponer más porque ya casi parecía Eduardo Manostijeras, uff, aún me pitan los oídos, no sé cómo una cosa tan pequeña puede gritar tan alto, os lo digo en serio. Y estaréis pensado vosotros ¿y esta alma de Dios por qué no le corta las uñas mientras duerme? Ja-ja-ja, me da la risa floja. Ya lo he intentado, si, pero incluso durmiendo da manotazos si nota que se las voy a cortar, y tengo que dejarlo porque como intente seguir se despierta y ahí si que se desata la caja de los truenos.

Y no es que cuando se le lleva la contraria protestes o llore, no, es que pasa a la acción e incluso muerde. Con Redondo nos pasó algo parecido, que en un momento empezó a pegar, pero por aquel entonces, cuando él nos pegaba nosotros fingíamos que nos había hecho mucho daño y nos poníamos a llorar. Él se quedaba super sentido y enseguida paraba, y así con ese método fuimos consiguiendo que dejase de pegar. Pero esto con TRex no nos funciona, si nos ponemos a llorar cuando muerde o cuando pega para él es como quien pone el hilo musical. Pasa de todo, podemos llorar un mes entero que él ni se inmuta…

Está hecho un pequeño matoncete… espero que sea una fase y que se le pase pronto porque si no nos vamos a tener que comprar una armadura para todos los miembros de la familia.

Los Niños y las Pistolas

Nunca me han gustado las armas y siguen sin gustarme. Cuando nacieron mis niños nunca se me ocurrió en ningún momento regalarles una pistola de juguete. No es que fuese algo premeditado, algo que estuviese pensado y decidido con anterioridad, no, fue solo que ni se me pasó por la cabeza, no se me hubiese ocurrido nunca, ni por casualidad regalarles una pistola.

Redondo creció sin saber qué era eso, se divirtió todo lo que quiso y más jugando con todos sus juguetes, nunca ha necesitado una pistola para divertirse. Y tal y como le pasó a Redondo, le está pasando a T-Rex, que tampoco juega con pistolas. Incluso las pistolas de agua que les compramos en verano no tienen forma de pistola, las que yo les compré son estas cilíndricas con un émbolo, no sé si sabéis a cuales me refiero.

El caso es que al poco de empezar Redondo el año pasado el cole las pistolas entraron en nuestras vidas. Empezó a poner las manos con forma de pistola y a disparar, con los megablocks se construye pistolas… yo sigo sin comprarle armas, ahora ya premeditadamente, no se las compro porque no me da la gana. Creo que las armas no son algo para tomarse en broma y no son juguetes adecuados para los niños, lo último que necesitan es asociar arma con diversión o con juego. Creo que es algo muy serio, y que les hay que enseñar que son peligrosas, que no son divertidas y que no se puede jugar a disparar a personas (ni a animales, ni a cosas, pero a personas mucho menos; entendedme, por favor).

La primera vez que llegó del cole con la cantinela de las pistolas no me gustó nada de nada, cada vez que hacía el gesto yo le decía que eso no se podía hacer, que las pistolas hacen mucha pupa y no se puede jugar con ellas… buen, todo mi repertorio. Ahora cada vez que lo hace me mira y sin que yo diga nada ya él sólo me suelta un: “mamá, no es una pistola de verdad ¿eh? es de mentira y dispara piñas” Lo de las piñas no se muy bien de dónde lo ha sacado pero se ve que mi mensaje sólo ha calado a medias… y me da la sensación de que nunca calará más de lo que ha calado, desgraciadamente.

Hace unos días vimos una imagen que a nadie le llamó la atención más que a mi. A mí se me quedó grabada en el cerebro. Se trataba de un bebé pequeño, sentado en su sillita y jugando con una pistola de juguete. Ni siquiera se trataba de una de estas de colorines, o una de hacer pompas, no, era una pistola negra, muy realista. Me pareció hasta grotesco, ver a un bebé jugando así con un arma de juguete. Y no quiero ofender a nadie, no es mi intención en serio, pero es que se me revuelve algo dentro al ver este tipo de cosas. Mi pensamiento es ¿no habrá otros juguetes más adecuados para un niño pequeño (un bebé en este caso)? ¿tiene que jugar con una pistola, un juguete que imita un arma de fuego, que puede matar?

No quiero que mis hijos crezcan jugando a disparar y a matar gente. No quiero vanalizar un tema tan serio, no quiero que ellos vean las  armas como algo divertido y desde luego no quiero que jugar a matar les parezca divertido. Me niego a aceptar eso. Así que me seguiré negando a comprarles pistolas e intentaré que no se las regalen tampoco (y si es así, lo siento pero van a desaparecer).

Mucha gente cree que exagero con este tema, e igual es cierto, no digo que no, pero no sé, el dinero que cuesta una pistola en los chinos prefiero gastármelo en un libro de pintar, en un dinosaurio, un tractor o cualquier otra cosa que les guste. 

