8 Manualidades Otoñales para Hacer con Niños

Lo queramos o no el otoño ya está aquí, con su frío y sus lluvias, así que hay que prepararse para todas las tardes encerrados en casa que nos esperan. Aquí en Galimordor, normalmente cuando empieza a llover ya no suele parar hasta mayo, igual tenemos algún día de respiro en medio, pero pocos. Así que cuando las tardes de parque son limitadas, no vamos a estar yendo todos los días al parque de bolas, hay que buscarse las castañas para entretener a los niños… porque todos sabemos que niños encerrados en casa sin nada que hacer, como que no, mala combinación. Yo he estado buscando en pinterest ideas de manualidades (aquí podéis ver el tablero donde he ido pineando todo lo que he visto, si no me sigues ahí no sé a qué estás esperando) y me he hecho una lista de las que me gustan para hacer con Redondo.

Manualidades otoñales para hacer con niños

  1. Estas de erizos con hojas secas de árboles me gustan especialmente, alguna haremos seguro.

  2. Con piñas hay muchísimas, esta de caracol usando también castañas me ha encantado

  3. Este árbol otoñal es una idea perfecta para hacer con los papeles que vienen en los paquetes de Amazon.

  4. Volviendo a los erizos y a las piñas, estes son super monos y realmente fáciles de hacer. Además, al igual que el caracol de antes, tienen la ventaja de que hay que salir al campo a buscar las piñas, es para pasar un buen rato entretenido.

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  5. Este móvil es precioso y nos quedaría genial en la puerta de entrada

  6. Me gusta mucho esta idea de hacer un árbol con palitos y hojas

  7. Estos atrapaluces de hojas me han enamorado, los vamos a hacer seguro

  8. Siguiendo con los atrapaluces, este de gotas de agua también me parece muy original

¿Qué os ha parecido? ¿os animáis con alguna?

Planificador de Meriendas para el Cole – con Descargable Incluído

Nuestro colegio forma parte de un programa comprometido con un estilo de vida saludable, promocionan la práctica de deporte y una alimentación sana y variada. Por este motivo, como merienda para media mañana, los niños sólo pueden llevar alimentos “sanos” digamos, quiero decir, no pueden llevar chocolates, golosinas, bollería industrial… y en los cumpleaños de clase tampoco, no pueden llevar las típicas bolsas de golosinas, sólo pueden llevar algo de repostería pero casera, para compartir entre los compañeros. A mi esta medida me parece genial y estoy encantada, además este año le han dado una vuelta de tuerca más, este año nos pautan ellos las meriendas de cada día, así no hay problemas de que “a mi me gusta más el yogur que lleva mi compañero que mi manzana”, todos llevan lo mismo ese día. En nuestro caso, hay 4 posibles meriendas: galletas tipo maría, lácteos, fruta y bocadillo, cada una para su día de la semana y los viernes es día libre, los niños pueden escoger cualquier cosa de las 4 anteriores.

El año pasado teníamos un poco de descontrol con este tema, porque claro, Redondo siempre quería llevar lo que más le gusta: igual una semana quería que le mandase todos los días arándanos, o piña… y claro me terqueaba un poco cuando le decía que no. Así que este año he decidido hacerle un organizador de meriendas para el cole, así no tenemos este tipo de problemas, sabe lo que toca cada día y el viernes ya elige el lo que quiere. Me ha quedado bastante aparente y la verdad es que es súper sencillo de hacer… y además, a él le encanta ir colocando las imágenes!

Planificador de meriendas para el cole

Materiales:

  • Una cartulina tamaño A3 del color que queramos (para hacer el calendario semanal)
  • Una cartulina tamaño A4 blanca (para hacer las meriendas)
  • Un trozo de velcro, con 30cm sería suficiente
  • Forro de pegar
  • Los dibujos de las meriendas que me he currado y que dejo más abajo para que los descarguéis si queréis


Preparación:

La preparación es súper fácil. Si os descargáis el imprimible que os dejo al final del post, sólo hay que abrir el documento e imprimirlo sobre la cartulina A4 para tener los dibujos de las meriendas. Si preferís hacerlo vosotr@s mism@s sólo hay que dibujar las meriendas en una cartulina blanca. Nos faltaría el calendario semanal sobre el que tenemos que pegar las meriendas. Yo, como mi impresora no imprime bien una cartulina en A3 y por otra parte tengo una letra horrible, para que el calendario semanal me quedase más o menos bonito, lo hice en el ordenador con una tipografía que me gustó, lo imprimí y luego lo calqué sobre la cartulina. Al final del post os dejo también la plantilla que usé para hacer el calendario; yo lo hice en gallego, pero la plantilla la dejo en castellano, si alguien quiere en otro idioma me lo decís y lo incluyo también.

