Las cosas de Redondo (IV)

La última vez que escribí uno de estos posts Redondo aún tenía 3 años, así que desde entonces se me han ido acumulando sus anécdotas, que ya comenté en su día que las voy anotando en el móvil. No sé si a alguien más le pasa, pero la verdad es que a mi me da penita que crezca tan rápido y que cada vez tenga menos cosas de niño pequeño y más de niño mayor… que en nada ya se me convierte en un adolescente con acné que pasa de su madre. Precisamente por eso, tengo que anotar bien anotadas todas estas cosas, para releerlas cuando llegue ese momento y volver a ver a mi niño pequeñito… ains, que me pongo sentimental!

Estamos leyendo un libro que tiene del mar donde salen muchos animales. Señala un cachalote y me dice: mira el “chavalote” mamá.

Baja del autobús del cole y me dice: mamá ¿sabes qué? ¡Pablo tiene ideas en el cerebro!. Yo le digo: ¿si? ¡qué suerte! ¿y tu que tienes?. Y va él y me contesta: yo tengo ideas también, pero Pedro tiene tonterías.

– Mamá, hoy ha venido un profe nuevo, se llama Penardo

– ¿Bernardo?

– Nooo, Penardo, Penaaardo

Estamos en la cocina a punto de cenar y me dice: “¿Sabes qué mamá? No es nada divertido estar aburrido”. Lógica aplastante

La semana pasada y la anterior, con los temporales, hubo varios problemas con la luz. Se cortaba cada poco, iba y venía y alguna vez tuvimos que cenar a la luz de las velas. Un día llevabamos ya varios cortes en poco tiempo, y en el último, uno rápido, que se va y a los pocos segundos viene, va y me dice todo preocupado: “Yo creo que alguien están andando en las luces ¿eh?””

Más cosas de Redondo aquí:

Las cosas de Redondo

Las cosas de Redondo (II)

Las cosas de Redondo (III)

Sigo odiando San Valentín

¿Sabéis cuando tienes una idea para un post y lo empiezas a escribir (a veces incluso lo acabas de escribir) y luego te das cuenta de que ya has escrito uno exactametne igual hace tiempo? Pues si, tal cual, eso me ha pasado a mí. Hace un par de años escribí este post donde contaba que odio San Valentín, y este año iba a escribir uno calcado, con la misma anécdota y todo. Increíble lo mal que estoy, tengo la neurona dando sus últimos coletazos, la pobre…

El caso es que al darme cuenta de que ya había escrito sobre eso, a otra cosa mariposa, me olvidé del tema y ya había escrito otro post, que no tenía nada que ver con esto para publicar hoy. Peeero, luego vino el corte inglés a darme una colleja y hacerme volver al tema. No he cambiado de opinión, no, sigo odiando San Valentín, pero me he encontrado con este corto y resulta que me ha encantado. Porque aunque odie San Valentín, soy una romántica empedernida (tremenda contradicción, lo sé) y este corto me ha tocado ahí, justo en mi vena romántica

Y no, no vamos a celebrar San Valentín, no nos vamos a comprar regalos, no va a haber flores ni bombones… pero yo sigo siendo una romántica y el corto me ha encantado. Me encantan los finales felices, las historias de amor, las comedias románticas, los libros de amor… pero odio San Valentín. Yo soy así, una contradicción en mí misma.

Si podéis echadle un ojo al corto, a mi me ha encantado… y venga, va, feliz San Valentín a todos 😉

La Peor Madre del Mundo

Tengo que entonar el mea culpa porque es cierto, soy la peor madre del mundo. Me ha pasado algo que me ha hecho hundirme en la miseria más absoluta, algo que esperaba que nunca me pasase, pero me ha pasado. ¿Que qué he hecho que puede ser tan malo? Pues no es que sea tan malo, no, es peor. Me he olvidado de mi hijo. Si, lo sé, soy lo peor, soy un desastre completo. ¿Cómo se me pudo olvidar mi propio hijo? pues porque soy la peor madre del mundo y se me olvidó.