¿Qué os parece este tema? ¿Compráis pistolas a vuestros hijos?

5 Regalos Originales y Baratos para el Día del Padre

Tengo que decir que en nuestra casa no somos nada de celebrar estos días. Y cuando digo nada es nada. El día de San Valentín lo odio, me da hasta tirria, y los días de la madre y del padre, no es que los odie pero no soy nada fan de ellos, no me gusta mucho celebrarlos, la verdad. Desde que tenemos a los niños, si que medio lo celebramos, nos damos algún detalle, hacen algo en la guarde (en el colegio no hacen manualidades por el día del padre ni de la madre)… Eso sí, no nos regalamos nunca nada caro, más bien son detallitos muy baratos o incluso gratis, así que ya si queréis ideas de regalos para todos los bolsillos aquí os dejo unas cuantas ideas.

5 Regalos Originales y Baratos para el Día del Padre

  1. El que voy a comprar yo este año, y que también compré el año pasado, es el cupón especial del Día del Padre. Sólo cuesta 5 euros y si te toca te puedes llevar la friolera de 17 millones de euros. Como toque será el mejor regalo del Día del Padre de la historia jeje. En casa se lo vamos a regalar al papá y al abuelo
  2. Si el papá en cuestión es fan de la cerveza, este regalo seguro que le hace ilusión. Se trata de una cerveza personalizada. En esta página web se pueden diseñar etiquetas personalizadas para pegar en los botellines de cerveza, no me digáis que no es un regalo super original. En un minuto yo diseñé esta, pero hay diferentes plantillas, puedes incluir tus propias imágenes… está muy bien. Las imprimes, la recortas y la pegas en el botellín. Super fácil
  3. Un día en familia. Los últimos años, nosotros hemos creado la tradición de ir a hacer un picnic familiar por el día de la madre. Para mí es un día perfecto, que pasamos todos juntos comiendo en el campo, junto al río… es el mejor de los regalos
  4. Un dibujo de los niños. Este es un regalo que me gusta mucho, decirle a los niños que hagan un dibujo de su familia, incluso le podemos hacer un marquito con goma eva, para que quede más apañao… En nuestro caso el dibujo lo hará Redondo, que su hermando aún no tinene dotes artísticas de ningún tipo jeje
  5. Una foto de familia. Así tenemos la excusa perfecta para sacar la foto, que seguro que tenéis mil fotos de los niños, de los niños con el padre pero una foto decente (o sin ser tan decente, simplemente una) de todos juntos seguro que no es tan fácil de encontrar. En nuestro caso, TRex tiene 19 meses y creo que en total tenemos 3 ó 4 fotos de los 4 juntos… qué vergüenza!

¿Qué os han parecido las ideas? ¿Os anotáis alguna? ¿Soléis celebrar este tipo de días?

Las cosas de Redondo (IV)

La última vez que escribí uno de estos posts Redondo aún tenía 3 años, así que desde entonces se me han ido acumulando sus anécdotas, que ya comenté en su día que las voy anotando en el móvil. No sé si a alguien más le pasa, pero la verdad es que a mi me da penita que crezca tan rápido y que cada vez tenga menos cosas de niño pequeño y más de niño mayor… que en nada ya se me convierte en un adolescente con acné que pasa de su madre. Precisamente por eso, tengo que anotar bien anotadas todas estas cosas, para releerlas cuando llegue ese momento y volver a ver a mi niño pequeñito… ains, que me pongo sentimental!

Estamos leyendo un libro que tiene del mar donde salen muchos animales. Señala un cachalote y me dice: mira el “chavalote” mamá.

Baja del autobús del cole y me dice: mamá ¿sabes qué? ¡Pablo tiene ideas en el cerebro!. Yo le digo: ¿si? ¡qué suerte! ¿y tu que tienes?. Y va él y me contesta: yo tengo ideas también, pero Pedro tiene tonterías.

– Mamá, hoy ha venido un profe nuevo, se llama Penardo

– ¿Bernardo?

– Nooo, Penardo, Penaaardo

Estamos en la cocina a punto de cenar y me dice: “¿Sabes qué mamá? No es nada divertido estar aburrido”. Lógica aplastante

La semana pasada y la anterior, con los temporales, hubo varios problemas con la luz. Se cortaba cada poco, iba y venía y alguna vez tuvimos que cenar a la luz de las velas. Un día llevabamos ya varios cortes en poco tiempo, y en el último, uno rápido, que se va y a los pocos segundos viene, va y me dice todo preocupado: “Yo creo que alguien están andando en las luces ¿eh?””