Así me quedó el mio, creo que bastante aparente ¿no?

Una vez que tenemos el calendario semanal y las meriendas preparadas, procedemos a recortar estas últimas individualmente y las plastificamos con el forro de pegar, es decir pegamos forro por las dos caras del dibujo y se corta el sobrante. Podría no hacerse esto, pero se estropearían enseguida, de esta manera nos durarán algo más.

A continuación pegamos un trocito de velcro (la parte dura por ejemplo) detrás de cada merienda y otro trocito de velcro (ahora sería la parte suave) en cada día de la semana y en el espacio vacío que hay encima del calendario.

Y ya está, así de simple. Ahora pegaríamos las meriendas en los velcros superiores y ya estaría listo para que los niños empezasen a colocar cada merienda en su día.

Yo solo he puesto 4 meriendas porque son las cuatro opciones que nos dan en el cole, el quinto día escogen una de las anteriores. Pero bueno, si vosotros tenéis más, podéis añadir las que queráis, es cuestión de hacer el dibujo y punto. 

Os dejo aquí las fichas de las meriendas y el calendario que hice yo (en castellano todo, si queréis otro idioma me lo decís y lo dejo también) por si os los queréis descargar, sólo tenéis que pinchar en el enlace y se os abrirá el documento en pdf para que lo imprimáis o lo guardéis, así es todavía más fácil 😉

¿Qué os parece? ¿Os ha gustado? En casa ha sido todo un éxito!

Cómo nos cambia convertirnos en madres

Que la vida nos cambia al convertirnos en madres (o padres) es algo innegable. Cambia en aspectos que nunca hubiera imaginado que podía cambiar, realmente convertirme en madre fue toda una caja de sorpresas para mí. En este post hablaba de cosas que no volverán a ser lo mismo después de tener hijos, y es cierto que nunca me imaginé que esas cosas tan simples podían cambiar. Tampoco me podía imaginar que yo misma iba a cambiar: mi carácter, mi forma de pensar, mis ideas… y lo cierto es que lo ha hecho, todo eso ha cambiado y más de una vez he tenido que tragarme mis palabras.  Lo que quiero decir es que no sólo nos cambia la vida al convertirnos en madres, nosotras mismas cambiamos también… o al menos yo he cambiado.

Seguro que a más de una (y uno) os ha pasado que antes de ser madres tenías cosas clarísimas sobre las que ahora, con la perspectiva del tiempo y la maternidad, os dais cuenta de que ya no pensáis igual. Las verdades absolutas de antes ahora ya no lo son tanto, ahora algunas tienen matices distintos y otras han cambiado completamente en vuestra mente y no entendéis cómo era posible que antes pensárais así. A mi esto me pasa muchísimo.