Durante la semana pasada aquí en Galicia estuvimos encadenando un temporal detrás de otro: lluvia y viento todo el que quisimos y más. El caso es que yo salí de trabajar a la hora de siempre y tenía que ir al súper a hacer la compra de necesidad porque mi nevera ya parecía la nevera de Carpanta. Imposible posponerlo más. Total, que como llovía tantísimo y hacía tanto viento decidí ir al super antes de ir a recoger a TRex a la guardería para no tener que andarlo metiendo y sacando del coche tantas veces, con la ducha de agua fría que eso conllevaba. Hice la compra lo más rápido que pude, esperé la tremenda cola que se forma siempre en hora punta para pagar, que más que una cola del super parece un atasco en la autopista, es algo tremendo y que me cabrea muchísimo. Yo voy corriendo por los pasillos para acabar lo antes posible y luego tengo que esperar 10 ó 15 minutos en la cola de la caja para que me cobren. Y encima me encuentro con la típica señora que te va dando empujoncitos y poniendo su compra encima de la tuya… le debe parecer que si me da los empujoncitos a mi automáticamente la cajera va a ir más rápida. En fin, que me desvío. El caso es que salí cabreada del súper, metí la compra en el maletero como pude, porque recuerdo que estábamos de temporal. Acabé con el plumas pesando diez kilos del agua que chupó, pelos de loca por el viento y el agua congelada entrandome por el cuello del plumas, porque claro, no hay capucha que resista puesta en su sitio con semejante viento. De paraguas ya  ni hablamos. Como comprenderéis el cabreo fue a más.

Me metí en el coche y arranqué, jurando en arameo. Y automáticamente pongo dirección a casa. Ya estaba a medio camino de casa cuando me vino un flash a la mente y me acordé de TRex. Pegué un frenazo en la carretera que menos mal que no llevaba a nadie detás porque me hubiese papado con patatas. Di media vuelta y fui todo el camino de regreso hacia la guardería autoflagelándome y viendo en mi mente a mi bebé indefenso abandonado por su horrible madre en la guardería. Tengo que decir que ya eran más de las 8 de la tarde, y la guarde cierra a las 8 y media, así que yo me lo imaginaba allí solito, esperando, siendo el último, el único que tiene una madre tan mala que se olvida de él.

Cuando llegué el niño estaba tan tranquilo jugando en la cocinita con otros niños y cuando me vió me sonrió, pero tampoco cogió demasiada prisa en venir conmigo. Él no se enteró de nada, menos mal, pobriño mío. Cuando por fin llegamos a casa ya eran más de las 8 y media.

Y ya está, esta es mi confesión. Que tuve un día de mierda y una tarde de mierda… y que me olvidé a mi hijo en la guardería. Soy la peor madre del mundo… tengo que conseguir que mis días tengan 48 horas de una vez a ver si así mejoro de lo mío, por que si no mal vamos…

Disfraz de Jedi DIY

Creo que ya he comentado más veces que Redondo es súper fan de Star Wars. Y cuando digo súper fan, es súper fan, no os hacéis una idea. Tenemos pendiente ir a ver Rogue One, pero no es plan llevarlo al cine a ver una peli no-infantil, con el entusiasmo que le pone el tío igual nos echan jeje. Cuando salga en Movistar Plus la veremos tranquilos en casa. El caso es que por su cumple le regalaron el disfraz de Kylo Ren, ya tenía de antes el de Darth Vader y hace tiempo que decía que quería un disfraz de Obi Wan, ya para tener el pack completo. Estuve mirando en Amazon pero el más barato costaba 30 euros, sin capa y tampoco había su talla así que decidí hacérselo yo, los Reyes le trajeron las telas de regalo y yo puse la mano de obra. Vi varios tutoriales en internet (este y este entre otros) y haciendo una mezcla de todos pues apañé un disfraz bien aparente.