Más cosas de Redondo aquí:

Las cosas de Redondo

Las cosas de Redondo (II)

Las cosas de Redondo (III)

Sigo odiando San Valentín

¿Sabéis cuando tienes una idea para un post y lo empiezas a escribir (a veces incluso lo acabas de escribir) y luego te das cuenta de que ya has escrito uno exactametne igual hace tiempo? Pues si, tal cual, eso me ha pasado a mí. Hace un par de años escribí este post donde contaba que odio San Valentín, y este año iba a escribir uno calcado, con la misma anécdota y todo. Increíble lo mal que estoy, tengo la neurona dando sus últimos coletazos, la pobre…

El caso es que al darme cuenta de que ya había escrito sobre eso, a otra cosa mariposa, me olvidé del tema y ya había escrito otro post, que no tenía nada que ver con esto para publicar hoy. Peeero, luego vino el corte inglés a darme una colleja y hacerme volver al tema. No he cambiado de opinión, no, sigo odiando San Valentín, pero me he encontrado con este corto y resulta que me ha encantado. Porque aunque odie San Valentín, soy una romántica empedernida (tremenda contradicción, lo sé) y este corto me ha tocado ahí, justo en mi vena romántica

Y no, no vamos a celebrar San Valentín, no nos vamos a comprar regalos, no va a haber flores ni bombones… pero yo sigo siendo una romántica y el corto me ha encantado. Me encantan los finales felices, las historias de amor, las comedias románticas, los libros de amor… pero odio San Valentín. Yo soy así, una contradicción en mí misma.

Si podéis echadle un ojo al corto, a mi me ha encantado… y venga, va, feliz San Valentín a todos 😉

La Peor Madre del Mundo

Tengo que entonar el mea culpa porque es cierto, soy la peor madre del mundo. Me ha pasado algo que me ha hecho hundirme en la miseria más absoluta, algo que esperaba que nunca me pasase, pero me ha pasado. ¿Que qué he hecho que puede ser tan malo? Pues no es que sea tan malo, no, es peor. Me he olvidado de mi hijo. Si, lo sé, soy lo peor, soy un desastre completo. ¿Cómo se me pudo olvidar mi propio hijo? pues porque soy la peor madre del mundo y se me olvidó.

Durante la semana pasada aquí en Galicia estuvimos encadenando un temporal detrás de otro: lluvia y viento todo el que quisimos y más. El caso es que yo salí de trabajar a la hora de siempre y tenía que ir al súper a hacer la compra de necesidad porque mi nevera ya parecía la nevera de Carpanta. Imposible posponerlo más. Total, que como llovía tantísimo y hacía tanto viento decidí ir al super antes de ir a recoger a TRex a la guardería para no tener que andarlo metiendo y sacando del coche tantas veces, con la ducha de agua fría que eso conllevaba. Hice la compra lo más rápido que pude, esperé la tremenda cola que se forma siempre en hora punta para pagar, que más que una cola del super parece un atasco en la autopista, es algo tremendo y que me cabrea muchísimo. Yo voy corriendo por los pasillos para acabar lo antes posible y luego tengo que esperar 10 ó 15 minutos en la cola de la caja para que me cobren. Y encima me encuentro con la típica señora que te va dando empujoncitos y poniendo su compra encima de la tuya… le debe parecer que si me da los empujoncitos a mi automáticamente la cajera va a ir más rápida. En fin, que me desvío. El caso es que salí cabreada del súper, metí la compra en el maletero como pude, porque recuerdo que estábamos de temporal. Acabé con el plumas pesando diez kilos del agua que chupó, pelos de loca por el viento y el agua congelada entrandome por el cuello del plumas, porque claro, no hay capucha que resista puesta en su sitio con semejante viento. De paraguas ya  ni hablamos. Como comprenderéis el cabreo fue a más.

Me metí en el coche y arranqué, jurando en arameo. Y automáticamente pongo dirección a casa. Ya estaba a medio camino de casa cuando me vino un flash a la mente y me acordé de TRex. Pegué un frenazo en la carretera que menos mal que no llevaba a nadie detás porque me hubiese papado con patatas. Di media vuelta y fui todo el camino de regreso hacia la guardería autoflagelándome y viendo en mi mente a mi bebé indefenso abandonado por su horrible madre en la guardería. Tengo que decir que ya eran más de las 8 de la tarde, y la guarde cierra a las 8 y media, así que yo me lo imaginaba allí solito, esperando, siendo el último, el único que tiene una madre tan mala que se olvida de él.

Cuando llegué el niño estaba tan tranquilo jugando en la cocinita con otros niños y cuando me vió me sonrió, pero tampoco cogió demasiada prisa en venir conmigo. Él no se enteró de nada, menos mal, pobriño mío. Cuando por fin llegamos a casa ya eran más de las 8 y media.