  • Mi visión sobre la lactancia y el colecho ha cambiado diametralmente. Antes de tener niños, incluso estando embarazada, creía que daría el pecho si podía (porque si, creía que igual yo no tenía leche) durante seis meses y punto. Llegaron los 6 meses y pasaron de largo, muy de largo, y ahí seguíamos nosotros con nuestra teta. Y con el colecho, más de lo mismo, decía yo que jamás de los jamases metería al niño en mi cama, que luego se acostumbra y no hay quien lo saque… y aquí estoy ahora, cuatro años después con el pequeño en su cuna de colecho, bien pegadito a mi, y el mayor que empieza la noche en su cama pero la acaba en la nuestra.
  • La bofetada a tiempo. Pues si, yo era de las que decía que una bofetada a tiempo era la solución a muchos problemas, no sé cómo podía pensar algo así pero lo pensaba. Ahora ni bofetada, ni cachete en el culo ni nada. Creo firmemente que si yo le doy a él un cachete en el culo luego no le puedo pedir a él que no pegue.
  • Eso a mi no me va a pasar. Cuantas veces habremos visto a un niño con una rabieta en el súper, en un restaurante, en la calle… en cualquier parte. Yo creo que antes de ser padres todos hemos pensado que eso a nosotros no nos iba a pasar… que levante la mano el que no le haya pasado. Pues eso.
  • Antes de ser madre, creía que seguiría haciendo lo mismo de antes: que iría al cine, a un concierto, que iríamos a cenar fuera habitualmente… al bebé lo dejaríamos con los abuelos y punto. Pero luego, te das cuenta de lo infinitamente mucho que cuesta separarte de tus hijos, y ya me tengo que separar de ellos las 8 horas al día que estoy trabajando, así que nada de salidas, me quedo con ellos y soy más feliz que una perdiz.
  • Mi capacidad para perder los estribos. Yo siempre he tenido mucha paciencia y era dificilísimo sacarme de mis casillas, ahora no. Ahora llego a casa y veo los platos de la cena y del desayuno en el fregadero, los juguetes por el suelo, el pequeño llorando a grito pelado porque quiere que lo coja en brazos y el mayor gritando como un loco mamá, mamá, mamá, mamá, mamáaaaaaa en un bucle infinito… y qué queréis que os diga, ni contar hasta diez ni leches, acabo perdiendo la paciencia y pegando un grito. Estoy trabajando en este punto, pero es realmente difícil.
  • Mis aficiones han cambiado completamente: ya no leo, no veo películas, no voy de compras para mí, he dejado las clases de idiomas, ya no hago punto ni ganchillo… Ahora me parece un plan estupendo hacer una manualidad con Redondo, ir al parque con ellos, jugar al scalextric…  y desde luego nunca, ni en mil años de vida, se me podría haber ocurrido que un domingo casero con siesta tranquila en el sofá podría asemejarseme algo así como el paraíso en tierra.

En definitiva, he cambiado muchísimo… y como yo, supongo que todas las madres. La frase que más se ajustaría a mi ahora mismo sería: quien me ha visto y quien me ve.

¿Qué me decís, también habéis cambiado?

¿Purés o BLW?

Cuando llega el momento de empezar con la alimentación complementaria muchas madres y padres tiene clarísimo cómo lo van a hacer, qué método van a seguir, otros dudan entre los purés o el BLW y otros pues ponemos en práctica nuestro propio método.

¿Purés o BLW?

En casa cuando TRex cumplió seis meses empezamos con la alimentación complementaria. No fue un camino de rosas, le costó aceptar los purés, pero en unas semanas se adaptó y la cosa ya fue rodada, aunque parece que mi vástago le gusta más la comida entera que no en puré. Yo no tenía problemas en darle la comida a trozos, pero los demás si tenían algo de miedo a que se atragantase. ¿Qué hicimos? pues teníamos nuestro propio método. Efectivamente le dimos puré, pero también un gajo de naranja entero para que él lo fuese chupando, un trozo de plátano, pan, patatas… hicimos un mix extraño y al final TRex comía purés pero también comía trocitos de comida entera, no practicamos BLW en exclusiva, pero tampoco comió unicamente purés.

Este método particualar lo estuvimos poniendo en práctica durante unos seis meses, en casa de mis padres comía sobre todo purés y en nuestra casa trocitos. Cuando nos fuimos de vacaciones de hecho, no llevamos nada para hacerle la comida, ni potitos ni nada por el estilo. Él tomó teta y la misma comida que nosotros.

Pero de repente este método dejó de funcionar, a TRex se le acabó la paciencia y dijo que a él no le vayamos con cuentos, él quiere comida consistente, los purés que se los demos a otros. Así que hace un par de semanas, con 13 meses recién cumplidos dijimos adios a los purés en esta casa, TRex se plantó y sólo quiere comida sólida. Por mi no hay problema, yo estoy encantada, mi madre ya no tanto, que como típica abuela que es, me lo quiere cebar (por si no estuviese ya bastante redondo el tío) y dice que con los purés comía más cantidad. Bueno, cosas de abuelas, el niño come de sobra y además él solito ¿qué más se puede pedir?