Disfraz de Jedi DIY

Los materiales necesarios son loneta color arena, fieltro marrón, algo de bies para los acabados de las mangas y la pechera de la casaca y unas tiras de velcro. Los metros de tela dependen de la altura del niño, yo cogí un metro de la loneta y dos de fieltro. El bies  lo cogí unos tonos más oscuros que la loneta, para que hiciera algo de contraste.

Para hacer la casaca, como siempre hago, usé una de sus camisetas a modo de patrón. Para ahorrarnos trabajo doblé la tela de arriba hacia abajo, de tal manera que por arriba ya están unidas la parte delantera y la trasera y sólo tenga que coser por los laterales. 

Lo que hice después fue coser la parte baja de las mangas y los laterales así la casaca ya va tomando forma.

A continuación corté la apertura delantera de la casaca, dándole amplitud a la apertura en la zona del pecho.

Yo, lo que hice después fue coser el bies en los puños de las mangas y en la apertura delantera. Tenía pensado cosérselo también en los bajos, pero como soy un desastre no compré suficiente así que en los bajos tuve que hacer dobladillo (con lo que odio yo los dobladillos).

Una vez que tuve la casaca lista, me faltaba el fajín, que lo hice de la misma tela. Sólo hay que medir la cintura del niño y cortar dos rectángulos de unos 20 – 25cm de ancho y de largo lo que mida la cintura del niño, dejando algo más de margen para el cierre. Se cosen los dos rectángulos dejando un hueco abierto para poder darle la vuelta y que queden las costuras para dentro. Una vez dada la vuelta se acaba de coser y se hace el cierre del fajín. Yo lo hice con velcro, que es lo más fácil, sólo hay que pegarlo, pero también se podrían poner botones o corchetes, por ejemplo.

Con la casaca terminada sólo nos falta la capa, que la haremos con el fieltro marrón. Al igual que hicimos con la casaca, doblo el fieltro de arriba abajo de manera que ya me quede la parte de arriba unida y sólo tenga que coser los laterales. Como no tenía ninguna prenda de ropa que se ajustase bien para hacer el patrón, pues lo hice directamente. Puse el fieltro doblado en el suelo,  mi modelo particular se acostó encima con los brazos en cruz y yo fui marcando el contorno con tiza. Parece chapucero, y lo es, pero quedó de maravilla.

Seguí los mimos pasos que con la casaca, cosí los laterales y abrí la apertura delantera de la capa. En este caso, como es fieltro no hace falta hacer remates ni dobladillos porque la tela no se deshace.

Por último, sólo falta la capucha. Para hacerla aproveché uno de los recortes que me quedó del fieltro y doblándolo sobre si mismo hice la forma de una capucha. La dejé bastante amplia, tal y como la llevan los Jedi. Sólo hay que coserla al cuerpo y ya tenemos nuestra capa lista.

A la capucha le di esa forma, con los picos en la parte de abajo, para que se adaptase mejor al cuerpo de la capa, sobre todo en la parte de delante donde la apertura es más amplia en la zona del cuello. 

En nuestro caso, no hizo falta que hiciese pantalones para el disfraz, aprovechamos unos que teníamos del verano de lino y con el color justo, quedaron de maravilla. La espada también la teníamos en casa, es lo que tiene tener a un fanático de Star Wars por hijo, que tienes tres espadas láser en casa a falta de una. El único detalle que nos faltó fueron unas botas marrones de caña alta, no encontré ningunas en los chinos y me niego a pagar 50 euros  por unas de verdad para que el niño se disfrace de Jedi… sin botas quedó igual de bien (bueno, igual no pero casi).

Y he aquí el disfraz terminado. ¿Qué me decís? ¿os gusta?

¿Aún le Das Teta?