Y ya está, esta es mi confesión. Que tuve un día de mierda y una tarde de mierda… y que me olvidé a mi hijo en la guardería. Soy la peor madre del mundo… tengo que conseguir que mis días tengan 48 horas de una vez a ver si así mejoro de lo mío, por que si no mal vamos…

Disfraz de Jedi DIY

Creo que ya he comentado más veces que Redondo es súper fan de Star Wars. Y cuando digo súper fan, es súper fan, no os hacéis una idea. Tenemos pendiente ir a ver Rogue One, pero no es plan llevarlo al cine a ver una peli no-infantil, con el entusiasmo que le pone el tío igual nos echan jeje. Cuando salga en Movistar Plus la veremos tranquilos en casa. El caso es que por su cumple le regalaron el disfraz de Kylo Ren, ya tenía de antes el de Darth Vader y hace tiempo que decía que quería un disfraz de Obi Wan, ya para tener el pack completo. Estuve mirando en Amazon pero el más barato costaba 30 euros, sin capa y tampoco había su talla así que decidí hacérselo yo, los Reyes le trajeron las telas de regalo y yo puse la mano de obra. Vi varios tutoriales en internet (este y este entre otros) y haciendo una mezcla de todos pues apañé un disfraz bien aparente.

Disfraz de Jedi DIY

Los materiales necesarios son loneta color arena, fieltro marrón, algo de bies para los acabados de las mangas y la pechera de la casaca y unas tiras de velcro. Los metros de tela dependen de la altura del niño, yo cogí un metro de la loneta y dos de fieltro. El bies  lo cogí unos tonos más oscuros que la loneta, para que hiciera algo de contraste.

Para hacer la casaca, como siempre hago, usé una de sus camisetas a modo de patrón. Para ahorrarnos trabajo doblé la tela de arriba hacia abajo, de tal manera que por arriba ya están unidas la parte delantera y la trasera y sólo tenga que coser por los laterales. 

Lo que hice después fue coser la parte baja de las mangas y los laterales así la casaca ya va tomando forma.

A continuación corté la apertura delantera de la casaca, dándole amplitud a la apertura en la zona del pecho.

Yo, lo que hice después fue coser el bies en los puños de las mangas y en la apertura delantera. Tenía pensado cosérselo también en los bajos, pero como soy un desastre no compré suficiente así que en los bajos tuve que hacer dobladillo (con lo que odio yo los dobladillos).

Una vez que tuve la casaca lista, me faltaba el fajín, que lo hice de la misma tela. Sólo hay que medir la cintura del niño y cortar dos rectángulos de unos 20 – 25cm de ancho y de largo lo que mida la cintura del niño, dejando algo más de margen para el cierre. Se cosen los dos rectángulos dejando un hueco abierto para poder darle la vuelta y que queden las costuras para dentro. Una vez dada la vuelta se acaba de coser y se hace el cierre del fajín. Yo lo hice con velcro, que es lo más fácil, sólo hay que pegarlo, pero también se podrían poner botones o corchetes, por ejemplo.

Con la casaca terminada sólo nos falta la capa, que la haremos con el fieltro marrón. Al igual que hicimos con la casaca, doblo el fieltro de arriba abajo de manera que ya me quede la parte de arriba unida y sólo tenga que coser los laterales. Como no tenía ninguna prenda de ropa que se ajustase bien para hacer el patrón, pues lo hice directamente. Puse el fieltro doblado en el suelo,  mi modelo particular se acostó encima con los brazos en cruz y yo fui marcando el contorno con tiza. Parece chapucero, y lo es, pero quedó de maravilla.

Seguí los mimos pasos que con la casaca, cosí los laterales y abrí la apertura delantera de la capa. En este caso, como es fieltro no hace falta hacer remates ni dobladillos porque la tela no se deshace.

Por último, sólo falta la capucha. Para hacerla aproveché uno de los recortes que me quedó del fieltro y doblándolo sobre si mismo hice la forma de una capucha. La dejé bastante amplia, tal y como la llevan los Jedi. Sólo hay que coserla al cuerpo y ya tenemos nuestra capa lista.

A la capucha le di esa forma, con los picos en la parte de abajo, para que se adaptase mejor al cuerpo de la capa, sobre todo en la parte de delante donde la apertura es más amplia en la zona del cuello. 

En nuestro caso, no hizo falta que hiciese pantalones para el disfraz, aprovechamos unos que teníamos del verano de lino y con el color justo, quedaron de maravilla. La espada también la teníamos en casa, es lo que tiene tener a un fanático de Star Wars por hijo, que tienes tres espadas láser en casa a falta de una. El único detalle que nos faltó fueron unas botas marrones de caña alta, no encontré ningunas en los chinos y me niego a pagar 50 euros  por unas de verdad para que el niño se disfrace de Jedi… sin botas quedó igual de bien (bueno, igual no pero casi).

Y he aquí el disfraz terminado. ¿Qué me decís? ¿os gusta?