¿Vosotros sois de purés, BLW o un mix, como nosotros?

Mi Experiencia como Donante del Banco de Leche Materna

Hace ya un tiempo que colaboro con el Banco de Leche Materna del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (el CHUS, para los amigos😉 ) y si os digo la verdad, está siendo una de las experiencias más enriquecedoras a nivel personal de mi vida. Aportar mi granito de arena para ayudar en la recuperación de bebés principalmente prematuros me hace sentir muy bien conmigo misma, realmente me encanta poder colaborar con ellos.

Estoy escribiendo esta entrada por si me lee alguien del área sanitaria de Santiago de Compostela y está intereada en colaborar. Lo cierto es que nos dan muchas facilidades para poder hacerlo, incluso a las que no vivimos en la ciudad, así que por favor, si eres de la zona y te gustaría ayudar no lo dudes, habla con la matrona de tu centro de salud y ella te indicará lo que debes hacer.

En mi caso, mi matrona me puso en contacto con la directora del banco de leche, que me explicó más o menos el funcionamiento del banco y comprobé que yo podría colaborar sin problemas. A partir de ahí concertamos una reunión en la que me hicieron una analítica de sangre para comprobar que fuese apta como donante y una entrevista personal sobre mis hábitos de vida (si soy fumadora, si bebo, enfermedades, operaciones… lo típico), la edad de mi bebé, cuanta leche me suelo extraer…  El día de la reunión ya me dieron todo lo necesario para empezar a donar: una nevera, dos bloques de frío, biberones, gasas, suero y las etiquetas identificativas con mis datos para pegar en los biberones; sacaleches ya tengo los míos así que les dije que no necesitaba.

El modo de proceder para hacer la donación es bien fácil. Hay que tener unos requisitos mínimos de higiene para realizar la extracción, que son esterilizar siempre el sacaleches antes de usarlo, lavarnos bien las manos y los antebrazos antes de la extracción y limpiarnos el pezón con una gasa empapada en suero. Luego lo que tenemos que hacer es anotar la fecha y la cantidad de leche extraída en una de las etiquetas identificativas y pegarla en el biberón. La recomendación es congelar la leche nada más extraerla, pero en caso de no ser posible, se puede mantener refrigerada hasta que lleguemos a casa y poder congelarla. Yo no tengo problemas con este punto, porque en el trabajo tenemos una frigorífico combi, así que congelo la leche justo después de sacármela.

Biberones almacenados en el congelador

Biberones almacenados en el congelador

En mi caso, voy guardando los biberones en el congelador y los llevo al banco de leche cada tres semanas, bien metidos en la nevera portátil con los bloques de frío. En el momento de entregarlos me dan otros tantos vacíos, más etiquetas, más suero y más gasas. Otra ventaja que nos dan, es un permiso especial para poder aparcar delante de la puerta mismo del hospital durante 15 minutos, así no tenemos que perder tiempo buscando aparcamiento ni pagar el parking.

Finalmente tengo que decir que tanto la directora del banco de leche como sus compañeras son unas chicas majísimas y que están dispuestas a ayudarnos para facilitarnos al máximo la donación. Yo no vivo en Santiago y además trabajo a jornada partida, con lo cual el horario de entrega de las donaciones, que es de 8:00 a 15:00, no me viene muy bien, pero hasta ahora siempre me han ayudado a cuadrar los horarios para poder hacer la entrega.

Así que ya sabeis, si sois madres lactantes de la zona de Santiago, animaros a colaborar, no lleva casi nada de tiempo aportar nuestro granito de arena.

Nota: Para más información podéis consultar la página web del Banco de Leche Materna del Hospital de Santiago de Compostela.

Las Cosas de Redondo (III)

Hacía muchísimo que no escribía un post contando las ocurrencias de Redondo, que como buen niño de 3 años que es, tiene muchísimas. Cada vez que dice una de esas que no puedes evitar que se te escape la sonrisa, lo anoto en el móvil para que no se me olviden, de vez en cuando las releo y se me instala la sonrisa en la cara y me muero de amor. Ahora ya hacía tiempo que no escribía un post, así que vengo a ponerle remedio.