Cada vez me reafirmo más en la idea de que según que gente es imbécil, así con todas las letras. Es increíble la cantidad de bocachanclas que se encuentra una por la vida, sobre todo cuando se es madre. Parece que algunas personas se ven en la obligación de ilustrarnos con su inmensa sabiduría, darnos consejo para absolutamente todo aunque ni por asomo se lo hayas solicitado y aleccionarnos en lo que para ellos es lo correcto y la única forma de hacer bien las cosas. Además de todo esto, a mucha gente le encanta tocar los cojones, cuanto más mejor, y unido esto y lo anterior se hace ahí un cóctel molotov que puede ser muy desquiciante para algunas madres. Empezando por mí.

El caso es que TRex tiene 18 meses y a pesar de que sigue con la teta, ya no hace muchas tomas al día, como máximo tres. Es muy raro que pida teta fuera de casa, normalmente hace una toma por la mañana al levantarse, otra antes de cenar y una o ninguna durante la noche. Así llevamos una temporada y así seguiremos hasta que él quiera. Pero hay gente que no es feliz si no se mete donde nadie los llama, y ya no es la primera vez (ni la segunda, ni la tercera) que me hacen la típica pregunta: ¿aún le das teta?. Por supuesto no son amigos ni gente de mi confianza ni a los que yo tenga especial afecto… los que me leéis habitualmente ya sabréis a quien me refiero ¿verdad? seguro que sí. Una, que es muy educada y no la quiero liar parda, pues me muerdo la lengua y respondo que sí aunque lo que realmente quiero y debería decir es “¿y a ti que te importa? métete en tus asuntos”. Pero lo que más me jode no es la pregunta en sí, si no que es la mirada reprobadora que recibo al contestar que sí. Por los labios de mi interlocutora sale un “ah, pues qué bien” (en el mejor de los casos, otras veces sólo un escueto ¿ah, si?) pero en su gesto se lee claramente un “madre mía, con año y medio, ¿hasta cuando le piensa dar esta la teta?!!”

Me fastidian profundamente estas cosas, a nadie le importa si yo a mi hijo para cenar le doy teta, un bocadillo de chorizo, tortilla de patatas o las tres cosas. Me pone de muy mal humor y me cabrea. Y eso que aún no hemos llegado al punto en el que directamente te dan su opinión, sin paños calientes. Con Redondo empezó a pasarnos al acercarnos a los dos años, que ante mi respuesta a sus pregunta sobre si aún le daba la teta me decían directamente que ya lo podíamos ir dejando porque ya no le hacía falta. Lo que no me hacen falta son vuestros consejos, en serio. Dejadnos un poco tranquilas a las madres, por favor. Que cada una tome sus decisiones según su criterio, todas queremos lo mejor para nuestros hijos de eso no hay duda, así que un poco de aire, por favor. Cada uno que se meta en sus asuntos, que seguro que tiene suficiente con eso.

18 meses con TRex

Es increíble lo lento y rápido que puede pasar el tiempo a la vez, de locos. Por una parte pienso en cuando nació TRex y parece que han pasado siglos y por otra pienso que ya tiene año y medio y no sé cómo hemos llegado a este punto, y quiero que el tiempo se pare a la de ya, que esto va demasiado rápido para mí.

En los últimos meses ha dado pasos de gigante, desde que empezó a andar parece que ha espabilado muchísimo. TRex tardó muchísimo, pero una vez que se soltó, ya no paró. Ahora anda completamente seguro, es rarísimo que se caiga y hasta hace algo así como correr… como puede,

Hace un par de semanas o tres empezó a decir “si”. Al principio decía una mezcla entre “ci”, “xi” y “si”, ahora lo ha perfeccionado un poco pero sigue sin decir la S perfectamente. De todas formas se le entiende de maravilla. La misma semana que empezó a decir que sí, como dos o tres días más tarde también empezó a decir “no”. Tampoco lo dice perfectamente, dice una mezcla entre “no” y “na” pero, igual que con el “si” se le entiende de maravilla. Y a raíz de ahí ha empezado a decir muchísimas palabras… cada día aparece con una nueva. Y si tú le dices algo, el lo repite como un lorito, pero a su manera jeje. También ha aprendido a llamar a su hermano, y el susodicho está orgullosísimo de que por fin TRex diga su nombre (y yo podría comérmelos con patatas a los dos). Recuerdo que con Redondo estaba preocupadísima porque no hablaba, y lo cierto es que con TRex me ha pillado de sorpresa, no esperaba que empezase a decir cosas tan pronto. A ver, que no habla ni mucho menos, pero sí dice muchas palabras y yo le veo que se esfuerza por hablar, por hacerse entender.

Tiene un carácter de agárrate, y es algo abusón, todo hay que decirlo. Cualquier juguete que tenga su hermano en la mano instantáneamente se convierte en su objetivo primordial en la vida y lo quiere conseguir como sea. Lucha con uñas y dientes y Redondo el pobre no se defiende, la verdad es que es super bueno, nunca le ha dado un golpe, ni una torta ni nada… sin embargo TRex a él lo tiene mazado, casi. Además ahora le ha dado por morder y ya no sabemos muy bien como sacarle esa costumbre. Cuando Redondo empezó a pegar, la táctica que seguimos fue que si nos pegaba, nosotros llorábamos, y él se quedaba tan sentido que incluso empezaba a llorar él también. En unos días se le pasó la costumbre. Si embargo ahora con TRex podemos llorar lo que nos de la gana que él pasa olímpicamente de todo, ni se inmuta… tenemos que buscar una nueva técnica.

Come como una lima, es algo fuera de serie, lo juro, mete miedo lo que come este niño. Y se niega a que le demos nosotros, él quiere coger la comida con su mano y llevársela él a la boca… así se pone hecho un cuadro. La verdad es que realmente disfruta comiendo, guarrea mucho y se pone perdido, pero da gusto verlo. De momento no hemos encontrado ninguna comida que no le guste, come de todo, todo le vale, todo lo prueba… y me avergüenza un poco decir que a veces hay que esconderle la comida. Está cuadrado. Tiene una panza tremenda, tanta, tanta, que los pantalones le quedan fatal, porque se los pongo en la cintura pero luego se le bajan hasta quedar debajo de la barriga todos arrugados. Está mazacote, mazacote.

En cuanto a los dientes, hará cosa de un mes lo pasó fatal porque empezaron a salirle 8 al mismo tiempo, los cuatro colmillos y los cuatro premolares. Estaba el pobre que se subía por las paredes, hasta tuvo algo de febrícula un par de días. Pero bueno, uno a uno fueron saliendo y ahora ya los tiene los 8 fuera… ahora que lo pienso, igual por eso le ha dado por morder, para probar su piñata nueva (intento tomármelo con humor).

Bueno, y creo que nada más, así estamos con año y medio. A ver lo que nos deparan los meses venideros 🙂

Mis Miedos Como Madre

Cuando nos convertimos en madres, además del amor incondicional, de la felicidad absoluta sólo con acariciar una manita diminuta y de que todo lo que nos rodea desaparezca y tengamos una sensación de total paz cuando miramos cómo duerme nuestro bebé, además de eso, automáticamente aparecen el sentimiento de culpa y el miedo. Esto es así, una realidad, no le demos más vueltas porque es un hecho irrefutable. Al parir nace nuestro niño, nuestro corazón deja de latir en nuestro pecho y lo hace en el suyo pero a cambio, en vez de un pan debajo del brazo, trae consigo el miedo y la culpa. De las madres y el sentimiento de culpa ya hablé hace un tiempo, pero del miedo todavía no he hablado nunca.

Antes de tener hijos, tu piensas en el amor de una madre hacia sus hijos y te haces una idea de lo grande que es ese amor. Pero realmente no tienes ni idea de nada. A mi me dijeron mil veces que no te imaginas lo que es tener hijos hasta que los tienes, y yo creía que eran exageraciones, yo sabía perfectamente cómo iba a ser tener hijos. Y una mierda. Todos estaban en lo cierto y yo no tenía ni idea. Es imposible hacerte una idea de cómo es ese amor hasta que lo sientes… y ese amor está irremediablemente unido al miedo.