El curso pasado, con motivo del quinto centenario de la muerte de Cervantes, en el cole  hicieron una serie de actividades sobre su vida, el Quijote… bueno, el caso es que a Redondo le encantó y estaba loco con Cervantes y el Quijote. Un día estábamos en el coche esperando para entrar en la piscina y pasó un hipster por delante nuestra. Redondo en cuanto lo vio pasar, pegó un salto en el asiento como si tuviese un muelle en el culo y se pone a gritar: Mamá, un señor con barba, es Don Quijote!! Teníamos las ventanas abiertas, así que yo me meé de la risa y me morí de vergüenza a partes iguales…

Redondo no cuenta nada del cole, para que me cuente algo se lo tengo que sacar con sacacorchos, casi. Así que yo todos los días le pregunto con quien ha jugado, quien era hoy en encargado, que qué ha hecho… Se ve que lo agobio algo porque un día cuando le pregunté que qué había hecho, me mira con cara de “mamá, eres una pesada” y me contesta: Pues estudiar, mamá, estudiar. Claro, obvio, no sé como se me ocurre preguntar….

Otro día al llegar del colegio se baja escopetado del autobús y ya sin decir nada más me suelta: mamá, estoy “hambiento”, este tractor no tiene gasoil.

Ya sabéis lo que le gustan los dinosaurios a este niño, pero es que ahora dice que quiere ser “paleontóbolo” y en la playa entierra sus juguetes en la arena y luego con el rastrillo los desentierra y dice que está buscando fósiles. A ver si descubre alguno de verdad y nos saca de trabajar a su padre y a mi…

Redondo es un niño que habla mucho, mucho, mucho. Es un laretas, empieza a hablar y va de un tema en otro sin parar, parece una metralleta. Un día que estaba especialmente locuaz, después de un rato enorme sin parar de hablar su padre le dijo: Redondo, cállete un ratito, anda, por favor. Y va el y le contesta: papá, no puedo, no me calla la boca! Yo creí que me daba algo de la risa

Cuando volvimos de vacaciones, yo iba hablado con él y le decía: venga, que ahora al llegar a casa me tienes que ayudar, que tenemos que poner por lo menos tres lavadoras. Va y me contesta todo preocupado: pero mamá, no podemos poner tres, que sólo tenemos una!! El tío debió de pensar que me había vuelto loca, a ver de donde íbamos a sacar ahora tres lavadoras jejejeje

También volviendo de vacaciones, al pasar por Vigo, cuando estábamos entrando en el puente de Rande… para los que no habéis estado en Vigo, el puente de Rande es este:

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Total, que en cuanto vio el puente se emociona todo y dice: Estamos en Bahía Aventura!! Ahí viene Ryder!!

Y hasta aquí las peripecias de mi niño grande, si queréis ver más aquí os las dejo:

Las cosas de Redondo

Las cosas de Redondo (II)

Mi Experiencia como Bimadre

Poco antes de que naciese TRex escribí esta entrada hablando de mis miedos de cara a una segunda maternidad. Ahora he estado releyendola y lo cierto es que veo que todos y cada uno de ellos eran infundados… bueno, infundados no eran, eran lógicos, pero afortunadamente no se han cumplido. Mi experiencia como bimadre está siendo muy satisfactoria y la verdad es que me lo están poniendo bastante fácil.

Mi principal miedo era que Redondo no se adaptase, que tomase mal la llegada del hermano. No voy a decir que todo fuese a pedir de boca, le costó un par de días adaptarse, pero a partir de ahí fue todo como la seda. Se lo tomó de maravilla y los celos no hicieron acto de presencia… la verdad es que tuvimos mucha suerte.

Mi segundo gran miedo era la gente que habla sin pensar y dice tonterías del tipo “tu hermano te va a quitar los juguetes”. La verdad es que me he sorprendido gratamente, de esos no nos hemos encontrado muchos. Algún bocachancla siempre hay, pero en general han sido pocos, y los que ha habido lo hemos sabido arreglar bien.

Las abuelas, ay las abuelas… estaba acojonada perdida con eso. Visto como se pusieron las dos cuando nació Redondo me temía lo peor. Pero no, con mi madre muy bien, no me agobió para nada, todo lo contrario, me traía comida, me ayudaba con el mayor… y mi suegra… bueno, dejémoslo en que no molestó tanto como yo me temia.

Otra cosa que me daba mucho miedo es que la situación me superase. Al poco de nacer TRex, un par de meses después, Redondo atravesó una flase un poco… cómo decirlo… “muñeco Chucky”. Era a pataleta diaria como mínimo y de ahí para arriba, pero no una pataleta cualquiera, no, eran PATALETAS en mayúsculas y con todas las letras. El caso es que tal y como llegó, pasó al cabo de un mes o dos y Redondo volvió a ser el niño contento y sonriente que es, inquieto, pero no travieso. No voy a mentir, fue difícil y más de una vez me entraron ganas de llorar de impotencia, pero no me superó la situación, no fuer por tener dos niños, fue porque Redondo me ponía al límite… yo hubiese estado igual aunque sólo lo tuviese a él.

Y finalmente el tema más peliagudo, tenía miedo de que llegase el momento en que tuviese que elegir entre los dos niños… pero resulta que ese momento no llegó. Nunca tuve o tengo que elegir, sólo tengo que priorizar. Es cierto que hay veces en que los dos me reclaman al mismo tiempo, pero en esos casos lo que hago es atender al que más lo necesite en ese momento y el otro espera un poquitín. Por ejemplo, me ha pasado muchas veces que le estoy dando de mamar a TRex y Redondo se acuerda de que quiere ir al baño, pues nada, dejo un momentín al pequeño mientras ayudo a Redondo y en cuanto acabo lo vuelvo a coger. No es más de medio minuto y ninguno de los dos se me suele cabrear. ¿Que Redondo quiere jugar a la pelota con mamá? pues nada, allá que me pongo yo de portera con el pequeño colgado de la teta. Así he ido capeando el temporal y la verdad es que nunca he tenido problema.

Lo único que he notado es la falta de tiempo. Si antes necesitaba días de 48 horas ahora creo que los necesito de 72 por lo menos. Las rutinas de mañana y noche nos llevan bastante tiempo, pero también es cierto que una vez pillado el ritmo cada vez te vas apañando mejor y ahorramos tiempo.

En definitiva, que estoy encantada de ser madre de dos niños buenísimos, me lo están poniendo bastante fácil. A ver, no os voy a mentir, hay momentos en los que me tiraría de los pelos pero más bien son por falta de tiempo o por conflictos con cada uno de los niños por separado, pero problemas entre ellos ninguno. Se llevan de maravilla, se quieren con locura, al mayor le encanta hacerle monerías al pequeño, y para el pequeño, Redondo debe ser una especie de deidad porque lo mira con adoración… y a mi, por supuesto, se me cae la baba con los dos. Me encanta ser bimadre🙂

40 Cosas que Debo Hacer Antes de Cumplir 40

Hace unos días leí un artículo que hablaba sobre cambios que hacer en tu vida antes de cumplir los 35 y que agradecerás luego. No es que el texto fuese muy interesante pero sí me hizo recapacitar un poco en si mi vida es como yo hubiese querido o como me imaginaba cuando era más joven. A grandes rasgos sí lo es: me he casado con el mejor hombre del mundo que me quiere y aguanta estoicamente cada vez que descargo mis cabreos con él, tengo a mis niños maravillosos, sanos y felices, a los que quiero con locura, un trabajo estable… pero falta algo. En mi particular lista de prioridades primero están mis hijos, luego mi marido, después mis padres, el trabajo, el resto de mi familia y amigos… y al final de la lista, en el puesto 327 más o menos, estoy yo. Tengo 33 años, en diciembre cumpliré 34 y me quedarán 6 años para llegar al ecuador de mi vida, si todo va bien, claro. Y si sigo dejándome llevar, pasarán estos seis años ¿y qué habré hecho? Pues nada, me habré dejado llevar por la rutina, seguiré anteponiendo las necesidades de todo el mundo antes que las mías y habré hecho más bien poco de lo que realmente me gustaría hacer. Me he puesto a pensar y así a bote pronto se me han ido ocurriendo una larga lista de cosas que quiero hacer pero que nunca hago porque yo siempre soy la última mona de mi lista.