Los miedos de las madres son algo increíble, yo me llego a preocupar por cosas que jamás me había planteado hasta ahora. Además de los miedos obvios a que les pase algo, a no ser capaz de protegerlos, uno de mis miedos más grandes, quizás sea el más grande, es el de no ser capaz de hacerlo bien. Tengo un miedo enorme, estoy realmente acojonada, de no saber hacerlo bien, de no saber criarlos para que en el futuro sean buenas personas, que sepan respetar a todo el mundo y que tengan la mente abierta, que no se cierren en banda.

A veces estoy en una cafetería, en una tienda, en el súper o en la cola del banco, da igual, y veo a un ejemplar de Garrulo Ibérico en toda regla, y os digo que sudo frío. El miedo me sube por la espina dorsal y se me pone un nudo en la garganta, sólo de pensar en la posibilidad de que mis hijos puedan acabar así. Yo hago todo lo posible para que no pero ¿y si sí? ¿y si resulta que dentro de unos años lo único que leen es la letra pequeña del bote de champú mientras están sentados en el baño? De verdad que sudo frío sólo de pensarlo.

En casa nunca hemos hecho distinción entre cosas de niños y cosas de niñas. Los niños juegan con lo que quieren, da igual que sea una cocinita que un tractor. Es algo natural, nunca le hemos dado mucha importancia a eso, tanto es así que es algo casi inconsciente. Pero la primera vez que Redondo llegó del cole y me dijo que no quería jugar a no recuerdo qué porque eso era de niñas, volví a sudar frío y el miedo volvió a subir por mi espina dorsal. El machismo nos rodea, está en todas partes y está muy metido en nuestra sociedad, mucho más de lo que nos pueda parecer. Yo pongo todos los medios para que mis hijos no sean machistas pero ¿y si no lo consigo? no es sólo cosa mía, la sociedad en la que vivimos, el mundo que nos rodea influye también en ellos. Un día una tía de mi marido le regaló a Redondo y a su primo una pelota  y a la primita, que es de la edad de Redondo, una planta. La pobre niña ni miró la planta y se fue a jugar con los niños a la pelota. Esos detalles van calando en ellos ¿y si en un futuro mis hijos pueden llegar a pensar que a las niñas no les gusta jugar con la pelota? ¿y si cuando sean adultos sienten que tienen que ganar más dinero que sus parejas? ¿y si al entrar en una oficina y ver a un hombre y a una mujer dan por sentado que el hombre es el jefe? Todas estas cosas me acojonan mucho.

Yo doy lo mejor de mí y pongo todo de mi parte para conseguir hacerlo bien, lo intento con todas mis fuerzas y de verdad espero conseguirlo… pero el miedo está ahí, y creo que va a estarlo siempre. Y al igual que pasa con la culpa, supongo que hay que aprender a vivir con él.

¿Cuales son vuestros miedos como madre (o padre)? ¿compartís alguno de los míos?

Los Dichosos Propósitos de Año Nuevo

Pues si, un año más que ha pasado, una hoja más que he sacado del calendario… bueno, más bien he sacado el calendario completo y he puesto uno nuevo. Y como cada año nuevo, la gente se vuelve loca haciendo propósitos: que si el gimnasio, el inglés, dejar de fumar… a mi el gimnasio no me gusta, inglés ya me defiendo lo suficiente con él y no fumo. Ya está, de golpe y plumazo he dado carpetazo a mi lista de propósitos para el Año Nuevo.