40 cosas que debo hacer antes de cumplir 40

  1. Lo primero y más importante, espero haber conseguido subirme a mi misma en mi lista de prioridades. No digo ser la número uno, pero sí la número 2 o la 3
  2. Pasar unas navidades solos, sin familia, sólo nosotros cuatro. Da igual dónde
  3. Mi suegra es una de mis principales fuentes de amargura y mala hostia, es una persona tóxica y quiero poder alejarme algo de ella. Quiero conseguir hacer lo mismo que una querida amiga mía, dejar que mi marido se lleve a los niños algún día a comer y estar un rato con ella y yo quedarme en casa sola, con mis cosas y mi tranquilidad. Esto me va a costar mucho
  4. Viajar más. No considero que viajemos poco ni mucho menos, pero hay algunos destinos a los que llevo años queriendo ir y por hache o por be nunca lo he conseguido: Islandia, las islas Lofoten, Laponia en navidades… Hace un tiempo escribí mi lista de destinos soñados
  5. Contratar un personal shopper o un asesor de imagen
  6. Perder 10 kilos y mantenerme ahí, no sólo por imagen (que también) si no por salud… la diabetes está al acecho
  7. Conseguir hacer algo de deporte
  8. Ir a esquiar por lo menos una vez al año
  9. Por lo menos una vez, ir a esquiar a los Alpes
  10. Volver a intentar ver la aurora boreal
  11. Hacerme un tratamiento completo relajante en un balneario
  12. Darme un capricho de vez en cuando porque si, porque me lo merezco
  13. Sacar la réflex más a menudo
  14. Ir a un curso de fotografía presencial
  15. Hacer un curso de submarinismo… o al menos aprender a hacer snorkel
  16. Dar un paseo en canoa por un lago
  17. Ir a un gran parque de atracciones con los niños
  18. Conseguir sacar al menos media hora al día para mí
  19. Tomarnos libre de familia como mínimo un fin de semana al mes
  20. Aprender algo más de costura
  21. Asistir a un curso de técnicas de relajación
  22. Pasar más tiempo al aire libre con los niños
  23. Ponerle los puntos sobre las íes a mi suegra al menos una vez
  24. Organizar de vez en cuando una cena veraniega en el jardín con nuestros amigos
  25. Tener un jardín bonito con árboles y frutales
  26. Construir parterres o jardineras altas para plantar mis fresas y otras plantas
  27. Montar un negocio propio que me entusiasme
  28. Leer más. Antes leía muchísimo pero desde que soy madre esto es un desastre.
  29. Conseguir tener el sótano organizado
  30. Aprender a sacarme más partido con la ropa
  31. Me gustaría sacarme el carnet de moto
  32. Sacar más paciencia de donde sea e intentar no desesperarme cuando gritan mamá 60 veces en un minuto a un volumen desorbitado
  33. Seguir con el blog: me gusta, me relaja, me desestresa…
  34. Conseguir algún día hacer un planning y no ir a salto de mata con todo
  35. Al menos una vez por temporada cogerme una mañana o una tarde libre (y obligar a mi BFF a que se la coja también) para irnos juntas de compras (PARA NOSOTRAS, no para los niños) sin prisas, con tiempo para probarnos todo y sin agobios de me están esperando, no llego para hacerle la comida a los niños o lo que sea. Muy de malamadre, vamos
  36. Volver a ir al cine e ir con los niños
  37. Sacar tiempo de donde sea para tener más citas con mi marido: noches de novios, conversaciones de adultos que no giren entorno a los niños o al trabajo…
  38. Aprender a decir NO. Decir que no me cuesta muchísimo, y muchas veces acabo haciendo cosas que no quiero por mi incapacidad de negarme. 
  39. Ganar seguridad en mí misma, me gustaría llegar a un punto en que no me importase nada lo que piensen los demás. 
  40. En definitiva, pensar más en mí y en mi familia, que son mis hijos y mi marido, y ser un poco egoístas 

Las Mejores Playas de Galicia: A Aguieira, Porto do Son

Este año no se que ha pasado, se debe de estar acercando el apocalipsis o algo así porque ya no me acuerdo de cuando fue la última vez que llovió por estos lares. Y como el verano parece que se va alargando, pues nosotros seguimos con nuestro periplo playero. Hoy os voy a hablar de la playa de A Aguieira, en Porto do Son (A Coruña).

Esta es una playa que me ENCANTA, lo tiene todo: es preciosa, tranquila, grande, arena suave… Es una playa bastante grande, 1300 metros, es ideal para pasear. Está dentro de la ría de Muros y Noia, con lo cual es bastante resguardada y nada peligrosa. El único punto negativo, es que para lo larga que es la playa no tiene demasiadas plazas de aparcamiento… la gente se acaba buscando la vida colo puede para aparcar por la zona. 

En uno de sus extremos tiene un islote en el que cuando yo era pequeña había una antigua fábrica de sal y solo se podía acceder a él cuando estaba la marea baja y quedaba al descubierto una itsmo de arena y rocas. Ahora hay un chalet y el propietario ha construido un puente para unir el islote con la playa. 

Para acceder a la playa hay que atravesar unas pequeñas dunas, que además están genial para resguardarse de la arena los días que hace viento. 

Un detalle que a mí personalmente me encanta y que además es genial para los niños es que es una playa con muy poca pendiente; sobre todo cuando esta marea alta hay que andar bastante hacia adentro para que el agua llegue a cubrir, va ganando profundidad muy poco a poco. En cuanto al oleaje depende del viento que haga, pero nunca es fuerte, nunca hay olas grandes, otra razón por la que es ideal para ir con niños. 

Y por último, a modo de guinda del pastel, os contaré que por un tramo de la playa, por fuera de las dunas, discurre una pasarela de madera por la que se puede dar un paseo precioso. Además, la pasarela se cruza varias veces con dos rios que desembocan en esta playa, dejando alguna imagen preciosa. Nosotros incluso vamos muchas veces en invierno a dar un paseo, de verdad que vale la pena. 

esta foto la saqué desde e uno de los puentes que cruza el rio


Espero que os haya gustado esta playa, para mí es una de mis preferidas. ¿La conocíais? ¿Habéis ido alguna vez?

Sujetador de lactancia DIY

Si como yo estáis hartas de no encontrar un sujetador de lactancia que os quede bien, este es vuestro post,  porque voy a contaros paso a paso cómo hacer un sujetador de lactancia a partir de un sujetador normal y corriente.

Últimamente ya no es tan difícil comprar sujetadores de lactancia bonitos (más o menos), los podemos encontrar en casi todas las tiendas de lencería pero para mi desgracia sólo suelen tener tres o cuatro modelos y ya. Así que hay que adaptarse a lo que hay o buscarse las castañas y hacérselos una misma. Yo me he cansado de adaptarme a lo que hay y he decidido poner manos a la obra. La verdad es que debería haberlo hecho antes porque realmente es muy fácil convertir un sujetador normal en sujetador de lactancia.

Sujetador de lactancia DIY

sujetador de lactancia diy

Materiales necesarios:

  • Un sujetador normal de nuestra talla
  • Un trozo pequeño de tela o goma, con 50cm será más que suficiente
  • Dos juegos de corchetes grandes

Cómo hacerlo:

  1. En primer lugar se corta la tira del sujetador justo donde se une con la copa, tal y como se puede ver en la foto. En mi caso en vez de cortar descosí, supongo que me aburría demasiado.sujetador de lactancia diy 1
  2. Medimos la distancia que hay desde la unión de la copa y el tirante hasta la base del sujetador y cortamos un trozo de goma (o tela, lo que hayamos comprado) de esa medida. Cosemos un extremo al tirante, por donde lo habíamos cortado.sujetador de lactancia diy 2
  3. El otro extremo de la goma lo cosemos a la base del sujetador. Esto se hace para que cuando bajemos la copa a la hora de dar el pecho, el tirante permanezca en su sitio y no quede suelto de manera que se nos pueda escapar hacia la espalda.sujetador de lactancia diy 3
  4. Por último cosemos el gancho del corchete en el tirante del sujetador y la argolla en la copa, para poder abrir y cerrar según queramos.sujetador de lactancia diy 4
  5. Y con esto y un bizcocho… tenemos nuestro sujetador de lactancia DIY preparado y listo para usarse.sujetador de lactancia diy 5

¿Qué me decís? Es súper fácil ¿verdad? Tendría que haberme hecho unos cuantos mucho antes.