Ahora hablando en serio, no soy una persona de hacer propósitos, nunca se me ha dado por ahí, de hecho el año pasado, por hacer la gracia hice incluso una lista de despropósitos, lista que por supuesto tal y como predije no cumplí para nada, ni de lejos, ni por asomo. Y este año, pues más de lo mismo. Mi lista de despropósitos sería exactamente la mismita, y al igual que el año pasado, estoy segura al 100% de que no voy a hacer nada de eso.

Pero este año sí hay una diferencia notable, realmente no es algo de este año, es algo que llevo intentando hacer desde hace unos meses pero que sólo he conseguido a medias y es organizarme con el blog. Que siempre voy a salto de mata y es algo que me gustaría cambiar. Me gustaría organizarme mejor, planificarme con tiempo, tener un calendario de publicación… cumplirlo también estaría bien… lo normal. Tampoco pido tanto ¿no? Creo que es algo completamente factible, sólo es cuestión de organizarse. El problema que tengo ahora mismo es que cuanto tengo el tiempo no tengo la inspiración y cuando tengo la inspiración no tengo el tiempo. Espero conseguir cambiar esto, poco a poco.

Y ¿qué me decís vosotros? ¿sois de propósitos o de despropósitos?

Por cierto, ¡Feliz Año a todo el mundo!

Cena de Navidad Fácil y Low Cost en Casa

Comentaba el otro día que estas Navidades le he copiado la idea a Mamá Puede y voy a organizar una cena de Navidad en casa, aunque sea sólo para nosotros cuatro. Bueno, realmente una cena la organizo siempre, por Fin de Año hago la cena en mi casa para la familia… pero bueno, me apetece hacer algo para mi familia de verdad: nosotros cuatro. Así que este año me he propuesto hacer una cena de Navidad como Dios manda: con su mesa bien arregladita, música navideña sonando de fondo, bien vestidos… pero tampoco me quiero complicar la vida, algo sencillo, barato y aparente. Como siempre que necesito inspiración me he metido en Pinterest y he encontrado varias ideas tanto de comidas como de decoración. Si queréis echar un vistazo, tengo un tablero sólo de Navidad, por si os interesa.

Cena de Navidad Fácil y Low Cost en Casa

En primer lugar estaría la cena propiamente dicha; en nuestro caso, al ser sólo para nosotros cuatro nos arreglamos con poquita cosa. Para empezar una tablita de embutidos con unas aceitunas, pepinillos… estaría bien, he estado buscando y esta manera de presentar los aperitivos me parece chulísima.

¿Os acordáis de las típicas momia-salchicha de Halloween? pues aquí las tenemos en versión navideña. Y quedan taaaan bonitas…

En cuanto al plato principal, seguramente me decante por estos solomillitos de cerdo al estilo Wellington. Ya los he hecho alguna vez en casa y son super fáciles y rápidos de hacer.

Otra receta típica de Navidad y que es realmente sencilla de hacer es el capón al horno, o su versión low cost, el pollo al horno. Ya os digo que yo hice el capón el año pasado y fue realmente fácil, simplemente emborracharlo algo, sazonarlo y al horno. Se hace sólo, más fácil imposible, y queda riquísimo. Con pollo es exactamente lo mismo, sólo que se hace más rápido.

En cuanto a la decoración de la mesa, he encontrado cosas chulísimas en pinterest… pero algunas son realmente elaboradas, y yo no me quiero complicar tanto la vida. Estas servilletas con forma de pino me han encantado y realmente son fáciles de hacer

Este detalle con una ramita de romero para los platos me parece precioso, y además que yo tengo el jardín a tope de romero. Fácil, sencillo y muy aparente

Ninguna mesa está perfecta sin un centro de mesa, y con cuatro cosas se pueden hacer auténticas maravillas. A mí este me ha encantado, simplemente con unas velas, unas ramitas y cuatro detalles a lo largo de la mesa

¿Qué os han parecido las ideas? ¿os toca hacer de anfitriones este año o vais a hacer una cena en familia, fácil y low cost como la nuestra?

Ya sólo me queda desearos a todos unas  muy Felices Fiestas!!